Big Hero 6

Big Hero 6

Estas navidades llega el robot más entrañable de la historia del cine, y llega para quedarse en una película que se hace corta y que —quizás— podría haber ofrecido más.

Este fin de semana tocaba ir al cine ¿las opciones? La última de “El Hobbit” o “Big Hero 6”. Por algún motivo que no puedo explicar, apetecía mucho más ver la nueva de Disney. Así que nos lanzamos a la aventura, a un cine atestado de jóvenes y no tan jóvenes con ganas de ver el último episodio de una serie de películas que comenzó hace ya unos años con “Enredados” y que fue in crescendo con “¡Rompe Ralph!” y acabó por estallar con la magnífica “Frozen”.

Con Big Hero 6, Disney abraza el enfoque de su recién adquirida Marvel para fusionar con acierto ambos universos. Estamos ante una película que podríamos llegar a clasificar dentro del género de los super héroes. Y no nos engañemos, como película de este género podemos decir que estamos ante un buen filme si lo comparamos con otros ejemplos del sector, teóricamente más serios y con una ejecución mucho más dudosa.

Big Hero 6La historia de Hiro Hamada se desarrolla en la ciudad de “San Fransokyo” que viene a ser una original mezcla de San Francisco y Tokio en una clara alusión a la cultura japonesa que tan presente y bien integrada está en un diseño que fusionará lo más característico de ambas ciudades. El protagonista es un adolescente que en apenas 108 minutos de rodaje se verá envuelto en un viaje de corte clásico de maduración personal, camuflado en un entorno aventurero que sirve como vehículo y excusa principal.

Hiro es un joven con unas capacidades intelectuales asombrosas que no acaba de emplear de una manera provechosa. Se dedica a construir robots con los que participará en peleas ilegales conocidas como “robo-batallas” para ganar algún dinerillo. Preocupado por la malsana afición del muchacho, su hermano mayor consigue convencerle para que entre en la universidad con apenas catorce años. La insistencia, motivación y cariño de su hermano mayor serán el reflejo de la figura paternal que trata de ocupar ante la ausencia de sus progenitores. Una vez dentro, Hiro se unirá al grupo de robótica donde conocerá a los variopintos y estrambóticos compañeros de su hermano, que harán las veces de secundarios del filme.

Ya tenemos el caldo de cultivo estereotípico, un protagonista huérfano, un hermano mayor que hace las veces de padre y un muchacho que necesita encarrilarse. Llegados a este punto resulta obvio que sólo necesitamos el punto de inflexión que fuerce al joven a seguir adelante con su vida. La previsible desaparición de su hermano detonará la entrada de Baymax —un robot de cuidados médicos que fue desarrollado por su hermano con el objetivo de ayudar a la humanidad—. El robot, al detectar la comprensible depresión de Hiro, decide por su propia cuenta hacerse cargo del joven y no cesar en su trabajo hasta que Hiro se recupere anímicamente.

Lo que ocurrirá a continuación es una historia de super héroes cargada de clichés pero que no deja de ser entretenida y espectacular. Hamada es un héroe aceptable, y sus compañeros hacen una buena actuación. 

Pero vayamos a los puntos más flojos, que los buenos merecen ser descubiertos por el espectador

Si algo se echa en falta dentro de la película es algo que sí encontramos en “Enredados” y más en concreto en “Frozen”; y es ese elemento que hace que los adultos veamos la película con unos ojos y los más peques con otros. En el caso de Big Hero 6, apenas existe un esfuerzo para que los más mayores nos demos cuenta del sentido de la madurez que esconde la película. Si en Frozen podíamos quedarnos con la clara contradicción al clásico “amor a primera vista” tan propio de Disney, en Big Hero 6 nos encontramos ante un filme con una base más infantil y enfocada a la acción. Para bien o para mal, las enseñanzas quedan en un segundo plano.

Big Hero 6Como película de acción, le ha faltado un poco más de cabeza a la hora de explotar los personajes de los que dispone. El equipo está formado por seis compañeros con seis poderes diferentes (y muy originales) que bien explotados pueden dar pie a combates sorprendentes. En su lugar, decide no apostar por ello y no veremos ningún combate memorable o en el que los protagonistas utilicen sus poderes con cabeza e incluso los combinen entre ellos, haciendo gala de capacidad para trabajar en equipo. En ese sentido, los combates no explotan ni un 10% de lo que podrían ser.

Por último, el antagonista esgrime unas motivaciones bastante endebles y cogidas con pinzas que no se podrán ni intuir al comienzo del filme, por lo que tampoco se puede esperar demasiado en ese aspecto. Quizás, unos minutos más de metraje hubiesen ayudado a profundizar un poco en este tema.

Sin embargo, como película infantil cumple y de sobra. No se hace lenta en ningún momento (al contrario) y el apartado artístico es simple y llanamente espectacular. Unos entornos vivos, ricos en detalle, y con una calidad de diseño sorprendente que fusiona con maestría dos culturas tan dispares como la nipona y la americana. El diseño de personajes está muy cuidado, su expresividad hace que en ocasiones sobren las palabras y el atractivo principal de la película —Baymax— tiene un carisma que más quisieran muchos de los superhéroes de Marvel.

En definitiva estamos ante una buena película que podría haber sido mejor si hubiesen decidido profundizar más en un tema en lugar de tratar de abarcar tantos en tan poco tiempo. Además hubiese agradecido un mensaje más maduro entre sus líneas, como ya hicieron en películas anteriores.

No es un filme que pasará al podio personal de muchos, pero que sí deja un buen sabor de boca si se visualiza como lo que pretende ser y no como lo que podemos esperar que sea.

Big Hero 6

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