Canícula, de Baru

Canícula, de Baru

Canícula es un cómic de género negro ambientado en un entorno rural donde una serie de personajes pasean sus miserias y mezquindades. La trama estalla cuando un atracador a la fuga esconde su botín en las proximidades de una granja.

Vamos a tomar prestada y en su sentido más literal una frase de Sartre, «El infierno son los demás», para resumir la clase de personajes que nos vamos a encontrar en las páginas de Canícula, adaptación de la novela homónima de Jean Vautrin. La trama se ambienta bajo el sol abrasador de la campiña francesa, girando en torno a una granja donde habitan esos personajes que conforman el infierno particular de la narración. Por ella pululan un cabeza de familia borrachuzo y agresivo, una joven que asalta a cuanto maromo se le cruza por delante presa de un incontenible furor uterino, y, entre otros, un muchacho que juega a ser mafioso y que a la postre se convierte en uno de los detonantes de la trama. El otro detonante es Jimmy Cobbet, un yanqui que está huyendo de la gendarmería francesa tras cometer un atraco y decide esconder su botín en las proximidades de la granja. El muchacho ve cómo lo esconde y, claro está, se arma la marimorena.

La principal virtud de Ccanicula02anícula es la portentosa capacidad de síntesis de Baru. No es nada fácil adaptar una novela a un cómic sin perder por el camino parte de la profundidad psicológica de los personajes o algunos de los matices de la trama, pero aquí Baru consigue condensar un alto grado de riqueza narrativa en cada página, retratando a los personajes y las situaciones de tal forma que con unas pocas viñetas el lector asimila toda la historia que tienen detrás. A veces —resulta inevitable— cabría esperar un mayor detenimiento en ciertos pasajes, o una división de la obra en capítulos que permitiera organizar mejor la trama y evitar que el rumbo de algunos acontecimientos resulte demasiado precipitado; pero son detalles que afortunadamente no terminan por empañar el conjunto final.

En lo que respecta al tono global de la historia, nos encontramos ante un polar sin concesiones de ningún tipo. No hay héroes en el sórdido entorno donde se enmarca la trama, todos los personajes tienen sus propias miserias y mezquindades; tampoco hay pasajes más amables que ayuden a suavizar la dureza de la historia. Canícula ofrece un universo en miniatura donde no existe la sonrisa, salvo esa mueca maliciosa que provocan en el lector ciertos momentos donde el humor negro se adueña de la situación. El encanto añadido lo aporta la ambientación, pues si bien hay grandes obras noir, sobre todo películas, que se desarrollan en un entorno rural —como las magníficas Fargo (Joel y Ethan Coen, 1996), Winter’s Bone (Debra Granik, 2010) o Frozen River (Courtney Hunt, 2008)—, se trata casi siempre del profundo midwest norteamericano, mientras que en Europa muchas veces nos olvidamos del potencial dramático de nuestros pueblos, aldeas y parajes más remotos. Baru recrea además el cálido infierno de la campiña francesa con una paleta de vibrantes tonos amarillos que nos evoca esa sensación de sofoco y calor pegajoso que tan bien le sienta a la atmósfera de este cómic.

canicula

Como comentaba antes, el punto flaco de Canícula lo encontramos en ciertos pasajes donde el ritmo desbocado no permite paladear lo suficiente los acontecimientos, y en la sensación de que algunos de ellos podrían haberse abordado con mayor detenimiento y profundidad. Pero es una percepción que se termina disipando cuando terminamos la lectura, con el estómago encogido, y comprendemos la cantidad de información, detalles y matices que el autor ha sido capaz de condensar en cada página, en cada viñeta. Después sólo queda que los más valientes se atrevan a sumergirse en la novela original de Vautrin.

LA EDICIÓN DE ASTIBERRI

Canícula se presenta dentro de la colección Sillón Orejero de Astiberri, donde recopilan aquellas obras, tal y como las describe la propia editorial, «densas y de carga literaria». Obras que, pese a encuadrarse dentro de la misma colección, no se presentan siempre en el mismo formato, que se adecúa a las características de cada una de ellas. En este caso, Canícula viene presentada en un volumen único en cartoné de 112 páginas, a un precio de 16 euros.

BARU

Baru, pseudónimo de Hervé Barulea, nació en Thil (Francia) en 1947. Debutó en el mundo del cómic en 1982, publicando en la prestigiosa revista Pilote. Su consagración llegaría años más tarde con la publicación de obras como El camino de América, La autopista del sol y Los años Sputnik. Todos los cómics mencionados, y varios más, han sido traducidos al castellano en ediciones realizadas por la propia Astiberri, así como por Sins Entido, Dibbuks y La Cúpula.

Texto escrito por Jaime Valero.

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