Directores de Anime Imprescindibles

Directores de Anime Imprescindibles

Para cinéfilos curiosos e insaciables consumidores de cultura es habitual que se manifieste la necesidad de ver algo nuevo cada cierto tiempo —o al menos distinto a aquellas producciones clónicas con las que nos bombardean desde el establishment hollywoodiense.— En GTM hemos creído interesante elaborar una breve lista con la flor y nata de la animación japonesa. Todos ellos comparten una característica: Son creativos cuya obra ha marcado un hito en la historia del medio, sea por la razón que sea.

Hayao Miyazaki. El Narrador Venerable.

top6_1El director más famoso y veterano de la lista. Apodado por muchos como el «Walt Disney japonés» —pésimo apodo en mi opinión—, y uno de los pocos nombres que ha sido capaz de atravesar océanos hasta ser conocido por un sector del público que no necesariamente es consumidor habitual de anime.

Su vasta filmografía le avala como un realizador capaz y constante. Pese a la gran cantidad de producciones a sus espaldas el estilo personal del director ha dejado en todos ellas una huella inconfundible. Un diseño de personajes a la antigua usanza —cuyo trazo apenas ha variado en los últimos 30 años— así como la imaginación desbordante de la que hace gala Miyazaki, convergen en un apartado artístico naif: sencillo en sus elementos individuales pero sofisticado en su conjunto.

Paralelamente, muchas de sus historias muestran una continuidad temática propia del cine de autor. Uno de los motivos recurrentes en su filmografía es la relación entre el ser humano y su entorno  —mostrando a la naturaleza como un ente vivo e indómito, y a los seres humanos como una raza parásita que amenaza con destruirlo todo—. También acostumbra a tratar los conflictos armados evidenciando lo absurdo del odio, que termina contagiándose como la peor de las enfermedades.

Antes incluso que dibujante o animador, Hayao Miyazaki es un narrador extraordinario capaz de dar vida a infinidad de universos distintos. Aunque como todo buen narrador no puede evitar la tentación de incluir una moraleja hacia el final de cada historia. Su abordaje tradicional de la estructura narrativa no necesariamente es un defecto, pero sí puede provocar que aquellos espectadores que no compartan el exacerbado naturalismo del maestro, rehuyan su obra.

Algunas de sus películas más conocidas son  Nausicaä del Valle del viento (1984). El Castillo en el Cielo (1986). Mi vecino Totoro (1988). La Princesa Mononoke (1997). El Viaje de Chihiro (2001). El castillo Ambulante (2004)

 

Katsuhiro Otomo. El Visionario Audaz.

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Era a principios de los 70 cuando un jovencísimo Otomo se trasladó a Tokyo con la ambición de convertirse en mangaka profesional. Difícilmente podría haber imaginado entonces que terminaría por ser no ya solo una figura de prestigio en el mundo editorial, si no un director de referencia. Y no uno cualquiera, si no el considerado como gran renovador de la ciencia ficción.

En 1988 estrenaría su primer largometraje de anime, Akira. Una adaptación del manga homónimo de su propia autoría que ya venía publicando desde 1982. Supuso un éxito comercial fulgurante recaudando 750 millones de yenes solo en las taquillas japonesas. La acogida internacional no fue tan favorable pero si bastante buena para tratarse de una producción nipona: Otomo había conseguido dar un puñetazo encima de la mesa, el anime había pasado de su infancia a su adolescencia.

En Akira ya podemos visualizar todas las particularidades del director. Destaca un dibujo detallado, con fondos complejos y personajes de corte realista, que abundan en expresiones crispadas para acompañar a una acción casi continua. La ambientación ha envejecido razonablemente bien: es una auténtica gozada recorrer el futuro tal y como lo imaginó el autor. Un escenario cyberpunk clásico, pero con toques genuínos.

Tras el portento técnico y artístico que supuso Akira en su momento; comparativamente sus obras posteriores tuvieron un impacto muy inferior. Lo que no implica que no tenga otras propuestas interesantes en su haber.Valgan Memories (1999), una película a base de cortos. O Steamboy (2004) que es como su propio nombre indica es una incursión en el género steampunk.

 

Mamoru Oshii. El Filósofo Implacable

top6_3Con otro currículum incontestable a sus espaldas, el prolífico Mamoru Oshii no podría faltar en esta lista. Pese a haber dirigido gran cantidad de producciones de éxito ya en los 80, la mayoría de la gente le conocerá por las sagas de Patlabor —las aventuras de la famosa unidad policial robotizada—, y Ghost in the Shell.

Estrenada en 1995, Ghost in the Shell es una adaptación del manga escrito por Masamune Shirow. Considerada aún por muchos como la mejor película de animación de la historia, lo que nadie puede negar es que supone la cúspide de la animación japonesa tradicional —antes de que las técnicas digitales llegaran para quedarse—

Sobresaliente nivel artístico: reflejando un futuro frío y una sociedad nihilista que ha caído cautiva de sus propios avances tecnológicos. Extraordinarios fondos dibujados a mano con un nivel de detalle desbordante, y que crean una atmósfera que se debate entre la tensión y la quietud, según proceda. Un nivel de diseño de personajes y máquinas adelantado una década a su tiempo. Una experiencia audiovisual inolvidable

Pero Ghost in the Shell, no solo se conformó con subir el listón en el plano técnico. Es a nivel argumental donde tuvo un mayor impacto al emplear una narrativa adulta, sin concesiones al público palomitero. Intercalando profundas reflexiones y conceptos a medida que entreteje una trama compleja, cargada de implicaciones éticas o filosóficas.

Si bien es cierto que muchas de sus obras posteriores siguen mostrando reflejos de sus mayores éxitos, la calidad de las mismas nunca ha podido equipararse a las sagas de Ghost in the Shell. Sobre todo a la película original y a Innocence (2004).

 

Hideaki Anno. El Profeta Ofuscador.

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Quiso el destino que uno de los primeros trabajos de este peculiar creativo fue a las órdenes de Hayao Miyazaki, como animador en Nausicaä. —Desde entonces siempre ha existido una relación de estima y respeto mutuos—. Por suerte para la industria, Anno tenía inquietudes creativas que no tardaría en plasmar tan pronto como tuvo capacidad económica suficiente.

Pese a haber dirigido Gunbuster —una serie de mechas tradicional, muy apreciada en Japón—la carrera de Hideaki Anno se puede definir como one-hit-wonder. Hablo de Neon Genesis Evangelion. Estamos ante otra de esas obras que sin pretenderlo, terminan por influenciar un determinado género o temática hasta el punto de que ya nada vuelve a ser igual.

Estrenada en 1995, la calidad de animación y sobre todo el diseño de personajes, localizaciones…etc. Poseía un nivel inaudito para tratarse de una producción televisiva de la época. Las escenas de acción eran auténticos festivales de adrenalina que aún saben disimular sus carencias bajo un prisma actual. A nivel estético destaca el magnetismo visual que consigue la ambientación, valiéndose de contrastes: Realismo frente a fantasía, tecnología frente a biología, belleza frente a horror …etc.

Pero fue su ambiciosa historia principal —así como su desarrollo de personajes— lo que marcó la diferencia. El estilo de Hideaki Anno se caracteriza por un abordaje profundo, influenciado por el existencialismo y basado en la deconstrucción emocional de sus personajes —Todos ellos tienen alguna tara psicológica que distorsiona su visión del mundo y condiciona su relación con los demás—.  La manera en la que disecciona la psique humana y sus conflictos derivados resulta un aditivo perfecto para enriquecer sus tramas y añadir tensión al conjunto.

Recientemente se han publicado tres películas de la tetralogía que formará el Rebuild of Evangelion. Reconocidas por público y crítica entre los mejores largometrajes de anime jamás producidos, y que vienen a reimaginar la historia original con marcadas diferencias argumentales, y haciendo uso de un espectacular apartado técnico a la altura de la tecnología actual.

 

Satoshi Kon. El Soñador Incomprendido.

top6_5Si tuviera que apostar por el nombre menos conocido de esta lista, es en esta entradilla donde estaría mi dinero. Lamentablemente, Satoshi Kon falleció en 2010 truncando una corta y prometedora carrera. Pero no nos dejo solos: las obras que le han sobrevivido tienen una calidad que muchos otros creativos de renombre ya quisieran para sí, pues no la podrían alcanzar aunque vivieran cien años más.

El estilo de Satoshi Kon también está basado —o por lo menos influenciado— por la psicología, no porque psicoanalice a sus personajes —al estilo Anno—. Si no porque los emplea para proyectar sus propias obsesiones. Son sus propias inquietudes e ideas preconcebidas las que utiliza como medio para explorarlos y estudiar sus reacciones. El autor no crea a sus personajes: fuerza situaciones y aprende sobre ellos.

Otra de sus peculiaridades: Kon siempre afirmó que le resultaba más sencillo escribir personajes femeninos. Según él, al no conocer igual de bien el proceso emocional de las mujeres tendía a desarrollarlos más, mientras que en el caso de los varones terminaba por simplificar algunos aspectos y al final le quedaban personajes demasiado planos. Una muestra de esto es que casi todos los protagonistas en sus obras son mujeres.

Su filmografía es bastante alternativa y algunas de sus obras requieren un extra de atención por parte del espectador. En ese aspecto gusta mucho de emplear simbolismos, o representaciones oníricas —además de jugar con recursos de montaje no lineales— elementos atípicos cuya presencia sugiere significados adicionales.— Es por eso que muchas de sus películas pueden resultar indigestas para el espectador casual, a la par que una grata sorpresa para quienes estén dispuestos a profundizar en ellas.

Es tal el caso de Perfect Blue (1997) La que probablemente sea su mejor obra,  que trata un tema tan original como el fenómeno idol y sus posibles consecuencias. También destaca Tokyo Godfathers (2003), un cuento de navidad relativamente convencional que narra las peripecias de unos vagabundos que se encuentran con un bebé abandonado en plena navidad tokiota. No podemos dejar de mencionar Paprika (2006) donde el genio da rienda suelta a su creatividad a través de la famosa detective de los sueños.

 

Makoto Shinkai. El Pintor Intimista

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La joven promesa de esta lista. Aunque puede resultar más que discutible su inclusión junto con el resto de grandes nombres—Le falta quizás la obra que le consagre—, es innegable que a pesar de su corta trayectoria ha sabido crear un estilo artístico y narrativo inconfundible.

Sus historias son a menudo sencillas; suelen frisar el género slice-of-life —o caer directamente en el—. Unas tramas sobrias y minimalistas, centradas más en la reflexión que en la acción, son marca de la casa.

Pero su principal logro destaca en el apartado visual. No solo por dirección artística —que también— si no por una producción minuciosa. Suyos son algunos de los fondos más detallados y preciosistas jamás vistos en anime, junto con una iluminación mucho más dinámica y trabajada que lo que estamos acostumbrados a ver. A nivel visual sus películas son una maravilla y solo por eso ya merece la pena recomendarlas. Literalmente: cuadros en movimiento.

Su trabajo más reconocido es 5 Centímetros por Segundo (2007) película de cabecera dentro de los Slice-of-life: un calmado estudio sobre las vicisitudes de la vida actual condicionada por el tiempo y la distancia. Journey to Agartha (2011), una película fantástica de aventuras con inconfundible inspiración ghibliesca. O su obra más reciente: El Jardín de las Palabras (2013), un mediometraje en el que vuelve a la zona cómoda de sus primeros trabajos.

Ahora es el momento de pedir la participación de nuestros lectores. Y tú… ¿Conocías a todos los directores de esta lista? ¿Crees que falta (o sobra) algún nombre en ella?

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  • La verdad es que es la primera vez que oigo hablar del tal Monkey Punch. La película si que me suena: la gente la considera el proto-Ghibli, porque una parte importante del equipo de producción serían quienes fundarían años después el famoso estudio.

    Gracias por tu aporte.

    Un Saludo

  • Bernat

    No conocía a todos los directores de la lista, muchas gracias por el artículo. Me gustaría recomendar a Monkey Punch, seudonimo de Kazuhiko Kato, creador del popular Lupin III. Su película “El castillo de Cagliostro” (1979) es de las mejores que he visto nunca, divertida y emocionante de principio a fin. Si no recuerdo mal, creo que el mismo Miyazaki participó en su producción.