Las flores del mal, de Shuzo Oshimi

Las flores del mal, de Shuzo Oshimi

Las Flores del Mal, publicado por Norma Editorial, es un manga que ha aterrizado hace muy poco en nuestro país. En esta reseña, hablamos de su argumento y de todo lo que gira alrededor de esta obra de Shuzo Oshimi.

¿Qué significa ser un pervertido? Esa es una de las preguntas que Shuzo Oshimi plantea al lector a través de las páginas de Las flores del mal, manga de 11 tomos que acaba de desembarcar en España de la mano de Norma Editorial. Lo cierto es que no resulta extraño escuchar el término “pervertido” -o hentai, como dirían ellos- aplicado a los japoneses, aunque solo sea por ciertos detalles anecdóticos como sus múltiples fijaciones sexuales, sus máquinas expendedoras de bragas supuestamente usadas – existen, tuve ocasión de ver una en el barrio tokiota de Ueno-, la necesidad de implantar en el metro vagones exclusivos para mujeres con el objetivo de evitar tocamientos furtivos, o la cantidad de locales que explotan todas las perversiones posibles y que de forma tan explícita se describen en el manga aku-no-hana-01recopilatorio Sex Report (Hiromi Hiraguchi, 2007). No obstante, la forma de abordar la figura del pervertido en Las flores del mal difiere del tono lúdico con que solemos encontrarlo presentado en el manga, sobre todo en el shonen. No estamos aquí ante una historia repleta de braguitas entrevistas bajo las faldas de alumnas de secundaria ni de irrupciones accidentales en el vestuario de las chicas, sino que el autor enfoca la trama desde una perspectiva más psicológica que nos invita a reflexionar sobre la incógnita con la que se abren estas líneas.

Para ello establece como protagonista a un estudiante de instituto llamado Takao Kasuga; un joven retraído, inseguro, como tantos otros a esa edad, que además resulta ser un gran apasionado de la literatura. De hecho, su autor favorito es Charles Baudelaire, de quien el autor tomó prestado el título del manga. Kasuga anda colado por Nanako Saeki, la típica niña mona de la clase: esbelta, de cabello azabache, inteligente y delicada. Un día, después de las clases, Kasuga se encuentra la ropa de gimnasia de Saeki y la coge entre sus manos, mientras el corazón comienza a latirle desbocado. Por miedo a que alguien pudiera descubrirlo en esa situación, y presa de un impulso irreflexivo, se guarda la ropa de su compañera y se la lleva a su casa. El drama estalla cuando Sawa Nakamura, la chica rara y problemática de la clase, la misma que nos espeta un contundente “Pedazo de escoria” desde la portada del primer tomo, le confiesa que lo ha visto todo y le plantea un singular chantaje que se irá desarrollando conforme avanza la obra.

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El triángulo formado por estos personajes centra el interés de la trama, planteándonos por un lado las inquietudes mentales de Kasuga, quien, incapaz de comprender las motivaciones de su arrebato, se pregunta si no será un simple pervertido, un ser asocial incapaz de relacionarse con las chicas de forma normal. Por otro, Nakamura, que quizá sea el personaje más fascinante de Las flores del mal, al menos en su primer trecho, puesto que nos desconcierta con su actitud, con sus motivaciones, y a veces incluso nos llevará a esbozar una sonrisilla malévola cuando veamos la clase de pruebas a las que somete a Kasuga. En cuanto a Saeki, de momento no es más que un personaje circunstancial planteado como nexo entre Kasuga y Nakamura, pero quizá con el paso de los tomos se vuelva más interesante desde el punto de vista psicológico.

UN ANIME CON POLÉMICA

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Las flores del mal también cuenta con una adaptación al anime que se emitió originalmente entre abril y junio de 2013 -es decir, que concluyó antes de que lo hiciera el manga original-, con un total de 13 episodios. Dicho anime generó bastante polémica por su uso de la rotoscopia, que si bien le aportaba un acabado más realista, dejó patente que el equipo de producción no contaba con un gran presupuesto, de ahí que las expresiones de los rostros de los personajes dejaran bastante que desear en ocasiones, y que reutilizaran animaciones en escenas distintas, limitándose tan solo a cambiar los diálogos. Pese a todo, la estética de este anime resulta muy sugerente y encaja de maravilla con el tono de la historia; de hecho, el estilo gráfico del manga puede parecer un tanto cándido y convencional para una historia con una carga psicológica tan intensa como esta. Mi consejo sería leer primero el manga al completo antes de embarcarse en su adaptación televisiva, pero de ningún modo desdeñar esta última, pues tiene aciertos de sobra como para resultar recomendable.

LA EDICIÓN DE NORMA EDITORIAL

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Como ya adelantamos al principio de esta reseña, Las flores del mal se compone de 11 tomos, de los cuales el primero ya ha visto la luz en España. El segundo se publicará el próximo 30 de octubre, coincidiendo con el arranque del Salón del Manga de Barcelona. El precio de cada tomo es de 8€.

SHUZO OSHIMI

Shuzo Oshimi nació en 1981 en Kiryu, una ciudad situada en la prefectura de Gunma. Comenzó a publicar sus primeras obras coincidiendo con el inicio del nuevo milenio, y a partir de 2003, con el lanzamiento de un one-shot titulado Avant-Garde Yumeko, empezó a trabajar para Kodansha, editorial con la que ha publicado la mayoría de sus obras posteriores. En general se trata de mangas de breve recorrido, siendo Las flores del mal la obra más larga que ha publicado hasta la fecha. Actualmente se encuentra trabajando en un manga titulado Inside Mari, del que ya han salido en Japón dos tomos recopilatorios.

 Texto escrito por Jaime Valero.

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