Cómprate un amiibo

Cómprate un amiibo

Cuando Nintendo anunció que se subía al carro de los Juguetes “Near Field Communication” (NFC), nunca imaginé que el nombre de “amiibo” —inspirado en una extraña mezcla del francés “amie”, del castellano “amigo” y del nintendiano “mii”— tendría tanto significado. Cómprate un amiibo.

[dropcap size=big]D[/dropcap]esde que se supo de este nuevo producto; la información con respecto a sus funcionalidades, uso y características siempre quedó relegada a un segundo plano por parte de Nintendo. Las respuestas solían ser muy vagas, casi como si no tuviesen muy claro qué funciones cubrirían más allá de que…

«¡OH! hacen tantas cosas que es imposible decirte, pero eso sí, son unas figuras chulísimas de nuestros personajes más icónicos».

Y los días fueron pasando, acercándose sigilosamente a la fecha de lanzamiento.

Hater AmiiboLas figuras entran por los ojos, y entran muy bien. Unas figuritas realmente bellas que materializan a personajes con los que muchos hemos crecido y que cientos de coleccionistas estaríamos —y estamos— encantados de tener. Llegaban tras la estela de los rompedores “Skylanders” de Activision y la intentona de Disney con su gama “Infinity”. Así que aunque Nintendo no especificaba del todo en qué consistía su propuesta, muchos nos atrevíamos a hacernos ideas. Craso error.

Cuando llegó el momento de la verdad y pude tener a mi primer amiibo entre mis manos, comenzó una extraña odisea en la que la frustración y la indignación germinaban dentro de mí. Antes de nada he de decir algo: disfruté muchísimo con los primeros “Skylanders”. Me pareció un concepto redondo en el que mis figuras se materializaban perfectamente en el juego y éste me permitía hacer de ellas lo que yo realmente quisiera. Equiparlas como yo quisiera. Subirla de nivel e incluso llevármela a casa de un amigo y continuar allí con ella. Era mi personaje portátil. Un concepto que —a título personal— me encantó.

De Nintendo esperaba más. De los amiibos esperaba algo parecido, pero qué va.

Resulta que cuando te compras un amiibo, te estás comprando un “amigo” ¡literalmente! Y  —obviamente— no un buen amigo en el que confiar tus penas, compartir tus inquietudes y pasar grandes momentos: sino un “amigo” que se mete en tu casa sin decir ni mú, juega contigo a la consola y se pira. Y si acaso le regalas los objetos que vas consiguiendo dentro del juego por su cara bonita. Falta darle el clásico sandwich de nocilla.

Dejando de lado la odisea que supone enlazar el muñeco a tu juego (primero le registras en la consola, luego en el juego… todo bastante inaccesible) la sensación de insatisfacción que producen estos muñecos es bastante elevada a la hora de trasladarlo al mundo virtual. Básicamente son Inteligencias Artificiales. Son NPC’s. No son nada más. En vez de elegir un contrincante en el menú del juego —hablando del Smash Bros— eliges al amiibo de turno. Y ya está. Seguirá comportándose como una IA. No te reirás con él porque no deja de ser un muñeco de plástico. No habrá ninguna clase de complicidad… ¡porque sigue siendo un muñeco de plástico! y te sentirás el tío más miserable del mundo jugando contra inteligencias artificiales por las que has pagado 12 euros.

Y resulta que no hay que investigar mucho para encontrarnos con Bill Trinen —director de márketing de producto de Nintendo— en esta entrevista, diciéndonos que los Amiibos nacen para hacernos sentir menos solos. Y no solo eso, sino que además —ojo al dato—  ¡crean vínculos emocionales!

“In ‘Smash Bros.,’ the character becomes your sparring partner. You get emotionally invested in how you’re training that character and how you’re building its abilities,”

¿De verdad, Nintendo? ¿amigos de plástico? ¿ese es el concepto que nos quieres vender? Me da hasta miedo.

Hater AmiiboNo me gustan. No me gusta el concepto. No me gusta el uso que propone Nintendo. No me gusta pagar por tener una Inteligencia Artificial más ¡eso debería dármelo el juego de serie! Me da igual si tienen otros “interesantes” usos como —por ejemplo— desbloquear trajes secundarios en otros juegos.

La realidad es que hoy por hoy el concepto de los amiibos es muy vago y trae consigo connotaciones totalmente asociales que apuestan por una línea muy oscura. Si ya me quejaba antes de que la plataforma online de Nintendo hace IMPOSIBLE poder disfrutar del juego con otros amigos, ahora resulta que Nintendo se inventa la manera de sustituirlos del todo. Ya tienen un online mudo en el que nadie te dará problemas. Protagonistas sin voz que nunca causarán polémica, y ahora nos traen amigos de plástico.

Cuando la industria lucha por poder unir a jugadores de todo el mundo. Nintendo quiere todo lo contrario.

¡Pero no seamos tan negativos! De momento, solo tengo 12 figuras preciosas —y carísimas— en la estantería.

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