Nintendo, qué humilde eres

Nintendo, qué humilde eres

La «Gran-N», portadora de “majia”, reina y señora del mundo de los videojuegos. Aquella agraciada con el don de la calidad, siempre centrada en sus usuarios y preocupada por la salud del mundillo de los videojuegos. Humilde a pesar de todo.

[dropcap size=big]S[/dropcap]i hay una compañía cuya política me cabrea cada vez que leo algo sobre sus prácticas: esa es Nintendo. Es para mí, lo de estos sujetos, un fenómeno incomprensible hasta el punto de preguntarme qué demonios les pasa por la cabeza. Y es que no hay día que no me escandalice con ellos. La hipocresía y desfachatez con la que trabajan no tiene límites, y eso se refleja en el trato que le dan al consumidor y el desprecio que muestran por una industria que no baila al ritmo que ella desea.

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Vendiendo novedades obsoletas

Siempre ha sido así, no es algo nuevo. Todos recordamos el momento en que la industria decidió dar el salto al formato óptico (salvo Nintendo, que decidió hacerlo una generación más tarde); todos recordamos el salto al juego online (salvo Nintendo, una generación más tarde); y no mucho después el salto a la resolución HD (salvo Nintendo, ¡6 años más tarde!).  Estos ejemplos son sólo una pequeña muestra de que si hay algo de lo que puede presumir Nintendo es de arrogancia. De querer llevar la contraria a la evolución lógica para acabar bajándose los pantalones seis años más tarde. Y si pueden, vendértelo como una revolución.

Pero no pasa nada, porque Nintendo cuenta con el beneplácito general, y son buenos chicos. Esa es la imagen que nos venden, y la que le compramos sin siquiera mirar la etiqueta del precio.

¡Qué humildes son!

Generación tras generación reconocen haberse equivocado. No pretendían vender hardware obsoleto, ni tiene nada que ver con una falta de valentía aplastante a la hora de adoptar nuevas tendencias. Mejor que lo hagan los demás, y si funciona… Nintendo es Revolution.

A pesar de ser una empresa, es un entorno muy familiar y no les preocupa tanto el dinero como traer buenos juegos.

¿Quién no ha escuchado esto en alguna ocasión? Nintendo, como toda empresa, está ávida de dinero. Esto es algo 100% comprensible y no hay nada que reprochar al respecto, pero… hay formas y formas de ganar dinero. Nintendo lleva generaciones vendiendo un hardware obsoleto a precio de alta tecnología. En el terreno del software tampoco se quedan cortos: los “New” Super Mario dejaron de ser innovadores después del primero, pero eso no le impidió sacar tres versiones más —¡y una protagonizada por Luigi!—. La política se expandió a los Donkey Kong y no faltaron los Wii Sports, Wii Fits, Wii Plays y Wii Parties; que siempre demostraron ser juegos que para muchos no pasaron de simples demos que entretenían las cinco primeras horas.

Sin embargo, Nintendo siempre ha dicho estar centrada “en la calidad, en los usuarios y en los videojuegos”; a pesar de que en la generación anterior tiró la caña de manera tan descarada al mercado casual que sin darse cuenta le dio la espalda a sus jugadores más fieles. Y en la generación actual, esa hipocresía le está pasando factura con su consola de sobremesa. Al final, muchos se dieron cuenta de que las espaldas de Nintendo mostraban su verdadera cara.

mm¡Pero no pasa nada! ¡Porque siguen dando que hablar! ¡Vamos al presente!

En Abril del año pasado descubríamos que, en su tan esperado «Tomodachi Life» el matrimonio homosexual era ni más ni menos que un bugsiendo como son una empresa tan entrañable, familiar y humilde no tuvieron reparos a la hora de reconocer que esa posibilidad anti-natura no estaba contemplada y que se trataba de un bug. Un gesto tan despreciable, bochornoso y arcaico que me repugna de tan sólo leerlo. Pero ¿qué más da? Son así de bonitos, ellos.

¿Y si hablamos de la repentina “escasez de amiibos”? ¿De verdad alguien piensa que se han “agotado“? Lo único que ha sucedido es que las navidades pasadas Nintendo ya había cubierto su presupuesto anual y no quería incrementar las cifras para así tener unos objetivos más asequibles en 2015. Así que sacando poquitos al mercado y a los usuarios que les den. Si quieren más figuritas, ya se las venderemos en tarjetas con códigos QR.

La última que protagonizan los del fontanero ha sido la de intentar sacar tajada de los Youtubers que tan de moda están ahora. Hace tres días os contábamos la noticia, y no salía de mi asombro. En una época en la que el infame Canon AEDE ha entrado por la puerta grande —para mayor escarnio público—, Nintendo nos llega con su propio Canon Nintendo.

Básicamente, por si no estáis al tanto, consiste en que si quieres publicar vídeos con el contenido de Nintendo le debes dar un buen porcentaje de las ganancias que tengas con dicho vídeo. Algo que sólo podemos definir recurriendo a nuestro refranero «El pleitear es el camino del mendigar», porque no se me ocurre motivo para pedirles un trozo de su pastel a los youtubers por darle publicidad gratuita a tu juego.

¿Qué será lo próximo? ¿Todos aquellos que dedicamos nuestros esfuerzos en analizar sus productos y darlos a conocer tendremos que pagarles por ello? ¿Si nosotros, redactores, decidimos analizar el próximo “NEW” —que de novedoso sólo tendrá el nombre— tendremos que pagar por tener el honor?

moneyMedidas que nos toman por tontos. Que toman por tontos a todos los que disfrutamos de este mundillo. Medidas que insultan más que cualquier insulto verbal que pueda volcar en este monólogo lleno de indignación.

¿Hasta qué punto llega tu desfachatez, Nintendo? ¿Cuándo te vas a quitar la careta? Muchos empezamos a ver a través de ella.

 

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  • Sin ánimo alguno de defender las bochornosas tácticas “sacacuartos” y los descarados maquillajes de balances dignos de un banco griego. Personalmente siempre he pensado que Nintendo se apeó de la carrera tecnológica por una simple cuestión de estructura y costes de producción.

    Que no digo que no mediara interés económico también, pero la manera en la que trabajan los grupos del EAD es muy tradicional, y en cierto modo incomptible con meter a 150 tipos en varias oficinas a desarrollar el juego “a pedazos” y luego ensamblar los distintos apartados, tipo Ubi. Eso quizás permite un enfoque creativo en el que el director del proyecto apenas delega y hay mucha más comunicación entre el personal.

    Concuerdo en todos los demás aspectos: El trato que Nintendo ofrece a sus clientes es lamentable. Sobre todo porque nunca reconocen sus errores, ni piden disculpas, ni siquiera fingen que les importa. Es como si nada fuese con ellos.

    Un Saludo

  • Y lo peor de todo es el desprecio desmedido e injustificado hacia una industria que lo único que ha hecho ha sido recoger el testigo y la ilusión que un día tuvo Nintendo y dejó diluirse en medio de la prostitución de sus propios principios.

  • Nintendo siempre parece jugar con un doble rasero. Después de la guerra con Sega decidió que iba a ir por su cuenta en todo, y sus seguidores por lo visto tan contentos, ya que en todo lo que hace lo ven muy bien; ya sean copias de copias de sus juegos o el timo de los Amiibos.