Claire Farron y su juego incomprendido

Claire Farron y su juego incomprendido

A la tercera va la vencida

Por Roberto Pineda


No es la primera vez que vemos a una obra pagar los platos rotos de una precuela polémica. Es algo que no sólo sucede en el mundo del videojuego y que podemos presenciar en prácticamente cualquier forma de expresión artística. Hablar de Final Fantasy XIII es hablar de Claire Farron, más conocida como Lightning, el polémico personaje que causó la división de opiniones entre los seguidores de una de las sagas por excelencia del JRPG. Square Enix se empeñó en hacer de Lightning un icono universal, otorgándole un protagonismo en el primer título de su trilogía que igual nunca debió tener. Después de una polémica primera entrega y una secuela que no disfrutó de una gran acogida pese a resolver algunos problemas de su antecesora llegó Lightning Returns, un título que pasó completamente desapercibido y que, para sorpresa de muchos, puede llegar a ser muy recomendable.

Lightning Returns

El enemigo que nunca perdona

La principal seña de identidad de Lightning Returns es el paso del tiempo, una mecánica que influye directamente en el devenir de nuestra epopeya por las tierras de Novos Partus (Nueva Descendencia en latín) y que recuerda, inevitablemente, al legendario The Legend of Zelda: Majora’s Mask. Algo que también recuerda a la excéntrica aventura de Link es el hecho de que su mundo consta de cuatro áreas bien diferenciadas, presentando un mapa de similares características al título de Nintendo 64. Como todos sabemos, el reloj no perdona a nadie en esta vida y su efecto da lugar a una lucha en la que no podemos ganar, pero sí aplazar el inevitable final. Treces días para salvar del mundo, es es nuestro objetivo.

Ya sabemos que a Lightning no se le caen los anillos a la hora de ejercer el rol que le propongan: Soldado, Lu’Cie, guerrera de la Diosa de Etro y, por supuesto, hermana que debe cuidar de sus seres queridos. A estas alturas de la película, Claire ha superado numerosos obstáculos y ha hecho lo imposible por defender a su hermana Serah, pero la tarea que se le encomienda en esta ocasión no es moco de pavo: salvar las almas de la humanidad antes del fin del mundo, ejerciendo de Redentor al servicio de Bhunivelze, el dios que dio forma tanto a Etro como al mundo de Paals.

Aunque la premisa del juego es bastante interesante, lo cierto es que la historia de Lightning Returns no es precisamente su punto fuerte puesto que la nueva disposición de personajes como Snow Villiers, Noel Kreiss o Hope Estheim, entre otros. Algún que otro agujero de guión, enlaces inconexos que algunos jugadores han llegado a calificar con esa famosa expresión de «lo hizo un mago» y una narrativa de dudosa consistencia dejan claro que no estamos ante una gran historia pero, sin que sirva de precedente en la Fabula Nova Crystallis, estamos ante un título que muestra buenas maneras en cuando al apartado jugable.

Lightning Returns

Potencial latente

Como digo un poco más arriba, el apartado jugable supera ampliamente a sus dos antecesores y da lugar a una experiencia bastante satisfactoria. Atrás quedaron esos combates ridículamente fáciles en los que a veces bastaba con pulsar un botón. Aquí no está tan automatizados y el sistema de batalla nos obliga a usar los comandos adecuados en cada momento. Además, la personalización juega un papel fundamental gracias a los arquetipos, que nos permiten personalizar diversos estilos de lucha en función de los elementos equipados y nos obligan a variar de estrategia dependiendo del tipo de enemigo al que nos enfrentemos. Los combates son dinámicos, divertidos y, por momentos, exigentes.

Armas, atuendos y accesorios de todo tipo que podemos encontrar explorando, comprándolos en las tiendas e incluso creándolos si reunimos los requisitos necesarios. Otra elemento clave que —gracias a dios— quedó atrás es la inexistencia de ciudades, algo que nos gusta mucho ver en todo juego de rol. En Novos Partus hay varias ciudades y aldeas que podemos y debemos visitar, mención especial a Luxerion, la primera ciudad que visitamos y que, aparte de contar con una ambientación fantástica, aguarda muchos secretos en sus múltiples rincones.

Siguiendo con las cosas que brillaron por su ausencia en Final Fantasy XIII y, en menor medida, en Final Fantasy XIII-2, en Lightning Returns hay muchísimas misiones por superar y a raíz de ello la exploración se ve notoriamente potenciada. Entre los encargos que nos proponen los residentes de Novos Partus y las pequeñas búsquedas que podemos aceptar en el tablón de los ruegos, son más de 150 las misiones secundarias disponibles y muchas de ellas nos llevan a exprimir a fondo todos los rincones del mapeado.

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Lo bueno está en el interior

Completar Lightning Returns al 100% en una única partida es prácticamente imposible. De hecho, resulta muy complicado incluso si seguimos una guía. Todo lo que hacemos en el juego consume un tiempo que ya de por sí se va consumiendo sin prisa, pero sin pausa. Podemos jugar un poco con el paso de las horas y en función de las misiones que completemos tendremos algún día extra antes del juicio final. El máximo de días que dura una partida es de trece. De hecho, si soltamos el mando y dejamos que pase el tiempo, podemos acabar frente al jefe final sin haber progresado nada en el juego, aunque es imposible que le hagamos un rasguño en esas condiciones, claro.

Más que la cantidad de tiempo disponible, lo realmente importante es la forma en la que lo aprovechamos. La historia avanza progresivamente y cada evento tiene marcada una hora y un lugar, pero mientras llega el momento de nuestra cita tenemos total libertad para explorar el mundo, participar en alguna que otra actividad secundaria y, por supuesto, encontrar y realizar misiones para conseguir un equipo mejor, mejorar nuestras características y seguir peleándole al reloj. Si aprovechamos bien el tiempo podemos disfrutar de una aventura en la que el equilibrio marca con acierto el ritmo de juego.

Al igual que sucede en The Legend of Zelda: Majora’s Mask, tenemos un número de días antes de que llegue el fin del mundo y, dependiendo de lo que hagamos en ellos, acercaremos o prolongaremos el desenlace de nuestro periplo. Como titulo en este apartado, se dice que lo bueno está en el interior. Somos superficiales por naturaleza y la superficie de Lightning Returns es la que es: un personaje que no cae bien a todo el mundo y un nombre que para muchos es una auténtica ofensa a la saga pero, detrás de todo eso, se encuentra un juego con personalidad propia, que poco o nada tiene que ver con sus antecesores y que puede llegar a convertirse en una experiencia de lo más satisfactoria. Lightning Returns: Final Fantasy XIII merece una oportunidad.

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  • Es todo un SEÑOR juego, de lo mejor que ha desarrollado Square-Enix en mucho tiempo. Es cierto que la historia es un poco para cogerla con pinzas, pero si vienes de los dos anteriores es bastante satisfactoria. El final me gustó especialmente. Pero en jugabilidad, si consigue engancharte lo que propone, no lo soltarás hasta terminarlo. Y encima es necesario una segunda vuelta, con cosas, como la mejora de armamento que no está la primera vez que juegas y con enemigos más duros, además de poder realizar misiones que no te dio tiempo. Yo lo disfruté como un enano, de principio a fin.

  • Maverickwolfzx

    Si me dices que es como Majoras es para no acercarme ni siquiera tocarlo con un palo a ese titulo repetitivo y aburrido hasta el hartasgo (llegue al tercer templo antes de botarlo).