Call of Duty: Advanced Warfare

Call of Duty: Advanced Warfare

La nueva entrega de acción bélica de Activision llega con un trabajo de calidad notable, pero cuyo mayor defecto es el continuismo. Ya lo hemos jugado antes.

[dropcap size=big]C[/dropcap]omo la lotería, o tal vez como cantaba aquel anuncio de turrones, Call of Duty vuelve a casa por Navidad. Y a diferencia de lo que podría ocurrir cuando te reencuentras con un conocido tras un año sin verle: este viejo amigo apenas ha cambiado. El tiempo no pasa por él. Eso sí, se viste mucho mejor. Pero poco más.

Advanced Warfare ha sido la coletilla escogida por el equipo de Sledgehammer para titular al título. O mejor dicho, para titular a la marca; porque Call of Duty es ya una entidad en sí mismo. Un título que continua la estela que marcó en su día el antiguo Infinity Ward con sus Modern Warfare. Y aunque lo continúa con acierto, no deja de caminar el sendero que abrieron otros.

En esta ocasión nos encontramos en un futuro no muy lejano y —todo sea dicho— muy plausible. Sledgehammer nos desvela su quiniela de la realidad que viviremos dentro de cuatro décadas. Corre el año 2054 y el mundo no es tan diferente como lo es ahora. La base del poder y el control sobre la humanidad sigue sosteniéndose sobre los mismos principios que hoy. Y exactamente en los mismos que en la Edad Media. E incluso antes, mucho antes. La humanidad sigue sometida y controlada por el miedo. Desde que la humanidad tiene memoria, siempre ha estado en el poder individuos que han tenido en sus manos la vida de los demás. Da igual si en la Edad Media este miedo se veía reflejado en ser decapitado públicamente en el cadalso y en la actualidad ese miedo se ha transformado en perder tu casa, o no tener acceso a un sistema sanitario. El miedo a perder aquello que nos permite vivir es la base de todo poder. Y para el año 2054, la cosa no cambia. Al contrario: ¡se comercializa!

Si algo es cierto es que cada día que pasa la moralidad de la sociedad decae, y con ello la moralidad de las empresas. Así pues, para este distópico futuro habrá surgido una nueva corporación llamada ATLAS. Esta compañía fundada por Jonathan Irons (Kevin Spacey), cuenta con el mayor ejército del mundo y —además— no responde ante ningún país. ATLAS no vende otra cosa que poder: y así nos lo dicen.

Call of Duty: Advanced Warfare

No vendemos política, vendemos poder. Somos una super potencia de alquiler.

-Jonathan Irons

 

 

Nosotros nos meteremos en la piel de Jack Mitchels (Troy Baker), un soldado del que poco o nada sabremos a lo largo de toda la historia más allá de que decidió meterse en los Marines y después dar el salto como mercenario de élite para ATLAS. A partir de nuestra unión a las filas de Irons, comienza una historia que —como en tantos otros Call of Duty— no es más que una mera excusa para hacernos visitar una gran variedad de lugares, vivir una interesante cantidad de diferentes situaciones y regalarnos una maravilla visual que nos hará darnos cuenta de que —ahora sí— estamos en la “Next Gen”. Eso sí, tomad nota, porque el apartado gráfico será el único indicativo de que nos encontramos ante un título “Next Gen” ya que el resto de apartados del juego no son, en absoluto, nada puntero. Algo que duele especialmente en una super producción de esta magnitud, donde el presupuesto le puede permitir a los creativos experimentar con nuevas inclusiones que antes hubiesen sido imposibles. No es así, y eso es un gran punto en contra.
Call of Duty Advanced WarfareNo obstante, no estamos hablando de un mal título en absoluto. Sus virtudes, que son muchas, la explota con un nivel de calidad digno de mención. Para este análisis, el primer paso fue pasarnos la campaña en el nivel de dificultad “veterano” —el más alto de la escala— en busca del mayor reto posible, tanto para el juego como para nosotros. Tras concluir nuestras aventuras en este modo de juego, la sensación general es buena. Al margen de que la historia recae en un número de clichés considerable, sí queremos hacer mención a que es interesante leer entre líneas. Entre cliché y cliché, se pueden detectar ciertas sombras de algo más. Y eso, aunque en ocasiones es imperceptible, nos deja con la sensación de que al equipo de Sledgehammer no se le ha permitido entrar todo lo que le gustaría en temas algo más escabrosos y mucho menos típicos. En temas que, quizás, no serían tan heroicos y patrióticos como acostumbra a ser un juego de esta marca.

Así pues, una vez más seremos un soldado comprometido con el mundo al que quiere proteger de todo mal. Y que —por supuesto— en ningún momento se cuestiona sus creencias. Un aspecto que resulta mucho más atractivo en el villano del juego, que representa a todos aquellos que no están del todo convencidos de que el sistema funcione. Y alguien que se cuestiona es siempre alguien peligroso, como así nos lo vende el juego. Lo que no nos queda claro es si Sledgehammer piensa de igual manera o ha querido invitarnos a simpatizar con el villano. En caso de ser lo segundo, ha hecho un buen trabajo.

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Comienzo de la misión “Utopía”

El modo principal del juego cuenta con un total de quince misiones de una duración que oscila entre 35 y 55 minutos si jugamos en el nivel de dificultad más elevado y —todo sea dicho— no somos especialmente buenos tiradores. Una duración total que se nos ha hecho bien calibrada y suficiente. Más hubiese cansado. Menos hubiese sido insuficiente.

Durante estas misiones nos encontraremos en infinidad de entornos que desplegarán todo el potencial gráfico del título. Un apartado en el que tenemos que quitarnos el sombrero pues el trabajo realizado tanto en dirección de arte como en modelados y animación es brillante. Técnicamente hablando, no hemos experimentado más de una o dos bajadas de frames puntuales.

Visitaremos Corea del Sur (en guerra con el Norte), Maryland, Lagos, Seattle, Pittsburgh, Santorini, Nuevo Bagdad, Bangkok, La Antártida, San Francisco y alguna que otra ubicación interna de la que no queremos contaros demasiado pero las imágenes resultan impactantes. Dentro de este despliegue de variedades, nos adentraremos en tormentas de hielo, montañas, grutas, ríos, bosques, parcelas privadas, ciudades africanas, asiáticas, norteamericanas y mucho más. La ambientación es simplemente brillante.

Para añadir más variedad al juego, dentro de estas localizaciones y dentro de estos entornos contaremos con un gran abanico de situaciones en el que no faltarán persecuciones por carretera, vuelos en helicóptero, manejo de torretas, pilotaje de aeromotos y cazabombarderos, lanchas acuáticas, tanques, momentos de infiltración, e incluso un momento de sky diving. Todo ello acompañado con toneladas de munición como guarnición.

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Breve pero intenso momento de «Sky Diving»

Pero no todo el campo es orégano. A pesar de que la variedad es suficiente como para no aburrirnos en ningún momento de las quince fases —ni visual, ni jugablemente— lo cierto es que pensamos que estos pequeños entremeses podrían haber estado mejor explotados. Se hacen cortos y, en momentos como el del caza-bombardero, no parecen del todo afinados. Un poco más de trabajo se hubiese agradecido.

Para rematar este despliegue de variedad, todas las misiones cuentan con impresionantes cinemáticas introductorias que no tienen nada que envidiar a una gran superproducción del cine y que nos llevan a pensar si no podría ser ésta una evolución de aquella industria ¿Acaso no impresiona ver cómo el ordenador puede transformar a Troy Baker sin necesidad de maquillaje?

Pero claro…

Nada de esto es nuevo ¿verdad? A eso nos referíamos al comienzo. Lo único “nuevo” llega de mano de la excusa futurista. Aunque las personas no cambien y el poder tenga un precio en el mercado público, la tecnología sí ha evolucionado y con ella el armamento militar.

Call of Duty: ExoLos soldados cuentan con la ayuda de los trajes “EXO” cuyo nombre viene del concepto de “exoesqueleto” sobre el que cimientan su tecnología. Unos trajes que dotan a los soldados de una serie de cualidades que podrían considerarse sobrehumanas. Una fuerza descomunal, velocidad aumentada, saltos imposibles y otros gadgets como planear, flotar, deslizarse o incluso escalar edificios con la ayuda de unos guantes magnéticos son algunas de las virtudes que nos aportará el uso de estos trajes.

Desde el comienzo se nos avisa que existen varios modelos de EXO, unos enfocados al asalto y otros más especializados; aunque existe un tercero llamado AST que parece estar enfocado a la artillería pesada. Si bien la idea de incorporar estos nuevos trajes puede tener mucho jugo, llevado a la práctica se quedará en algo meramente anecdótico. Las cualidades del traje quedarán relegadas a momentos puntuales que no están muy bien integrados con la acción más allá del doble salto. El 90% del tiempo, estaremos usando el traje para acceder a nuevas localizaciones y en momentos donde ha cesado la acción.

Las armas siguen usando balas, aunque nos encontraremos con alguna que lanzará un rayo láser que parece desentonar un poco con la tónica del juego. Sin embargo, nos encontraremos con una variante de granadas que sí parece atreverse un poco a cambiar el concepto. Las granadas son dinámicas y podemos cambiar su funcionalidad apretando un solo botón. Esto nos dotará de un mayor arsenal de granadas que podremos utilizar a nuestra conveniencia. Por parte de las granadas tácticas tendremos acceso a la modalidad “Marcadora” que tintará de un rojo digital a nuestros enemigos y los hará visibles a través de las paredes, la modalidad “PEM” que desactivará aparatos electrónicos y se desvelará especialmente útil contra drones, y la modalidad “Cegadora” que hará lo que su propio nombre indica. En cuanto a las granadas letales el abanico cubrirá las granadas de contacto, las de fragmentación y una curiosa invención llamada “Granada Inteligente” que perseguirá al objetivo al que estemos apuntando en el momento de lanzarla.

Sin embargo, la usabilidad de este tipo de armamentos nos parece algo poco estudiado y muy engorroso a la hora de seleccionar qué modelo de dispositivo queremos utilizar. En lugar de poder asignar accesos directos a cada uno de estos modos, el juego nos fuerza a presionar una única tecla para cambiar de modo. Esto implica que si le das más de la cuenta te puedes saltar el modo que buscabas y tengas que volver a recorrer el ciclo de selección. Un desatino total en un juego que se muestra rápido, frenético y deja poco tiempo para usar la cabeza.

La variedad de armas es de lo más clásica. Mirando hacia atrás, se echa en falta que éstas no tengan modos adicionales como podría ser un lanzagranadas, una linterna o la posibilidad de alternar entre modos de fuego. Algo que no se añora a lo largo de la campaña, pero que no hubiese estado de más.

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Con todos estos pros y contras nos encontramos con una campaña cargada de variedad, de situaciones variadas, dispares y visualmente impresionantes. La campaña no aburre, nos pone en tensión y no deja de sorprendernos. Es un plato que entra —y bien— por los ojos. Al fin y al cabo, estamos ante un shooter donde la atención no recae sobre la historia sino sobre la acción directa y la mejor manera de representarla es con un apartado gráfico bien desgranado en cinemáticas, escenas imposibles y tiroteos masivos. Tiroteos que en ocasiones ocurrirán en entornos no tan pasilleros y que nos permitirán explorar distintas estrategias en las que podremos llegar a sorprender a nuestros enemigos por la espalda.

Pero hablando de enemigos volvemos al “Síndrome Call of Duty“. Toda la potencia que tienen estas nuevas máquinas no se ve reflejada en la inteligencia artificial de nuestros rivales. Los modos de dificultad no consisten en aumentar la inteligencia de nuestros rivales, sino en aumentar los catalejos que deben llevar implantados en sus ojos. Eso, y en cargarles de balas de un calibre muy superior; porque no hay nada más allá en la dificultad que escojamos.

Call of Duty: Advanced WarfareEn “veterano“, nuestros enemigos nos verán a más de diez kilómetros sin importar hacia dónde estén mirando. No importa si están hablando con el vecino, durmiendo o haciendo sus necesidades en el W.C. Si estás dentro del radio de visión, te verán, sabrán donde estás en todo momento y no dejarán de dispararte desde cualquier parte del mapa. Sobra mentar que morirás de dos golpes. Algo que llevamos viendo desde la generación pasada y que nos hace cuestionarnos si de verdad es tan difícil hacerlo un poco más creíble. A veces sorprende mover la cámara y ver cómo un pelotón de enemigos tirotea la pared del edificio en el que te escondes mientras tus aliados se pasean frente a ellos. Paseos que, además, resaltan aún más las “deficiencias intelectuales” de los enemigos a los que te enfrentas ¿qué pasa, que no les ven? No. Ni tus aliados a ellos tampoco. Porque tus aliados son más inútiles que los enemigos si cabe. Son decorado móvil.

Call-of-Duty-005Hablando de enemigos, no queremos olvidarnos de señalar algo que a estas alturas nos parece incomprensible. Los enemigos no reaccionan a la física de los disparos. Al morir, despliegan animaciones prefijadas. Aunque están muy bien implementadas y es difícil percatarse de ellas, es algo que no podemos comprender con la tecnología actual y que podría mejorar muchísimo. Si los enemigos reaccionasen a la fuerza de los impactos de bala con la fuerza que llevan impresos, la inmersión sería mayor. Inmersión que nos gustaría remarcar, pues en nuestro caso hemos disfrutado del juego en una pantalla BRAVIA de 55″ junto con el Headset 7.1 oficial de PS4 y las sensaciones han sido simplemente excelentes. Sentir el rugir de un motor sobre nuestras cabezas, escuchar helicopteros venir desde muy detrás y sobrevolarnos por encima o el silbido de las balas a escasos metros de nuestra cara con semejante nitidez es algo que realmente ayuda a meternos dentro de la acción, aislarnos del mundo exterior, y disfrutar con lo que sucede a nuestro alrededor. Unos efectos de sonido que dejan en un segundo plano una banda sonora tan anecdótica como imperceptible.

Pero a pesar de todo. El juego es divertido. A pesar de que ya lo hemos visto todo. A pesar de que ya hemos saboreado esa estupidez en los enemigos. Esa inutilidad en los aliados. Esa brutalidad gráfica. Esas sorprendentes escenas. Ese bueno tan bueno. Y ese malo tan malo. No innova nada, pero divierte. Y lo que hace: lo hace bien. Así que, a pesar de todo, el juego es divertido y eso no puede empañar por completo la sensación de haberlo jugado antes. Como no lo hace volver a comer uno de nuestros platos favoritos, volver a escuchar esa canción o ver de nuevo esa película que tanto nos gusta.

Call of Duty: Advanced WarfareEl trabajo de Kevin Spacey es de elogiar, y el de Troy Baker —si bien es un trabajo que bebe mucho más de su imagen que de sus dotes como actor de doblaje— es también remarcable. Un actor al que seguimos de cerca pues se está convirtiendo con méritos propios en una figura dentro del mundillo. Su nombre comienza a ser una seña de calidad.

En cuanto al multijugador, no creáis que nos habíamos olvidado de él. Sabemos que el principal motivo de compra de este juego es —precisamente— este modo de juego. La tónica del modo multijugador tampoco sorprende en absoluto. Contamos con un agente al que podremos personalizar de muchas maneras. Podremos elegir su físico basándonos en muchos de los personajes que aparecen durante el juego —tanto masculinos como femeninos— y después personalizar sus atuendos con un nivel de profundidad bastante interesante, pudiendo escoger casco, gafas, armadura superior, camiseta interior, guantes, pantalones, rodilleras, botas y exoesqueleto; sin olvidarnos de la ya clásica personalización de clase donde definiremos diferentes “sets” de armamento a los que tendremos acceso dentro de la partida por si queremos variar nuestra táctica.

Como ya viene siendo habitual, podremos también personalizar nuestro emblema; que se verá aplicado a nuestros atuendos y tarjeta personal. Tarjeta que, como no podía ser de otro modo, también podremos personalizar con una serie de fondos predefinidos.

La profundidad del sistema de personalización radica en el hecho de que iremos desbloqueando contenido a medida que avancemos en el modo multijugador. Esto nos incentiva a seguir jugando y subiendo de nivel. Durante las partidas, también se nos premiará con unos paquetes cerrados que más tarde podremos abrir y en cuyo interior encontraremos todo tipo de objetos. Armas, prendas de ropa y demás será lo que nos encontremos en el interior de estos paquetes. Los objetos estarán divididos por tipo de rareza e incluso nos aportarán características especiales con una pequeña pincelada de rol que no le acaba de sentar mal al juego.

Call of Duty: Advanced WarfareSi algo no nos ha gustado nada a nivel personal, ha sido la sensación de estar en un multijugador algo más caótico de lo habitual. Con amigos y enemigos surcando los cielos constantemente gracias a sus trajes “EXO“. Algo que, siempre a título personal, nos descentra de la acción y le resta demasiada credibilidad al combate multijugador. Ver al enemigo dando botes por el escenario resulta algo raro. Si durante el vuelo además se saca un escudo o se pone a disparar es aún más extraño. La sensación táctica del modo se ve reducida y la impredicibilidad aumenta. No nos ha gustado mucho, aunque suponemos que a todo se acostumbra uno. En cuanto a los escenarios, no están muy inspirados la mayoría y muchos recalan mucho en lo futurista para crear estructuras imposibles enfocadas a darle verticalidad al escenario. Con esto de los saltos: es necesario.

Por último tenemos el modo cooperativo “EXO-Supervivencia”, en el que tendremos que aliarnos con un grupo de compañeros para sobrevivir oleadas de enemigos mientras cumplimos una serie de objetivos. Mapas que quedan divididos en cuatro etapas de dificultad dependiendo de la composición del terreno y las entradas de los enemigos. Cuanto más obvios sean los puntos de entrada, más fáciles serán los mapas. Cuanto más imprevisibles sean los puntos de entrada y los lugares que debamos atravesar: más elevada será su dificultad. Un modo retante, ¡que estamos deseando probar en mayor profundidad cuando los redactores nos pongamos de acuerdo y consigamos coincidir!

En definitiva: este nuevo Call of Duty nos deja un buen sabor de boca y trae unas pocas ideas que —bien desarrolladas— podrían sentar las bases de una nueva saga tal y como en su día hiciese Modern Warfare.

 

 

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