Sunset Overdrive

Sunset Overdrive

Y la locura invadió Xbox One. Bien podría ser un rápido resumen de lo que nos ofrece la nueva franquicia de Microsoft. Porque a pesar de, como cualquier título que se precie, tener sus detractores y partidarios, sus defectos y sus perfecciones no dejan de ser afluentes que confluyen junto con lo absurdo, la rapidez y la diversión, en un río de aguas bravas que muchas horas de juego está por ofrecer a los que decidan hacerse con el esperado y exclusivo Sunset Overdrive.

Comenzamos nuestro periplo tras el envenenamiento que han sufrido los consumidores de Overcharge Delirium XT, una bebida energética creada por la multinacional omnipresente en Sunset City, FizzCo. A partir de aquí tomamos las riendas de un sandbox en esencia y el argumento no será más que un hilo conductor llano y lineal hacia un fin a alcanzar, sin retóricas ni florituras, buscando únicamente la parodia mediante situaciones esperpénticas. Lo que realmente importa es transmitir conceptos como el gamberrismo, la agilidad acrobática y la sátira. Nos encontraremos con referencias a un sin fin de videojuegos, películas u otras obras culturales. El estudio desarrollador, Insomniac Games se ríe de todo y de todos y, por cierto, muy bien. Sinceramente, descubrir que un arma “lanza bolos” se llama “El Nota” (El Gran Lebowski, Joel Cohen-Ethan Cohen, 1998) me arrancó un guiño de complicidad y satisfacción de mi rostro.

sunset overdriveLa irreverencia jugable llega hasta tal punto que, tratándose de un sandbox, títulos donde normalmente los vehículos se usan para ser conducidos y desplazarnos de punto a punto, aquí sirven para saltar sobre ellos y coger el impulso suficiente para aferrarnos a cualquier superficie y poder proseguir nuestra trayectoria. Coches, sombrillas, árboles, atrezzo urbano,… todo esta ahí para ser aplastado por los pies de nuestro personaje a cambio de un impulso desmedido. Rápido, muy rápido, es la consigna que nos acompañará durante todo el juego, de tal modo que prescinde incluso de menú inicial. Simplemente será necesario pulsar un botón para comernzar a volvernos locos.

Nuestro personaje, un protagonista anónimo y ascendido desde el chico de la basura a héroe a los pocos minutos de la campaña disfrutados, es alguien totalmente personalizable a nuestro gusto. Desde el sexo, pasando por la complexión, rostro, adornos, podremos llegar a tener nuestra Reina del Carnaval de Tenerife perfecta, gracias a la cantidad de accesorios que podremos obtener durante el transcurso del juego. También contará con su carácter marcado, cómico, desenfadado, irónico, consciente y consecuente con el apocalipsis que le ha tocado vivir.

sunset overdriveEl control comenzará siendo algo peculiar en cuanto a dificultad de manejo. En cualquier caso, tras el paso de unas cuantas horas de juego seremos capaces de grindear por todo Sunset como auténticos paisanos, olvidándonos de esas pequeñas dificultades iniciales. Y este perfeccionamiento del control es algo totalmente necesario porque, si algo te demanda este juego, es velocidad, y esa velocidad solo se consigue transladándote de punto a punto empleando los elementos ubicados en el escenario para tal fin. En el caso de que pises el asfalto, notarás una abrupta ralentización de los movimientos de nuestro personaje. Esto también vendrá acompañado de un parón de la música, dejando únicamente el sonido ambiental. La música irá modificando su volumen e incluso llegando a alterar el ritmo según se esté realizando una acción determinada, que rápidamente irá retomando su vida  en cuanto empezamos a movernos cual simio por la urbe. Por tanto, el ritmo y volumen de la música llegan a convertirse en un medidor sobre nuestro control en el juego.

Mientras nos desplazamos por el amplio mapa disponible, encontraremos las típicas misiones y acciones alternativas a la misión principal que acompañan a estos juegos de mundo abierto. Estas serán misiones secundarias totalmente recomendadas tanto como para ir adquiriendo experiencia u objetos exclusivos, de la misma manera que alargarán en unas cuantas horas nuestra loca aventura. Desafíos basados en acción o habilidad disueltos por toda la extensión, destruir cajas, llegar de punto a punto, exterminar mutantes con ciertas armas,… Todos ellos registrarán nuestros resultados en unos marcadores donde compartiremos ranking con la lista de amigos que disfruten también del juego. También tendremos la opción de recolectar los típicos coleccionables esparcidos por cualquier rincón de Sunset City, así como la oportunidad de ir salvando rehenes a cambio de suculentos botines.

sunset overdriveA lo largo de nuestro periplo apocalíptico nos encontraremos con diferentes personajes y tribus urbanas, todos ellos enfrente de un escaparate de enemigos que se diferenciará entre los ya mencionados mutantes, a los que el juego les bautiza como “colgados”. Aquí  nos  encontraremos, por ejemplo, con los impresionantes Herker, bestias enormes y con una fuerza descomunal. Conoceremos como “sarnosos” a los afortunados que al igual que nuestro protagonista no disfrutaron del elixir energético, pero con carácter más violento y poco amigable hacia nuestra persona. Y por último, también deberemos defendernos de los fuertes ataques de los robots que responden bajo el control de FizzCo. Según vayamos progresando en la historia también tendremos oportunidad de enfrentarnos en determinadas misiones a los típicos jefazos, que serán todo un espectáculo visual y de diversión.

En el caso de las tribus urbanas no detallo con mayor explicación ya que spoilearía tímidamente la historia, y es que Insomniac Games ha sabido parodiar soberbiamente a tales individuos, por lo que prefiero dejar que los conozcas por ti mismo.

Pero no todo van a ser colorines y buenas palabras para un título que, recordemos, suscitó serias dudas en el último E3. Pasado el mal trago de una presentación que ofrecía un producto extraño y con cierta sosez en lo jugable, se abrió una posibilidad esperanzadora hacia el multijugador enfocado troncalmente al modo cooperativo. Pues bien, aquí Sunset Overdrive pierde. El multijugador nos llega como un modo denominado Chaos Squad, siendo accesible mediante las distintas cabinas telefónicas esparcidas por toda la ciudad. Consistirá en superar diferentes desafíos, eso sí, en cooperativo de hasta 8 jugadores, cumpliendo con  lo mínimo que se le puede pedir a un modo multijugador. Hubiese sido interesante haber podido disfrutar finalmente de esta opción en el presente modo offline. Resolveré esta situación mediante un guiño cinematográfico a la altura con la cita “Bueno, nadie es perfecto”.

sunset overdriveY la verdad es esa, Sunset Overdrive se queda lejos de la perfección técnica. También es verdad que bajo mi punto de vista este nunca fue un objetivo a alcanzar para Insomniac Games, pero sí hay detallitos como la aparición de ciertos bugs que tal vez se deberían de haber preocupado de pulir un poco, congelaciones de pantalla o “colgados” girando ortopédicamente sobre sí mismos. Son ese tipo de cosas que ensucian un trabajo bien hecho. El nivel gráfico se puede decir que es óptimo, sin llegar en ningún momento a ser alabado ni defenestrado, principalmente por el momento de generación en el que nos encontramos y lo visto hasta la fecha. Por otro lado, la inteligencia artificial de los enemigos se queda un  poco cortita, pero esto se maquillará rápidamente al tener que enfrentarnos en la mayoría de casos a ingentes hordas, dejando un poco de lado la capacidad intelectual de cada individuo. Con ello llegaremos a disfrutar de un nivel de dificultad estandarizado, que en el peor de los casos se convertirá en intentar una y otra vez ciertas situaciones hasta superarlas sin problemas.

Insomniac Games curiosamente lleva casi 20 años desarrollando videojuegos para la competencia directa de Microsoft: Spyro the Dragon (Insomniac Games, 1998) o Ratchet & Clank (Insomniac Games, 2002) son claros ejemplos de ello, pero eligió a la empresa afincada en Redmond para invitarla al primer baile de gala de esta generación. Han terminado ambos abrazados en lo alto de una colina oteando lo que tienen a sus pies: un locurón irreverente, donde grindear y hacer el macarra son condiciones necesarias para llenar nuestra barra de estilo y así hacer aún más disparates acrobáticos. Welcome to Fabulous Sunset City.

Texto por David Galán

 

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