Mods: La importancia de la comunidad
El 24 de agosto del 2010 in Destacado, Opinión
Hace más de un par de décadas que los videojuegos dejaron se ser simples “matamarcianos” y se convirtieron en algo más. En este tiempo la industria ha madurado en muchos aspecto. Lamentablemente el trato a la comunidad no ha sido una constante ni mucho menos.
Primero definamos la palabrita de marras. No como una “comunidad de fans”. En este artículo el término comunidad implica un matiz creativo: Conjunto de personas que dedican su tiempo de ocio a extender el juego con nuevos contenidos originales y gratuitos: O lo que es lo mismo, incansables creativos y voraces consumidores de contenidos en un continuo bucle que nos trae cada vez mejores mods con lo que prolongar la vida de nuestro juego favorito, y a veces incluso ofreciendo una experiencia totalmente distinta del juego original.
Creo que no hace falta afirmar que el principal, por no decir único bastión de esa comunidad de creativos sin ánimo de lucro ha sido siempre el PC.

Doom fue probablemente el primer juego mundialmente famoso que institucionalizó el modding como actividad, poniendo herramientas en manos de sus inquietos fans con la ayuda del (por entonces limitadísimo) internet. Pero le siguieron otros muchos, de los cuales podría destacar Half Life 1 y 2, Battlefield 1942, Oblivion, y el más reciente Fallout 3. Todos ellos tienen en su haber “mods” de calidad por docenas. En ese sentido el potencial oculto de la comunidad para crear contenidos se muestra en todo su esplendor.
Recientemente, en consolas, ha llegado una oleada de títulos que intentan implicar a la comunidad y convertirla en arquitectos del mundo virtual de turno. Estoy hablando de Little Big Planet y Modnation Racers, pero no son los únicos juegos cuyo éxito/capacidad de expansión recaen sobre los propios jugadores. Sin desmerecer a estos últimos diremos que no es lo mismo. No es lo mismo crear un mod desde cero basándote en tu imaginación o en tu ambientación favorita, que combinar de tan pormenorizada como quieras un conjunto de elementos que los desarrolladores han puesto allí. Lo primero es libertad, lo segundo es una sensación de falsa libertad, a costa, eso si, de una mayor sencillez en el proceso de creación.
En cualquier caso, la reivindicación va más allá. Nunca me cansaré de repetir que podemos juzgar a una compañía por el trato que da esta a sus usuarios. En una sociedad tan masificada como es la nuestra, donde una campaña publicitaria potente puede convertir un juego del montón en un superventas la comunidad parece haber sido olvidada. ¿Para que dar herramientas a los usuarios? ¿¡Para que creen sus contenidos gratis!? ¿Y cómo les venderemos entonces nuestros míseros DLCs?. DLCs otro invento de consolas importado al PC (Lo malo todo se pega) Y llegamos a la conclusión final: Solo hay dos razones para obviar el potencial de la comunidad. La primera implica pereza para desarrollar las herramientas. La segunda implica temor, avaricia y mezquindad.





