Cubit The Hardcore Platformer Robot

Cubit The Hardcore Platformer Robot

El título ya es una declaración de intenciones: un reto corto y muy hardcore, perfecto para partidas cortas.

Últimamente se ven pocos juegos en las consolas de los denominados hardcore vista la tendencia creciente a casualizar cada vez más los videojuegos – con la ilustre excepción de la saga Souls de From Software o títulos que mantienen una vertiente más técnica-. Una corriente que ha implicado la falta de un verdadero reto en los juegos AAA salvo cuando nos enfrentamos a otros seres humanos en el multijugador, teniendo que refugiarnos en el mundo indie para encontrar un desafío a nuestras capacidades. En este contexto, el estudio Coderchild, afincado en Barcelona, creado por David Márquez, ex-trabajador en Ubisoft, hace 3 años y desarrollador de varios juegos para la eShop como DressToPlay: Cute Witches! o Bugs’N’Balls, nos trae Cubit The Hardcore Platformer Robot. El nombre del juego no da lugar a equívocos: es un juego de plataformas hardcore de avance automático.

No hay argumento y ni falta que hace. Es un juego completamente centrado en la jugabilidad. Nada más abrir el juego se nos ofrecen tres posibilidades: un modo de juego Soft, uno desbloqueable llamado Hardcore y 24 desafíos que desbloquearemos a lo largo de nuestra partida – que nos llevarán, por lo menos, cinco horas en completarlos -.

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En el modo Soft, el único que se nos presenta al inicio, tenemos vidas ilimitadas para conseguir llegar a uno de los tres finales que posee el juego. Avanzaremos automáticamente con Cubit, nuestro robot, esquivando los obstáculos que se nos pongan en nuestro camino con cuidado de no caer por los numerosos precipicios dispuestos de la forma más maquiavélica posible. Podremos elegir la ruta que más nos parezca en dos bifurcaciones diferentes aunque todas serán igual de difíciles. Al llegar al final de cada ruta, desbloquearemos un personaje habiendo cinco desbloqueables en total – entre ellos, Nec del genial Chronos Twin -.

Este primer modo de juego es fácilmente superable debido a las vidas ilimitadas, los checkpoints colocados al inicio de la sección y la posibilidad de retomar el juego desde la fase en la que nos hayamos quedado teniendo una duración aproximada de treinta minutos/una hora según vuestra habilidad y capacidad de memorizar los peligros que esperan en el camino. Además, desbloquearemos el modo Hardcore.

En éste, tendremos vidas limitadas – concretamente, tres vidas – para superar lo que ya vimos en el modo Soft pero con el añadido de recoger seis estrellas, una por ruta, colocadas en los lugares más complicados y requiriendo de toda la habilidad que podamos poseer como jugadores para conseguirlas. Innumerables veces habrá que repetir la misma fase para conseguir recoger todas y poder completar definitivamente el juego desbloqueando a los personajes restantes -con una sorpresa unépica -. Además, también se registrarán nuestras puntuaciones según la distancia recorrida y los objetos conseguidos.

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Por otra parte, algo que no se puede negar a este juego es la facilidad de manejo: solo es necesario un botón para realizar tanto el salto simple como el doble salto o el salto continuo. Algunas veces se puede confundir el salto simple con el salto continuo pero eso es algo inherente a cada jugador y no problema del juego que explica en un tutorial, quizás un poco escondido, las bases. Los saltos que debamos realizar están medidos al milímetro y cualquier error nos hará volver a empezar el nivel con el consiguiente cabreo con nosotros mismos.

Quizás haya que dar un toque de atención a Coderchild en cuanto a los gráficos, no porque sean simplistas – cosa que le sienta como un guante al juego – sino por las molestas ralentizaciones o bajadas súbitas de frames que se producen al inicio del nivel 2 del juego y en algún momento puntual más. No es algo que empañe la experiencia pero sí que son molestas y, en un juego que supuestamente no demanda demasiado poderío gráfico, es una pena que se produzcan estos pequeños defectos y no se entregue un producto redondo en su simplicidad.

En cuanto al sonido, aprueba. No se te quedará en la memoria pero en los momentos en que juegues, te ayudará a mantener la concentración y no se te hará repetitiva. Se dice que la música juega un papel muy importante ya que nos permite calcular el ritmo de los saltos pero, en mi humilde opinión, eso no es así ya que nunca he conseguido sincronizarme con la música para superar los obstáculos que se me planteaban. Quizás sea un problema propio o sea del juego, pero eso es subjetivo y lo deberá valorar cada uno con su propia experiencia.

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Acercarse a Cubit The Hardcore Platformer Robot es, a primera vista, un ejercicio complicado, no solo por su vocación de juego de móvil sino por la exagerada dificultad para los neófitos. Navega entre dos aguas y, al final, acaba en un lugar indeterminado dejando al jugador hardcore insatisfecho por su escasa duración/contenido y al jugador casual, con un juego demasiado difícil para él en sus manos aún teniendo un modo específico para ellos.

Con todo ésto, no quiero decir en ningún momento que Cubit The Hardcore Platformer Robot sea un juego malo. Al contrario, es adictivo y, para lo poco que dura, es muy disfrutable, sobre todo por los tres euros que cuesta dando lugar a una relación calidad/precio muy buena. Pero su corta duración y la escasez de contenido – haberlo desarrollado una sola persona no es justificación suficiente para tener solo seis fases diferentes y dos modos de juego iguales pero con modificadores- pesan más que sus virtudes. Le falta una tabla de puntuaciones online para poder competir contra jugadores de todo el mundo y un endless runner que permitiera seguir desafiándonos a nosotros mismos con fases completamente aleatorias para poder hablar de un juego con mayores aspiraciones y, por supuesto, duración.

El juego, tal y como es ahora, es perfectamente recomendable y por tres euros, más. Quien quiera un desafío corto pero intenso lo encontrará en este Cubit The Hardcore Platformer Robot.

Texto escrito por Fernando Porta.

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