Bayonetta 2

Bayonetta 2

La sobremesa de Nintendo se viste de gala para recibir a una de las brujas más célebres del mundillo. Por fin regresa Bayonetta: por la puerta grande y sin escatimar gastos en pirotecnia.

[dropcap size=big]C[/dropcap]orría el año 2010 cuando un joven estudio llamado Platinum Games —con el mismísimo Hideki Kamiya a la cabeza— puso en el mercado un Beat ‘em up 3D con un diseño un tanto extravagante. Lo cierto es que Bayonetta, con su estética deliberadamente hortera y su jugabilidad endiablada no tardó en ganarse una legión de seguidores que no pudieron resistirse a sus embrujos. Paralelamente, cierto sector de la crítica y el público lo recibieron con tibieza, argumentando que a pesar de su calidad no dejaba de ser más de lo mismo, cosa que ciertamente era. Cuatro años después llega a nuestras manos este Bayonetta 2, con la nada desdeñable meta de ser más y mejor que su antecesor. Hideki Kamiya le cede la batuta a Yusuke Hashimoto en la dirección de un juego que sin duda acepta el desafío.

Bayonetta 2No tiene mucho sentido hacer comparaciones absolutas o hablar sobre techo gráfico, al ser Wii U una plataforma que se ha apeado voluntariamente de la carrera tecnológica en lo que a potencia se refiere. Sin embargo podemos concluir que su apartado gráfico es de lo mejor que hemos visto en la consola. Las carencias que podríamos señalar en resolución texturas se ven de sobra compensadas por el espléndido acabado de los materiales —Especialmente en los fluidos, cristales, o reflejos metalizados; que son los más conseguidos—. A ello le tenemos que sumar el uso generoso de unos efectos especiales vistosos, coloridos, variados… es una auténtica maravilla pelear en semejante festival de halos, rayos, brillos y explosiones.

Especial mención para algunos de los efectos acuáticos, o las fracturas o explosiones que hacen acto de presencia a medida que evolucionan los escenarios; que no dejan de ser scripteados, pero a veces nos engañan al punto de pensar que el juego está corriendo en una máquina next gen. En cuanto a la BSO, sigue en la misma línea de temas dance/jazz mezclados con otros épicos de estilo ya presente en el juego original, e incluso recicla algunas pistas de éste. La impresión que me queda es que quizás las composiciones no están tan inspiradas, no tanto por falta de calidad, si no por la ausencia de algún tema icónico que podamos asociar al juego.

El diseño es excelente
El diseño es excelente

Una de las grandes virtudes del título es el enorme trabajo de diseño tanto a nivel artístico como de mecánicas que hay detrás. El diseño en general es sobresaliente. Muy bueno para los protagonistas, pero extraordinario para los enemigos y escenarios. Hablando de los enemigos: no solo destacan por detallados, también por variados. A lo largo del juego nos encontramos con decenas de enemigos distintos, perfectamente jerarquizados como celestiales o infernales —hasta el punto de que cuando nos encontramos con un nuevo tipo de enemigo, nos lo presentan a golpe de grimorio—, algunos de estos enemigos son tan originales en su aspecto o ataques que merecerían mención propia.

Por otra parte, el excelente nivel de diseño se refleja también en los escenarios. Unos son bastante grandes, otros simplemente dan esa impresión cuando los recorremos a toda velocidad; y es que uno de los triunfos del juego son precisamente esos escenarios dinámicos, que van cambiando a medida que avanza por ellos nuestro personaje. Un recurso muy inteligente para ir marcando un ritmo que nunca decae y siempre parece ir a más.

La cámara nunca nos dejará vendidos

El otro gran pilar del título es una jugabilidad que puede que no sea perfecta, pero lo parece. Es ágil, responde de maravilla a los controles y la cámara nunca te deja vendido (fig). Si bien es cierto que la base en la que se construye es típica —saber cuando esquivar y cuando atacar—los elementos que incluye están tan perfeccionados que bastan para marcar la diferencia. La mecánica del tiempo brujo—ralentizar la acción tras esquivar con éxito— hace que con algunos enemigos resulte más rentable jugar al contrataque, lo que mantiene perfectamente la tensión en unos combates que requerirán de nuestros mejores reflejos. Los combos funcionan maravillosamente, e incluso llegamos a explotarlos a fondo gracias a esa genial idea —heredada del original— de poder practicarlos durante las pantallas de carga.

El juego también demuestra su potencial durante los ataques especiales: la típica barra que se va llenando a medida que combatimos y que aquí toma forma de orbes de magia. Cuando los tenemos cargados podemos ejecutar los conocidos ataques tortura, que nos permiten desembarazarnos al instante de enemigos menores —y no tan menores—. También podemos consumir los orbes para desatar el Clímax de Umbra. Una especie de potenciador temporal que mejora el alcance y el daño del arma equipada, y que incluso nos permite interrumpir el ataque de algunos enemigos. Por último están los ataques finales con los que rematamos a los jefes. Rara vez se repiten y son simple y llanamente espectaculares.

Coreografías de infarto
Coreografías de infarto

Cabe resaltar también las coreografías ingame así como en las cinemáticas: dignas de la mejor película de artes marciales. Derrochan creatividad y acción ilimitadas, en ellas se trasluce el enorme esfuerzo vertido en el apartado de animación. Y es que la animación en este juego va muy sobrada en todos los aspectos: es una auténtica delicia ver moverse a personajes y enemigos de forma tan fluida. A lo que sin duda contribuye que el juego corra a unos inamobibles 60 cuadros por segundo.

En lo que respecta a dificultad, podemos elegir entre 4 niveles si bien el último se halla bloqueado en un principio. Se trata de un apartado flexible pues nos permite vivir la experiencia como un paseo o como un auténtico desafío, aunque en lineas generales es bastante más sencillo que la media del género.

Está claro que los desarrolladores no consideraron la historia como algo prioritario. De buenas a primeras puede resultar llamativo que un juego que tiene una ambientación tan épica en ocasiones —con toda la parafernalia de ángeles, demonios, brujas y magos—haya optado por un guión tan sórdido y desenfadado. No es mal guión y nos arrancará alguna sonrisa que otra, pero está claro que la historia es bastante tópica, y pese a resultar superior a la media del género no llega a destacar como valor propio. En otras palabras: el argumento es sencillo y está bien resuelto, pero resulta perfectamente olvidable.

En cuanto a duración, estamos hablando de unas 9 horas de media en la primera partida. Es una cifra más que razonable dentro de lo esperable en el género, más aún si se trata de un título tan rejugable. La propia estructura del juego en capítulos y versículos permite asignar una puntuación al jugador en cada tramo —En base al tiempo empleado, daños sufridos…etc—y así asignarle un trofeo acorde con su habilidad. Entrando a valorar el multijugador: se trata de un cooperativo para dos jugadores en el que podremos competir por obtener la mejor puntuacion, o simplemente echar el rato masacrando enemigos en compañía —aunque recicle elementos y escenarios de la campaña cuenta con un recorrido propio—.

La variedad de armas es más que correcta, cada cual con su propio estilo de combate bien definido. En cuanto a contenido extra: los mapas esconden secretos y coleccionables que contentarán a los “complecionistas”. Además tenemos la tienda, donde podremos comprar gran variedad de accesorios y trajes. Algunos de estos trajes son homenajes a las principales sagas de Nintendo y esconden sorpresas de todo tipo, y que van mucho más allá del mero cambio de apariencia de la protagonista.

Bayonetta 2Puede que Bayonetta 2 no invente nada, pero sabe perfeccionarlo hasta el punto de suponer un antes y un después en su género. Casi con toda certeza nos hallamos frente al mejor juego de Wii U hasta la fecha, así como uno de los mejores Hack and Slash—si no el mejor—de la historia. Le auguro muchos años de reinado como juego de referencia porque es más que eso… es una clase magistral de diseño de videojuegos. Una conjunción inusual de decisiones acertadas, desarrolladas y pulidas hasta el extremo. Y por si eso fuera poco es divertido. MUY divertido. Imprescindible.

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