John Romero: «La violencia no está en los videojuegos, sino en la cultura»

John Romero: «La violencia no está en los videojuegos, sino en la cultura»

John Romero, creador de DOOM, defiende que los videojuegos no son los causantes de la violencia que abunda en nuestra sociedad

También abre el debate sobre qué es realmente un videojuego

El asunto de la violencia en los videojuegos siempre ha supuesto un tema candente. Origina debates con posturas muy extremas y no son pocas las personas que opinan que los videojuegos son una de las principales causas de violencia en nuestra sociedad, pues nos permiten sumergirnos en mundos llenos de peleas gratuitas que despiertan a nuestra bestia interior. Sin embargo, los jugadores más asiduos tenemos claro que esto no es así y que esa postura lo único que hace es contaminar una industria que aporta grandes cosas al arte y el entretenimiento. Ahora, John Romero ha decidido salir a la palestra y postularse a favor de los videojuegos.

Romero siempre ha estado rodeado de polémica debido a las altas dosis de violencia que podemos ver en sus juegos, tales como Quake o DOOM. Este último llegó a estar prohibido en Alemania durante casi veinte años y no fue hasta 2011 que los jugadores teutones pudieron disfrutarlo en su país. De modo que Romero aprovechó su participación en la GameON Ventures para dejar clara su postura respecto al tema, por muy obvia que esta parezca.

Creo que los videojuegos son algo cultural y que la violencia que vemos en el mundo va más allá de éstos. Se juega a videojuegos en un montón de países: Canadá, Alemania, Japón, Inglaterra, Irlanda,… Todos ellos llenos de consumidores incondicionales de videojuegos. Y, sin embargo, no vemos que los brotes de violencia que surgen en estos países se asemejen unos a otros. No es el juego, sino del arma. No es la consola, sino la cultura. No es el jugador.

violencia

Como dato interesante, Romero también decidió plantear el debate sobre qué es exactamente lo que constituye un videojuego, pues cada generación tiende a descartar nuevas definiciones de la palabra siempre que la industria empuja los límites. «Allá en los años setenta, la gente que jugaba a juegos de mesa no consideraba juegos los títulos para ordenador, y luego en los ochenta eran los videojuegos para consolas los que estaban mal vistos por los asiduos a estos mismos juegos de ordenador», comentaba. «A medida que se amplían las posibilidades, la gente se pregunta qué es realmente un videojuego: ¿Gone Home, Life is Strange, Her Story, son todos esos títulos tan dispares videojuegos?». Romero los considera indubitablemente como tales. «Cuando empujamos los límites y experimentamos con el medio para ver de qué podemos ser realmente capaces, siempre habrá quien se cuestione si este nuevo resultado aún está dentro de la frontera cuando, en realidad, sólo la estamos ampliando y llevando más allá».

Romero es, sin duda, un hombre muy curtido en la industria de los videojuegos cuyas opiniones deberían tenerse bastante en cuenta. Tener la mente abierta y disfrutar de las experiencias que nos proporcionan los videojuegos, siempre siendo conscientes de que son precisamente eso y a veces deben quedarse dentro de la pantalla, ayudaría a que esta sociedad empezase a verlos como lo que realmente son: otra forma diferente de crear y entretener.

 

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