Crónica Gamepolis – Luces y sombras

Crónica Gamepolis – Luces y sombras

Muy bien, pero hay que continuar mejorando

Después de todo un año de espera por fin ha llegado y ha terminado la segunda edición de Gamepolis, el festival de videojuegos de Málaga. Ahora toca hacer un poco de reflexión sobre estos tres días de festival y ver cómo ha resultado todo.

Antes que nada conviene remarcar que es toda una alegría que el mundillo de los videojuegos se esté asentando finalmente en nuestro país. No hay que irse muy atrás en el tiempo para ver que esta clase de eventos eran muy escasos y no faltos de problemas; pocos eran los que pasaban de una o dos ediciones. Ahora la situación ha mejorado muchísimo, con algunos eventos bastante importanes como la Madrid Games Week o la DreamHack -por poner dos ejemplos-, y multitud de eventos más sencillos y localizados.

Málaga ya contó no hace mucho con la Weekend Play de Torremolinos, que debido a su éxito podremos seguir disfrutando el próximo año. Es lo mismo que le ocurrió en su momento a Gamepolis el año pasado, que se enfrentaba a su primer año como gran evento de videojuegos en Málaga. La cosa salió bien y ha vuelto a repetir estos días 25, 26 y 27 de julio. Vamos a repasar un poco cómo ha transcurrido.

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El lugar escogido ha sido de nuevo el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, un gran recinto dedicado a dar cabida a diferentes eventos. En esta ocasión, ha tenido lugar en uno de sus pabellones, en lugar de en la sala polivalente del año pasado, que es algo más pequeña. El lugar es bonito y muy amplio, con un gran aparcamiento gratuito si vas en coche, aunque es bastante fácil ir en transporte público.

Una vez dentro la zona del evento, se puede dividir en tres partes: el patio medio descubierto donde descansar un poco para comer o tomar el aire, además tenían lugar ciertas actuaciones o el concurso de cosplay, así como algunos puestos de comida; un auditorio para las diferentes ponencias; y finalmente el pabellón del evento.

Este pabellón es muy grande y estaba ocupado por muchos stands, puestos, tiendas, etc. Así, por ejemplo, había un stand de Gigabyte donde probar Titanfall, junto a la zona de la tablet de Nvidia. Otra zona de Ozone donde jugar al League of Legends, zona de Nintendo, de Minecraft, retro, etc. Y, por supuesto, tiendas como la de Versus y las clásicas donde comprar toda clase de merchandising. Esto es sólo un ejemplo, pero había más -Fifa, NBA, Formula 1, Hearthstone…-.

Merece una atención especial la zona del torneo de League of Legends, con un acabado realmente profesional: pantalla gigante, zona de juego en primera plana para las partidas importantes, y otra en segundo plano para las demás, etc. Cualquiera que siga esta clase de eventos lo reconocerá enseguida. La zona de los espectadores, en cambio, era un poco más caótica. Sin una zona delimitada para los asientos, la gente se ponía como quería.

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Dos de los grandes reclamos de Gamepolis eran el poder probar el Evolve y Oculus Rift, pero me temo que intentarlo podía resultar muy frustrante o directamente imposible. La zona del Evolve era una caseta cerrada donde iban entrando grupos de cinco, pero el ritmo de entrada era muy lento y aunque la cola no era demasiado larga, la espera era de más de dos horas que además llegaron a cerrar el sábado por la tarde para un evento especial en el que podías jugar contra un youtuber.

Con Oculus Rift, el asunto era diferente: aquí en lugar de colas eternas, la forma de entrar era mediante Twitter, lo que por una parte te obliga a tener smartphone con internet y Twitter, y por otra que todo eso tampoco te asegura que al final lo pudieras acabar probando aunque, eso sí, te libra de interminables colas. Cualquiera que haya ido a probar estas cosas sin mucha fortuna, se habrá podido llevar una impresión negativa.

Esta mala organización se generalizó bastante, con muchos puestos donde había muy pocos, o incluso nadie, que estuviera atento de que todo fuera como debe ser. Gente que se colaba, personas que se ponían a jugar en algún puesto sin quitarse por mucho tiempo -vamos, hasta que se hartaban-, incluso los clásicos “graciosos” que borraban juegos de las consolas.

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A pesar de todo, esta segunda edición de Gamepolis ha resultado entretenida, con mucho que hacer aunque quizá un poco justo para tres días. El reclamo de los youtubers, Minecraft y, sobre todo, del evento de League of Legends parece haber funcionado muy bien. En cambio la organización sigue siendo su principal asignatura pendiente, con algunas mejoras respecto a la edición del año pasado pero otros aspectos empeorando, y esto no debería pasar. Hay que seguir evolucionando y mejorando, para fidelizar a sus visitantes y para atraer a otros nuevos, y sobre todo corregir los errores de base que puedan estropear la experiencia.

 

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