¿Dónde está el humor?

¿Dónde está el humor?

[dropcap size=big]E[/dropcap]n los últimos años la industria ha sufrido un crecimiento importante hacia la “madurez”, esa palabra tantas veces utilizada y que de verdad parece cobrar sentido. Gran parte del peso de esta afirmación se encuentra en los juegos independientes que gracias a la libertad en su desarrollo han sabida captar esos temas más profundos y reales de nuestra sociedad. Temas tan difíciles como la soledad, el alcoholismo, la homosexualidad o la depresión tienen cabida en nuestros sistemas gracias a nuevos desarrolladores que proponen novedosas ideas.

Por el lado de las grandes empresas la cosa parece ir adaptándose a esta nueva vertiente, eso sí, muy poco a poco. El éxito de Telltale Games con Walking Dead, que a pesar de no representar una apuesta tan arriesgada como se nos vendió, si supo trasladar a la pantalla el sufrimiento individual y el drama de la muerte. Los jugadores demandan algo más que rescatar a la princesa de las manos del malo de turno, matar marcianos o luchar en una guerra histórica.

Parece que la madurez se ha asentado en el drama, circunstancias de la vida con las que todos somos capaces de vernos reflejados en mayor o menor medida. Sin duda es un síntoma de crecimiento, de que el videojuego es algo más que un entretenimiento, de que puede servir para educar y trasladar ideas a la sociedad. Todo eso está muy bien, pero ¿dónde está el humor?

Esta pregunta, que puede parecer baladí, a mi modo de ver es necesaria ya que no existe mayor síntoma de madurez que el sentido del humor. En esta ocasión nuestro reflejo debe ser el cine, donde entre las grandes películas de todos los tiempos se encuentran las comedias. Y no por ser divertida o incluso disparatada deja de enviar un mensaje. Es por ello que el paso siguiente para la industria del videojuego es el traer el humor a nuestros minutos con el mando. Son muy pocos los ejemplos donde sea la risa el canalizador de la historia.

Si intentamos hacer memoria donde la presencia del humor sea constante, lo primero que seguro nos viene a la cabeza son las aventuras gráficas de LucasArts que a finales de los 80 y principios de los 90 crearon algunos de los mejores juegos de todos los tiempos. Maniac Mansion, La saga Monkey Island, Day of the Tentacle, las aventuras de Indiana Jones, etc. Un sinfín de pequeñas joyas que mostraron como dentro de una historia maravillosa cabe siempre el humor.

Es cierto que en muchos juegos existen pequeños chispazos de ingenio. Por ejemplo, la saga Fallout se ha caracterizado por mostrar siempre un marcado humor negro. Personajes caricaturizados dentro de un apocalipsis, mensajes con interpretaciones variadas, etc. Me parece un camino que debería explotarse mucho más, ya que es más fácil hacerle llegar el mensaje al jugador a través del humor. Hay otros casos como Duke Nukem con una mayor ironía y picaresca a la hora de hacer disfrutar al jugador.

Por suerte no todo se remonta a las aventuras gráficas de hace más de 20 años o pequeños momentos complementarios a la historia. De la mano de Obsidian nos llegó hace unos meses South Park: La vara de la verdad y podemos hablar de forma instantánea como el juego más divertido jamás creado. Para aquellos que no hayan tenido la suerte de probarlo seguro les parece una afirmación demasiado atrevida, pero tras sólo unos minutos de juego podemos comprobar que nada más lejos de la realidad.

Si bien podría parecer que está demasiado dirigido a los fans de la serie, es algo que podrá disfrutar cualquiera ya que toda la gracia se basa en situaciones conocidas por cualquiera que haya visto dibujos animados para adultos (desde los Simpsons hasta Padre de Familia). Este juego de rol es la muestra perfecta de como con el humor se puede desarrollar una trama, llevarla hasta su últimas consecuencias y seguir haciendo reír al espectador. Porque con South Park: La vara de la verdad te reirás. Y mucho.

Sus situaciones imposibles, el trato que da a los personajes y la forma simple pero efectivo de dominar al jugador son sólo los primeros instantes de una aventura descomunal. Puede que haya veces que tengas que pausar porque las lágrimas cubren tus ojos. Es así de grande, es así de complicado. Porque no existe un criterio universal a la hora de hacer reír, pero sí se plantea del modo que sea uno mismo el que se mete en estas situaciones ocurre lo inevitable, que acabas revolcado de la risa.

Debe ser el humor el que nos lleve al nuevo “estadio” dentro de la industria. Dentro de la madurez del sector. Las historias adultas pasan por sacarse una sonrisa de vez en cuando. Es algo que debe ser exigido y sólo cuando lo consigamos podremos estar al nivel de otras artes. Podremos, en sí mismo, considerarnos arte. Rescatemos princesas, sí, pero que la risa sea nuestra aliada.

Artículo realizado por Antonio Gómez

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