El ciclo del gamer, ¿por qué perdemos el interés?

El ciclo del gamer, ¿por qué perdemos el interés?

La vida de un gamer puede ser complicada, tanto que incluso abandone su afición

Una gran parte de las generaciones más recientes son o han sido gamers, y si estás leyendo esto es porque muy probablemente tú también lo seas. Claro que para eso habría primero que entender correctamente qué es un gamer. Podemos entender por gamer a la persona con una gran afición por los videojuegos, ni más ni menos, similar a lo que es un melómano por la música o un cinéfilo por el cine. No tiene connotaciones negativas, por mucho que algunos lo intenten —cosas de la moda hater—.

La afición despierta pronto

Todos de pequeños tenemos un enorme interés por jugar, y teniendo en cuenta que los videojuegos son una forma de entretenimiento muy vistosa y llamativa, es de lógica que exista un gran interés por los videojuegos. Por todo eso se puede deducir que la mayoría de niños —y niñas, ojo con esto— tienen una parte gamer importante. Sin embargo al contrario de lo que ocurre con casi todas las aficiones, que se mantienen o aumentan con el transcurso del tiempo, ser gamer parece que va desapareciendo poco a poco llegando en muchos casos a desaparecer totalmente.

Esto es algo evidente, lo sabemos todos y sabemos cómo ocurre —y el que no lo sepa aún seguro que lo intuye—. Pero me he dado cuenta que no es algo de lo que se suela hablar. Los motivos de cada cual los desconozco, tal vez porque ya no les importe lo más mínimo, quizá sea porque en el fondo aún son gamers y les duele haber tenido que renunciar a esa afición, etc. Razones puede haber muchas pero verdad sólo hay una: la mayoría de la gente deja de ser gamer con el tiempo.

 

Los más jóvenes del lugar puede que aún no se lo crean mucho, pero si las palabras Atari, Spectrum o Amstrad —por poner unos ejemplos— te resultan muy familiares entonces sabrás muy bien de lo que estoy hablando. Es por eso que vamos a repasar el ciclo “vital” de un gamer, desde que despierta su afición hasta que desaparece o se queda en estado latente. Empecemos.

La sociedad sigue viendo a los videojuegos como algo negativo

Como ya dije antes todos de pequeños queremos jugar y jugar, siendo los videojuegos algo así como la cumbre del entretenimiento, por sus enormes posibilidades, y claro en parte también por su precio. Hoy día tener una consola de niño no es tan complicado como antes, se han vuelto más accesibles y versátiles, y en muchas ocasiones se encuentran incluso en el propio salón de la casa —pedirse “la play” como regalo de reyes o cumpleaños se volvió algo muy común—. Aún así enseguida llega el primer obstáculo del gamer.

Este primer obstáculo es la misma sociedad. Éste abstracto concepto ve con buenos ojos al niño aficionado a los videojuegos, pero que en cambio hoy día sigue sin aceptar totalmente que una niña juegue con consolas, llegando sólo a transigir en casos de juegos, o incluso consolas ideados “para niñas” —como la Nintendo DS con sus “Imagina Ser”, por poner un ejemplo—. Una niña se ve casi obligada a usar los juguetes que la sociedad cree son los únicos aceptables para ella, buscando eliminar una afición incluso antes de que aparezca.

Todos estos primeros años son fáciles para el joven gamer, puede dedicarse a placer a su afición con los límites que le impongan sus padres y su sentido común, aunque no suele abundar en esta época. Ya sea con un par de juegos por año o más, un joven gamer jugará a sus anchas con lo que le gusta y los exprimirá bastante —en la mayoría de casos por no tener más juegos—. Las deserciones en esta época son casi inexistentes y el interés crece en consecuencia.

Saltamos hasta la época del instituto, hoy día podría centrarse en lo que sería finales de la ESO y el Bachillerato. El interés sigue muy vivo pero se va a encontrar una competencia feroz por nuestro tiempo libre. El primer oponente es la misma formación académica, más trabajo y más estudio que necesita una buena porción de tiempo —importante para el futuro, no lo olvidéis…—. El segundo es la vida social, dedicaremos tardes enteras —a veces incluso más— a salir con los amigos; además de otros intereses diferentes a los videojuegos, que tampoco hay que ser monotemático.

Chica gamer disfrutando de su afición con libertad

Un ejemplo claro es la pareja. Empieza el interés por buscar el chico/chica ideal y una vez se encuentra el mundo da un vuelco. Hay que buscar aficiones comunes para pasar tiempo juntos y puede ser un tanto complicado. Muchas chicas no habrán tocado un videojuego de verdad en años y les cuesta volver, si es que siquiera lo intentan. Las chicas que hayan sobrevivido en el mundillo hasta ahora lo suelen tener mucho más fácil, chicos gamer hay muchos todavía si buscan a uno como pareja. La mayoría puede sufrir un buen recorte al tiempo que dedican a su afición, pero no la suelen eliminar, más bien la adaptan.

 

Nuestra siguiente parada es crucial. Los siguientes estudios —ciclos, universidad y demás— son mucho más exigentes y van a requerir mucho más tiempo. La vida social y en pareja también se suele intensificar, reduciendo nuestro tiempo libre para aficiones al mínimo. Durante este tiempo es bastante típico que la gente con más interés y ganas busque participar más activamente en su hobby, siendo un claro ejemplo el colaborar en alguna web dedicada a los videojuegos. Esto merece verse con detalle ya que nos influye directamente.

Cuando una afición alcanza cierto nivel nos gusta hablarla con los amigos, exponer nuestras opiniones, dar nuestro punto de vista, etc. Gracias a internet se ha hecho posible que esto tenga un alcance enorme, pudiendo llegar literalmente a todo el mundo desde casa. Muchos intentan participar en un blog o similar, pero el glamour de la idea inicial se encuentra pronto con la soledad de la dura realidad. Alcanzar un nivel aceptable en este mundillo es muy muy complicado, llegar a conseguir algún beneficio es más difícil todavía, y conseguir al menos medio vivir gracias a esto es ya toda una proeza.

Colaborar en una web, ya sea escribiendo, maquetando o en el montón de cosas que necesita lleva una buena cantidad de tiempo, y una dosis de compromiso. Al principio siempre más o menos se sobrelleva, pero pasado un tiempo son muchos los que ven que su trabajo parece no conseguir prácticamente nada, o al menos no lo que pensaban, y puede ser muy frustrante. Es común que se vaya de un sitio a otro buscando algo que difícilmente se va a alcanzar, o incluso intentar crear nuestro propio proyecto —algo aún mucho más complicado—.

Cuando una afición no se comparte, es difícil continuarla

Este es un punto importante para saber si vamos a ser gamers toda la vida, o es una afición más que va al cajón del olvido. Son muchos los que tras este desengaño van relegando los videojuegos a un ámbito mucho más casual. De estar al tanto de todo lo que ocurre se pasa a seguir como mucho el juego o juegos que nos interesa. Una vez llegados a este punto no se suele remontar, pero sí es común el continuar reduciendo el interés.

Si mantenemos el interés pero conseguimos adaptarlo a la realidad, es muy posible que mantengamos la afición de una u otra forma. Si en este punto, o cualquiera de los anteriores, hemos tenido que ir aparcándola a un lado entonces me temo que la cosa no pinta demasiado bien. Ya sea porque nuestra pareja, amigos, o ámbito laboral no comprenda que nos gusten los videojuegos, o por decisión propia al descubrir que este mundillo es igual de duro o más que el resto, es muy posible que todo esto se quede como poco más que un recuerdo. Y pasemos a ser nosotros los que a partir de ahora rechacemos a cualquiera que profese esta afición que no nos pudo llenar en su momento, como una especie de venganza por los sueños rotos.

He querido compartir todo esto porque en todo el tiempo que llevo interesado por los videojuegos —desde la época del Spectrum— he visto a muchos, muchísimos antiguos jugadores “abandonar el barco”. Cada cual tenía sus motivos, que cada uno podría considerar como más o menos válidos, pero ahí están, aunque en realidad de una forma o de otra es casi siempre la sociedad la que ha tenido la última palabra. Nos empieza a dar vergüenza nuestra afición, el mundo continúa sin aceptar que una persona, pasada la niñez, siga interesada en videojuegos. Muchos optan por rendirse a lo básico: salir, ir al cine, etc. Cosas que personalmente no considero hobbies, porque a todos nos gusta eso; pero lo aceptamos porque es lo que se espera de nosotros.

Intenta mantener tu afición por mucho tiempo

Ya sé que esto a algunos les parecerá extraño o incluso imposible, otros en cambio sabrán muy bien de lo que estoy hablando, e incluso es probable que se encuentren en alguno de los puntos que he mencionado. Tampoco he querido meterle el miedo en el cuerpo a nadie. Al fin y al cabo abandonar aficiones es algo normal, sólo que en este caso es mucho más común que en otros ámbitos. Sin embargo hay un mensaje de esperanza intrínseco a esta situación. Cualquiera que haya superado todos estos obstáculos y siga siendo tan gamer como el primer día sabe que ya nunca lo va a dejar. Ovación doble para el público femenino porque su dificultad es aún mayor. Si aún seguís por aquí tan sólo felicitaros por ser consecuentes con vuestros gustos. ¡Qué disfrutemos juntos de nuestra por muchos años!

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  • Gracias por tomaros vuestro tiempo para leer el artículo y que haya generado bastante interés como para comentarlo. En él he querido reflejar algo que llevo viviendo pues yo diría que toda la vida. Desde el colegio en el que prácticamente a todos nos gustaban los videojuegos, hasta ir viendo poco a poco como la gente iba abandonando en parte o totalmente.

    Hoy día ya no conozco a nadie de esa época que siga con un interés real, aparte del muy casual de cuando se reúne mucha gente y con los típicos juegos de fiesta. Sólo en el trabajo, donde somos bastantes por cierto (más de cien), conozco a dos o tres que mantengan la afición con interés, y por supuesto todo hombres. Una proporción realmente baja.

    Es cierto que hay muchos que se suben y bajan del carro por moda, pero creo que sólo son una parte, y diría que no muy grande. He tenido antiguos amigos que eran grandes jugones, y hoy día ya no juegan a nada. El ejemplo más claro para mi es mi propio hermano (un saludo si te pasas por aquí!). Hemos sido jugones de tomo y lomo desde pequeños, en el Spectrum, Super Nintendo, recreativas, PC… A día de hoy sólo usa la PS3 que le regalé para ver Blu Rays, sin jugar ya ni a lo más básico y casual.

    Tal vez hoy día con las facilidad de las nuevas tecnologías la proporción sea inferior, o que se más fácil dejarlo y volver. Pero creo que es algo que siempre va a existir, sobre todo por ser una afición que sigue sin verse bien, y que se ve peor a medida que pasa el tiempo, cosa que no pasa con casi ningún otra afición. Una lástima pero al menos sabes que si un jugón mantiene y aviva su interés, como creo que nos pasa a los que estamos por aquí, ya lo mantiene para siempre.

  • Javier

    Lo primero, muy buen artículo.
    La verdad es que me he sentido muy reflejado con tu visión, y la verdad es que he atravesado esas etapas. De pequeño recuerdo ahorrar todo mi (poco) dinero para poder hacerme con una Gameboy, y pedir para navidades y cumpleaños siempre juegos. Más tarde quedar con mis amigos del cole para jugar a la PS1, y ya en el instituto jugar prácticamente todas las tardes a la PS2. Toda mi paga era para comprarme las portátiles de nintendo y la psp, y de sobremesa “las pleys”. Pero al empezar la carrera, cuando ya cogí la 360… No era lo mismo, cada vez menos tiempo, el poco que hay se le dedica a los amigos y novia… De hecho, se estropeó la xbox y desde entonces no tengo ninguna consola nueva. Aún así… Mi interés por los videojuegos sigue ahí, sigo pateándole las webs del sector, y hasta he desempolvado la ps1 y ps2 para alguna que otra sesión larga de videojuegos con los amigos.
    Si hay algo que tengo claro es que nunca dejará de interesarme este sector, y que inculcaré este arte (que lo es) a mis hijos,cuando los tenga.

  • Creo que al igual que nunca dejaré de disfrutar de un buen libro o una buena película, jamás dejaré de disfrutar de un buen videojuego. Esto es así ;) Entiendo la idea que quieres transmitir, pero creo que es más bien aplicable a la gente que se apunta al carro de los videojuegos más por moda que por gusto. Continuando el ejemplo anterior, no por tener poco tiempo libre voy a dejar de ir al cine de vez en cuando, leer libros o ir a conciertos. Pues lo mismo con los videojuegos.