El timo del youtuber

El timo del youtuber

Señor empresa, que tengo el canal cargadito de seguidores

La moda youtuber está pegando fuerte, algunos privilegiados han conseguido hacer de esto de grabarse jugando algo mucho más que una profesión, y se cuentan por miles a los aspirantes que buscan una pizca de su fama, ingresos, o al menos una ayudita extra. Siendo la más básica de ellas el conseguir juegos de forma gratuita que puedan promocionar.

El sistema parece perfecto: las compañías consiguen publicidad gratuita a cambio de unos juegos de coste mínimo -en el caso de copias de prensa- o directamente ninguno -en el caso de códigos de descarga, el método más común-; y los youtuber consiguen un juego de forma gratuita con el que además de divertirse -supongo- consiguen promocionar su canal con nuevo contenido. Todo ventajas… o tal vez no.

El timo del youtuber 01La historia comienza con Leszek Lisowski, director de Wastelands Interactive y creador de Worlds of Magic (2014). Durante la semana de lanzamiento del juego recibió decenas de mails de personas que decían ser youtubers con cierta cantidad de éxito, a las que por lo visto mandó claves del juego sin problema -como vimos antes, en teoría todos ganan con esto-. Después de esto, al poco tiempo encontró que estaban vendiendo su juego en una web de reventa de claves -G2A.com- a un precio reducido. Decidió comprar esa clave por curiosidad, y acabó descubriendo que era una de las que había mandado a uno de esos supuestos youtubers.

Al ver esto decidió comprobar todos sus correos y les mandó un mail a todos aquellos que le pidieron clave para el juego, que demostraran que eran realmente quienes decían que eran. Tan sólo dos personas de entre 20 confirmaron su identidad. O lo que es lo mismo un 70% de las claves se las mandaron a timadores. Pero la cosa no acaba ahí, muchas de estas personas llegaban incluso a pedir varias claves, y también en diferentes correos bajo otro nombre.

Y ahora viene lo mejor. Lisowski decidió hacer él mismo un experimento para comprobar hasta dónde podría llegar este problema. Usando unos de los mails fraudulentos y alterándolos un poco, fingió ser un youtuber con 50.000 seguidores para pedirles claves a unas 50 compañías. Un total de 46 mails escritos y mandados en dos horas, consiguiendo un “botín” de 16 claves para 15 juegos diferentes -en total más de 400 dólares en claves-. Finalmente devolvió esas claves que le habían facilitado junto con la advertencia de que no confíen tan ciegamente en un simple correo.

Timo del Youtuber 1A pesar de todo apenas parece haber conseguido nada para evitar esta clase de fraude. Algunas de las compañías, de las que había adquirido claves con el timo del youtuber, admitían sospechar que algunas de las claves que mandan son a “timadores”. ¿Es posible que el fenómeno youtuber se haya vuelto tan importante que a las compañías no les importe demasiado ser engañadas?

Siendo francos es evidente que la publicidad gratuita que consiguen con los youtubers “reales” vale su peso en oro, incluso contando con que la mayor parte de sus claves vayan a malas manos, o incluso a la reventa. Al igual que en términos de guerra, donde el bando con menos bajas es el “ganador”, aquí igual: si las ventas son superiores gracias a los youtubers reales, qué importa unas pérdidas mínimas en comparación.

No podemos olvidar que el mundillo de los videojuegos a fin de cuentas es un negocio como otro cualquiera, y en un negocio los beneficios mandan sobre cualquier otra cosa -aunque no debería-. Estoy seguro que por mucho que se extienda esta clase de timo, las compañías no van a hacer apenas nada mientras les siga saliendo rentable. Sobre todo porque la mayoría ya sabían o sospechaban que ocurría esto.

Por otra parte, sí que molesta que prácticamente cualquiera pueda hacer esto para asegurarse algunas claves; cuando otras páginas webs y medios reales que buscan hacerse un hueco en el mundillo, hagan lo imposible para conseguir claves de juegos para analizar, y la gran mayoría de ocasiones tan sólo reciban indiferencia como respuesta. Un tema que merecería un artículo completo, y que por tanto voy a dejar para no alargarme demasiado.

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