El videojuego y el mundo que nos rodea: una reflexión

El videojuego y el mundo que nos rodea: una reflexión

Este es un artículo de opinión, pura opinión personal. No hay citas ni referencias ni tan siquiera relaciones rebuscadas, tan solo una serie de ideas y un interrogante final. Llevo varias semanas alejado del mundo del videojuego, un nuevo trabajo más una serie de nuevas obligaciones académicas me han obligado a llevar una vida de reclusión monacal. Mi tiempo para dedicar a los videojuegos se ha visto reducido drásticamente a unas pocas horas a la semana que he pasado disfrutando de Wasteland 2 (inXile, 2014). Sin embargo sí he estado pendiente de los informativos y las noticias diarias, desde la introducción de una enfermedad como el ébola en nuestro país y las pocas medidas tomadas para detener su expansión hasta la expansión de otro germen, el del fundamentalismo religioso y violento allende el mar Mediterráneo. También he seguido con asiduidad las noticias referentes a la violencia generada en las diversas guerras y conflictos bélicos aún activos en nuestro mundo, así como al devenir de la política nacional e internacional. Todos estos síntomas no marcan un futuro halagüeño para nosotros. Y tras lanzar mi mirada por los noticiarios del mundo he vuelto a fijar mi vista en las páginas dedicadas al mundo del videojuego y algo ha saltado a primera vista.

Son numerosos los textos que marcan y remarcan la juventud del sector del videojuego. Durante estas semanas yo mismo he estado reflexionando sobre ello y sobre el lugar que este toma en nuestro sistema económico y cultural. Y tras todas estas lecturas y escrituras uno solo puede llegar a una conclusión, el videojuego aún no está maduro, más aún, el videojuego aún no ha pasado la pubertad y se encuentra revoloteando entre mujeres y hombres físicamente imposibles y violencia gratuita. Son nulos los ejemplos que aportan en sus narrativas y mecánicas una crítica trabajada sobre algún aspecto de nuestra sociedad. Existen ejemplos, por supuesto, pero tratados de manera burda y sin explotar lo suficiente todas las posibilidades que ofrece el videojuego de crítica social. Porque es cierto, el videojuego, tratado como una herramienta narrativa y manejando con conocimiento los recursos que ofrece puede llegar a ser un útil imprescindible para criticar o condenar ciertos casos. La herramienta a la que nos referimos se trata, por supuesto, de la posibilidad que ofrece el medio videolúdico de situar al jugador en la piel de un personaje y que sean las decisiones de este las suyas propias. Esta herramienta se encuentra vetada para las otras ramas culturales, pero sin embargo para el videojuego es su carta de presentación.

El videojuego y el mundo que nos rodea una reflexión 01Situar al jugador en situaciones realmente comprometidas, no solo y únicamente mediante dilemas morales de supervivencia, sino más allá, como ya han intentado realizar juegos como Democracy 3 (Positech Games, 2013) o los títulos de alta estrategia de Paradox Development Studio dedicados a la Edad Contemporánea donde una mala decisión podría dar al traste con toda la población de determinados estados. Pero también puede ir a lo concreto, donde se presenten situaciones verdaderamente escabrosas sin tener que recurrir a la violencia gratuita como ya hizo el gran cineasta Stanley Kubrick con Senderos de Gloria, una de las mejores películas anti bélicas de la Historia y donde no se dispara ni una sola bala.

Sin embargo es un camino difícil por una causa palpable, no es rentable. Por supuesto, no resulta una inversión segura proyectar una obra de estas características, es decir, una obra de crítica social. Pero recordemos que todas las grandes obras culturales de la Historia, ya sean literarias o cinematográficas, han recurrido a la crítica como medio de alzarse por encima de la calidad media. Tomemos por ejemplo al Quijote de Cervantes, crítica por antonomasia de una sociedad obsesionada con el linaje y la sangre, pero también inculta y excesivamente aficionada a las novelas de caballería. No solo tomemos esta obra, sino otras muchas, Guerra y Paz, el Buscón, la Regenta, etc., todas ellas centradas en la crítica de ciertos aspectos de la sociedad y que, sumado a su calidad literaria intrínseca han hecho de ellas hitos de la cultura humana. Estos ejemplos no solo se encuentran  en el cine o las letras, sino también en la pequeña pantalla con series como The Wire o Los Soprano, ejemplos que hacen dudar al espectador sobre su propia moralidad y lo que él considera el bien y el mal. Todo hecho de una manera sucinta, astuta y gris.

Ahora miremos a los videojuegos, crítica social inexistente, moralidad maniquea, o bien o mal, aunque, vuelvo a repetir, existen ejemplos contrarios y falta de ideas originales y aprovechamiento de los recursos que ofrece. Vivimos en un mundo donde es necesario y obligatorio mirar alrededor y preguntarnos sobre lo que está ocurriendo y el videojuego, actualmente, incentiva lo contrario, que sigamos mirando a la pantalla, disparando y olvidándonos del mundo que nos rodea, aunque, por supuesto y gracias a quien sea, existen excepciones que nos permiten mantener la esperanza en este medio que está comenzando a dar sus primeros pasos aún.

Artículo relacionado