En busca del “The Witcher” español.

En busca del “The Witcher” español.

A la vista del éxito meteórico de CD Projekt RED con sus aventuras del brujo rivio —que han inscrito a fuego el nombre de Polonia en la historia de los videojuegos— No puedo evitar preguntarme con sana envidia… ¿Por qué ellos y no nosotros?

Podemos comenzar analizando cuál es el panorama actual con el que se encuentran los desarrolladores españoles. Nótese que al ser este un artículo de opinión, no necesariamente me voy a referir a situaciones concretas, si no más bien a intentar poner en perspectiva hechos que he ido aprendiendo al conversar con gente que conoce de primera mano el estado de la industria en nuestro país.

Cuestión de talento.

_bmuploads_2013-06-10_3538_screenshot_1Si queremos ser rigurosos hay que comenzar preguntando. ¿Tiene nuestro país potencial para fraguar estudios de vanguardia? Si echamos la vista al balance histórico queda claro que sí: la edad de oro del software español. Más recientemente Pyro Studios y su saga best-seller Commandos.  Y de poco a esta parte tenemos a Mercury Steam, que pese a los notorios problemas internos que la han sacudido en los últimos tiempos no podemos escatimar su enorme mérito. Y me dejo otras muchas, como podrían ser el innovador estudio barcelonés Novarama y sus Invizimals.

Aún así, si comparamos los hitos del software de entretenimiento español con el total de la industria somos como una gota en mitad del océano. ¿Qué es lo que ha fallado? En el siguiente apartado trataremos el tema de la financiación, pero no todo es cuestión de financiación. Para producir un Triple A puntero es necesario contar con un capital humano abundante y altamente especializado. Un desarrollo no es un camino de rosas: es una concatenación de imprevistos que hay que superar mientras se da forma a un concepto que ha de funcionar tanto técnica como jugablemente.

commandos2_big11

Ese personal ha de estar correctamente formado, y ha de contar con la suficiente experiencia para ser productivo y eficiente en su trabajo, y así compensar los retrasos y los problemas que siempre surgen en cualquier proyecto de forma exponencial a su complejidad. En nuestro país no falta formación, ni faltan interés ni pasión por el desarrollo de juegos. Pero si que faltan oportunidades dentro de nuestras fronteras que sirvan para crear un tejido artístico y técnico a partir del cual puedan surgir grandes estudios.

Porque sí, es cierto que cada uno puede mejorar sus competencias por su cuenta, o emprender su carrera en el extranjero y luego volver. Pero la realidad es que cuanto más trabas le pongas a la situación, menos gente va a terminar prosperando en ella.

El vil metal.

Se mire como se mire, nuestro país ha reaccionado torpemente respecto al negocio del ocio electrónico. La infraestructura patria de desarrollo de grandes proyectos de entretenimiento no es si no un andamio escuchimizado que amenaza con desplomarse a la menor de cambio, fiel reflejo de la ausencia de grandes inversiones en el sector. En este país se ha invertido muy poco en videojuegos. Poco, irregularmente y de manera no sostenida en el tiempo. Por eso podemos contar con los dedos de una mano los proyectos competitivos que hemos sido capaces de lanzar al mercado global en los últimos años.

witcher-3¿Y quién tiene la culpa de que esas inversiones no se hayan dado casi nunca? Pues aquí no se libra nadie, tanto del ámbito privado como del público. Los primeros: instalados en el cortoplacismo e ignaros del inmenso potencial económico del videojuego, prefiriendo invertir en rancios modelos de negocio que otorgan beneficios probados, caracterizados por una cuasi-enfermiza aversión al riesgo solo edulcorada por vestigios de ignorancia aldeana  —porque claro,  “al fin y al cabo, estos matamarcianos son cosa de niños, nadie se los toma en serio”.—

¿Y qué pasa con lo público? ¿Acaso estamos a favor de las subvenciones? No se trata de estar a favor o en contra. Pero si se van a dar, al menos que se den con criterio. Decenas de millones de euros salen todos los años de nuestros impuestos para sufragar el coste de muchas producciones cinematográficas. En algunos casos ayudan a directores noveles a emprender sus primeros proyectos, lo cual es muy loable y me parece perfecto.

Menos perfecto me parece que las productoras, junto con algunas de las figuras más rancias del mundo de la “cultura” se hayan organizado en una especie de cártel mafioso simbiótico-parasitario diseñado para saquear las ayudas públicas de forma sistematizada y eficiente a través de pseudo-películas de presupuestos inflados, y tan de auto-consumo que muchas veces no llegan ni a estrenarse en una triste sala de cine.

¿Por qué no se inspecciona a estos canallas—los auténticos piratas de la cultura—, y se les retiran unos fondos que claramente no merecen, para dedicarlos al desarrollo de proyectos estratégicos dentro del sector del videojuego?  Esa es una pregunta cuya respuesta me encantaría conocer de boca de nuestro ímprobo ministro de cultura, o de cualquiera de sus negligentes predecesores.

258191-godswillbewatching (1)

Y no me refiero tanto a subvenciones para los indies—que también, si demuestran el potencial adecuado—, si no a los proyectos de cierta entidad: los típicos que no puedes echar a andar si no es con varios millones de colchón, y que si salen bien tienen un retorno multimillonario en beneficios. No tienen ni que ser subvenciones puras: bastaría con préstamos en condiciones favorables para echar a andar la maquinaria.

Y por eso todo lo que no tenemos en grandes estudios, lo tenemos en desarrolladores indies. Gente totalmente entregada y apasionada de su trabajo al que muchas veces se dedican a él sin cobrar un solo euro, esperando a poder presentar un proyecto que ilusione, y que la gente esté dispuesta a financiar. No citaré los éxitos indies de este país porque la lista es inmensa, igual que su mérito. Pero son el mejor ejemplo de que querer es poder, y la viva imagen del interés real que existe en nuestro país por el videojuego. Un interés que no queda amortiguado tras las barreras económicas, si no que retumba con fuerza tras ellas.

Buscando al candidato apropiado…

¿Algún día veremos un The Witcher español? Tendrían que concurrir muchas circunstancias favorables, pero supongamos… Un autor español de género épico fantástico. Cuyos textos pudieran servir de base para recrear un mundo para un videojuego de primerísimo nivel. A la par que la obra original le suministraria una gran cantidad de contenido, el videojuego ayudaría a proyectar la obra literaria con mucha más fuerza fuera de nuestras fronteras. Sería una situación en la que todos saldrían ganando.
espadafuego¿Quién sería el candidato ideal para tan provechoso experimento? Me vienen a la cabeza varios, pero uno de ellos destaca como particularmente adecuado para el contexto que nos ocupa: Javier Negrete, y su saga de La Espada de Fuego. Una adaptación a Triple A de la que es considerada por muchos como mejor saga de fantasía heróica escrita en castellano. Tanto si se tratara de una adaptación directa, o la creación de una nueva trama aprovechando los elementos de las novelas —como es el caso de The Witcher—, el resultado podría ser más que satisfactorio.

Y es que el mundo de Tramórea, así como sus personajes y mitos tienen la suficiente variedad, color y detalle como para dar vida a miles de historias. El universo creado por Negrete no parece fácil de agotar, y menos tras el original guiño a la ciencia ficción que adopta la saga a partir de su tercer volumen. Un universo minuciosamente construido, reflejo de la enorme creatividad y esfuerzo en él invertidos, y del que podría beneficiarse un videojuego. Si se da el respeto por la obra y la excelencia técnica requerida, tendríamos un éxito tan sólidamente moldeado como los de CD Projekt RED.

Si, dicho así hasta parece fácil, pero… ¿Algún día podremos disfrutar de un videojuego que emule las gestas de Derguín Gorión y su compaña en su cruzada por salvar Tramórea? ¿O quizás un nuevo personaje para protagonizar nuevas historias en la misma ambientación? También podría adaptarse la historia de Zenort el Libertador, a modo de precuela. Las posibilidades son infinitas, solo falta la voluntad y el dinero. No vamos a engañar a nadie: el panorama actual no invita a ser optimistas y es casi imposible que una propuesta tan concreta surja espontáneamente. Pero un hombre puede soñar… y además, como quien no quiere la cosa acabo de utilizar este artículo como altavoz para lanzar la idea. Parafraseando a Garganta Profunda: “Yo puedo señalarles la dirección correcta, pero solo de ustedes depende hacer el resto”

 

Artículo relacionado