“Indie”, una reflexión de futuro

“Indie”, una reflexión de futuro

La presente feria dedicada los videojuegos y celebrada en Colonia, Gamescom, nos está dejando un buen puñado de noticias, buenas o malas, que afectarán a los próximos meses de vida del sector. Nuevos títulos, características, promesas, propuestas, etc., se han dado la mano en Alemania para alegrarnos la mañana, o la tarde, a más de uno. Entre esta marabunta de noticias hay varias que han compartido una serie de características comunes. La escena independiente ha estado más presente que nunca y este hecho se ha podido ver tanto en la conferencia de Microsoft como la de Sony, pero también en otras muchas como Activision.

wmzipb928kgxomrdsguqNo es baladí que dentro de estas presentaciones los videojuegos “indies” hayan tenido un lugar preferente. Este hecho no es más que la muestra de la deriva actual de la industria con lo que respecta a este tipo de videojuegos. Los grandes éxitos de algunas propuestas como Minecraft han volatilizado los esquemas prefijados que sobre este tipo de títulos tenía la industria. El público más exigente siempre los recibió bien, el problema recaía en la difusión de este tipo de productos entre el público masivo. Esta idea, prometedora para las grandes industrias al ofrecer títulos con escaso presupuesto pero grandes ganancias, está ganando adeptos entre las grandes compañías.

Las consolas de Microsoft y Sony están incidiendo en todas sus campañas. Prometen facilidades para los desarrolladores, pero también armar un catálogo digno de cualquier amante de los juegos “indies”. En este mismo abánico de hechos la noticia del día la ha dado Activision, quienes han resucitado a la mítica compañía Sierra. Esta ya ha hecho su primer anuncio y ha prometido que devolverá a la vida a grandes sagas de la compañía dentro de las aventuras gráficas como King Quest. La propia Activision ha definido a Sierra como su marca “indie” y ha definido su papel en el conglomerado empresarial como la receptora de productos experimentales y afines a lo que hasta ahora hemos conocido como “indie”.

Hasta aquí hemos desarrollado perogrulladas que todos conocemos, lo “indie” vende y vende cada vez más. Este hecho es palpable y las grandes compañías han sabido dar buena nota de ello comprando y haciéndose un hueco en el mercado. Sin embargo esto conlleva una serie de consecuencias pésimas para el sector que ahora pasaremos a ver. Por supuesto existen miles de consecuencias, en el resto de la entrada únicamente reflexionaremos sobre dos.

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Si nos atenemos a la definición exacta de la palabra independiente podremos concluir que se trata de algo que no depende de otro algo, es decir, que se mantiene autónoma en referencia a todas las decisiones de desarrollo sin que nadie ajeno al proceso creativo pueda influir sobre este mismo. Con la acción que están llevando a cabo las grandes compañías este hecho se disuelve por completo ya que entran dentro del organigrama de grandes compañías con agenda propia y que utilizarán estas pequeñas compañías como herramientas para conseguir sus propios fines y alcanzar los resultados propuestos para cada trimestre. En definitiva, los estudios “indies” que entren dentro de estos conglomerados empresariales del videojuego perderán, por definición, su independiencia y por tu tanto su esencial valor al ser esta, la independencia, la que asegura la creatividad o al menos el atrevimiento por probar elementos novedosos.

2592260-broken+age+(6)Ahora bien, la manera en la que están tratando al mundo independiente las grandes compañías demuestra que no conocen exactamente que es ni como tratarlo. Lo manejan y compran como si fuera un solo bloque y como si solo tuviera una serie de rasgos comunes, en definitiva, lo tratan como a un género, como a una etiqueta más dentro del espectro de los videojuegos actuales como puede ser F2P o FPS, etiquetas que tampoco sirven ya que la heterogeneidad es la marca del presente, algo de lo que podemos sentirnos orgullosos. Sin embargo las grandes compañías no entienden, bueno, si entienden, no quieren entender el producto que tienen entre manos y lo homogeneízan para poder venderlo con mayor facilidad. Esto es posible debido a que en el imaginario popular podemos encontrar una serie de rasgos que se han engarzado en el concepto “indie” que quizás no son del todo correctas por la, como mencionamos, enorme heterogeneidad de la etiqueta. Estos rasgos van desde la utilización del pixelismo hasta la innovación como seña de identidad o la utilización de las dos dimensiones, etc. Con esta acción de compra y especulación sobre el mundo “indie” provocan que el movimiento pierda fuelle y no se busque la innovación o la originalidad como ha sido hasta la fecha en muchos casos, sino que únicamente se busque el exterior, como ha ocurrido con Child of Light, un título realmente recomendable pero que se ha valido de la etiqueta “indie” y de las características que se le han asociado para aumentar en ventas. Esperemos que este hecho no ocurra con el resto de compañías y estas sigan apostando por el interior, por la narrativa, la originalidad en las mecánicas, etc., en lugar de la simple apariencia.

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