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La industria y sus jugadores necesitan madurar

  • Asier

    No estoy nada de acuerdo con el tema de la censura. Que un autor decida cambiar o cortar su obra puede formar parte de la libertad de creatividad, pero puede ser censura también. Autocensura, más concretamente. Esto ocurre cuando una persona se ve obligada a modificar o borrar algo por ciertos intereses. Que un medio decida no informar sobre X cosa forma parte de la libertad de expresión, pero es evidente que está censurando ese tema por alguna razón. No tiene porqué estar ligado a ningún gobierno. La censura también se mueve por intereses de los autores o de los receptores. Cuando un juego es demasiado violento también suele haber censura por parte de la empresa para evitar cualquier problema. También ha ocurrido durante años en el cine, sobre todo en Estados Unidos, para ganar las peleas con el rating de la MPAA. La censura es un tema muy grave, pero no solo se lleva por organizaciones gubernamentales y por caminos judiciales, también ocurre dentro de empresas, medios de comunicación y propiamente en artistas para favorecerse de cara a lo que cada uno crea conveniente.

    Por otra parte sí que estoy de acuerdo con que la palabra “censura” se usa erróneamente bastantes veces. Cada autor tiene el derecho a hacer con su obra lo que le dé la gana y no por ello tiene que estar ligado a la “censura” de nada ni de nadie. También estoy de acuerdo con prácticamente el grueso del artículo. Yo soy muy fan del debate con gente que no opina como yo, el problema es que ni dentro de nuestra comunidad ni la de fuera suelo encontrar a gente que se abra a ello. Las diferencias de opiniones se suelen tomar más como conflictos que como “diferentes puntos de vista”. Lo peor es que no tiene pinta de que vaya a cambiar nada.

  • “Hay que ser consciente de que una obra tiene aspectos perniciosos” — Anita Sarkeesian.

    Esto significa no saber interpretar la intención del autor a la hora de presentarnos un dilema y darnos la invitación a reflexionar acerca del mismo. O lo que es lo mismo, tomar al jugador / lector por estúpido.

    Con este razonamiento, hemos de evitar que cualquier obra se moje en temas “perniciosos” pues los interpretaremos como influencia dañina y asumiremos que puede afectar a las mentalidades débiles que son incapaces de encontrar el factor crítico o intención del autor.

    Dejemos el temor a las malas influencias para aquellos susceptibles a la influencia (mentes infantiles / adolescentes) y confiemos en que los adultos para los que suelen ir dirigidos estos prodictos (PEGI 18+) somos perfectamente capaces de valorar una obra sin que venga nadie a señalarnos aquello que no le hemos pedido y que —además— no nos interesa.

    Si seguimos por esta senda, no acabaremos alejándonos de la Santa Inquisición.