La democratización del videojuego y sus efectos

Actualmente estamos viviendo una época de bonanza para el videojuego. Dentro de la crisis actual, es el único sector que sigue en alza y ofreciendo beneficios a las grandes empresas que se embarcan en grandes proyectos. Este hecho se debe principalmente a un fenómeno: la democratización y universalización del videojuego. Ya no es inusual encontar a una persona alejada e incluso contraria al uso de videojuegos, disfrutando en sus ratos libres de algún título F2P en su teléfono o red social favorita. El uso de las propuestas videolúdicas se ha extendido más allá del núcleo de jugadores habituales y esto, por supuesto, ha traído una serie de consecuencias como, por ejemplo, la adaptación del videojuego al gusto de la mayoría.

Esta adaptación al mercado o a las tendencias populares ha desembocado en la proliferación de títulos clónicos en las tiendas virtuales de los dispositivos portátiles y especialmente, de títulos F2P que causan una fuerte adicción al jugador a través de la falsa sensación de progreso continuo y éxito asegurado. Otro hecho clarificador es la consolidación del escenario multijugador, especialmente en el ámbito de los FPS. Estas dos tendencias son las dos que mantienen vivos al videojuego y a su sector dentro del panorama de crisis actual, por supuesto existen otros ejemplos que difieren de esta visión, pero son los menos.

Estas características del nuevo mercado del videojuego ha traído con ellas una serie de consecuencias para el jugador habitual que quizás aun no sean del todo observables porque nos encontramos en un momento de transición pero que, sin duda, serán la norma de aquí a unos años. Poco a poco, se está perdiendo la tradición o incluso la norma de realizar videojuegos para un solo jugador con una sola vida o con poca rejugabilidad. Hace unos años este sistema de videojuegos era la norma, títulos para un solo jugador donde existía una historia que tenia un principio y tenia un final y más allá de ella, únicamente existían los deseos del jugador de volver a rejugar el título.

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La aparición de expansiones que justificaban su salida con la aportación de grandes contenidos ayudaba a este último aspecto. Este sistema de videojuegos al que podríamos denominar clásico está desapareciendo, o al menos se está retrotrayendo al nivel de independiente o, si es una gran producción, de rareza. Es habitual encontrar como títulos dirigidos a un solo jugador intentan alargar su vida mediante la incorporación de modos multijugador acoplados con calzador y que no aportan nada al juego debido a que sus servidores están, por norma general, vacíos.

Lamentablemente y de seguir así el mercado, el futuro del videojuego se dividirá en estos dos aspectos: los juegos F2P dirigidos a un público mayoritario y no habitual de los videojuegos clásicos, los FPS multijugadores con grandes inversiones detrás para el jugador medio y las rarezas o títulos independientes para el jugador tradicional, que seguirá demandando títulos que sigan el mismo esquema que han seguido hasta ahora y que para el que esto firma, son la verdadera esencia del videojuego y el nexo de unión de esta rama cultural que nos apasiona con las restantes. Porque no existen libros F2P ni multilectores como tampoco existen películas F2P (salvo las piratas) ni multivisionadas.

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