La Guerra en videojuegos: Entretenimiento sin conciencia

La Guerra en videojuegos: Entretenimiento sin conciencia

Si hay algo que repiten todos los que han pasado por una guerra, es que quieren que sea la última. Los conflictos armados devastan sociedades. Son la representación más brutal de la discusión entre diferentes, de la imposibilidad del acuerdo, de la negativa al diálogo. Las autoridades competentes deciden acabar matando al contrario, echar abajo sus reivindicaciones, para acabar con sus pertenencias más valiosas, destruyendo todo lo que fue y será. Porque todo se resume en vencer, en salir victorioso mediante la conquista. Son otros los que lo pierden todo por el camino.

El pueblo como comunidad de iguales, son también iguales ante la barbarie decidida por unos pocos. Se ven envueltos en situaciones de tremenda necesidad, donde pueden perderlo todo y a todos. Momentos trágicos, vivencias crueles. La sonrisa de un niño a un soldado, que no entiende la quema de su casa y el derribo de su pueblo por parte del soldado y sus compañeros de armas.

Nunca irán los hijos de los poderosos a la guerra, siempre la hacen los mismos, los más humildes. Quienes más se acaban comprometiendo por la causa aunque sean quienes menos consigan con ella. No es grandioso darlo todo por un ideal, por la defensa de los tuyos, aun para acabar matando a otros como tú, con tus mismos deseos de esperanza por vivir tranquilos sin hacer daño a nadie.

La inocencia de vivir en paz y en armonía acaba con la toma de armas para defender la soberanía de una comunidad a la que se pertenece. Atrás queda la bondad, la generosidad y el respeto al diferente; todo muere cuando eres partícipe del odio al enemigo. A ese ser espectral, del que te han dicho que es muy malo y muy perverso, que tienes que combatir y con el que hay que terminar cueste lo que cueste.

guerra

Con un final que crea otro final. Con disparos que siguen a otros disparos. Con las balas zumbando en tus oídos, las explosiones alborotando tu impaciencia, el polvo nublando tu vista y el frenetismo atacando tus pulgares. Correr, moverse, cobijarse, huir. Volver para atacar, cubrirse para no ser atacado. Mirar el mapa para ver la posición de tus compañeros, entrar en un vehículo para tener mayor capacidad de fuego. Tener a un contrario en la mira de tu rifle, apuntar a la cabeza, apretar el botón de disparo, ver entusiasmado el indicativo de baja enemiga. Acechar por la espalda ahora, acercándote con sigilo, pasarlo a cuchillo. Logro conseguido. Victoria sin paliativos. Si hay algo que repiten todos los que han jugado partidas a videojuegos de guerra, es que quieren que no sea la última.

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  • Bernat

    ¿Entretenimiento sin conciencia? No creo que sea eso, creo que sabemos de sobra diferenciar entre realidad y ficción. Los juegos de guerra son solo eso: juegos.