La homosexualidad y los videojuegos

La homosexualidad y los videojuegos

Durante esta semana, hemos asistido a la polémica generada por la salida de Tomodachi Life, el nuevo juego de simulación de Nintendo para 3DS que verá la luz próximamente en Europa. Esta polémica nació de las quejas surgidas de la comunidad gamer debido a que el juego no permite las relaciones homosexuales. A simple vista, puede parecer una tontería y estoy segura de que más de uno así lo ha pensado cuando han leído las noticias. No obstante, ¿qué pasaría al invertir la situación? ¿qué ocurriría si en un juego de simulación solo estuvieran permitidas las relaciones homosexuales y no las heterosexuales? Que no nos sentiríamos en ningún momento identificados ni con nuestro personaje ni con el entorno en el que jugamos. Porque, aunque haya un gran sector que lo quiera negar o, simplemente, prefiera ponerse una venda en los ojos, en nuestra sociedad no solo existen personas heterosexuales, también hay gays, lesbianas y transexuales, por mucho que les pese a algunos.mass_effect

Esta situación que acabo de describir me resulta un tanto cómica por el hecho de tener que describirla. La homosexualidad existe desde que el mundo es mundo. Nada nuevo bajo el sol. La novedad únicamente estriba en que ahora, por primera vez, estos colectivos pueden decir sin temor que no son heterosexuales. La sociedad lleva siglos – por no decir milenios – reprimiendo la orientación sexual de los individuos y calificando a estas personas como si fueran monstruos. Llevamos siglos aceptando o teniendo que aceptar que solo hay una cosa que está bien: el matrimonio entre hombre y mujer. Fin de la historia. Este pensamiento únicamente ha contribuido a reforzar las penurias de los homosexuales, provocando graves crisis de identidad, suicidios, miedo, etc. A veces, parece que se olvida que todos somos humanos y que todos y cada uno de nosotros tenemos sentimientos e ideas propias que, mientras no se intenten imponer al resto, que cada uno proceda como crea conveniente.

Volviendo al tema de los homosexuales y los videojuegos, quizá Nintendo no se ha atrevido a incluireste tipo de relaciones por el famoso y temido ”qué dirán”, pues, seamos sinceros, ninguna compañía quiere arriesgarse a perder clientes por motivos como éste. A mí, personalmente, me ha alegrado que sectores de la comunidad nintendera hayan alzado sus voces contra este problema, pues es signo de que la sociedad está comenzando a abrir la mente en la dirección correcta.

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No puedo evitar pensar en que la ”cruzada” contra la homosexualidad se asemeja sensiblemente a otras persecuciones de la Historia como la que han sufrido judíos o musulmanes durante largos períodos o incluso los cristianos, masacrados en miles de ocasiones por personas con ideas contrarias. ¿Por qué le tenemos tanto miedo a todo lo que es diferente? Quizá sea simplemente por eso, por el miedo a lo desconocido. Sin embargo, no hay que dejarse vencer por el miedo y ver a cada gay o lesbiana como un terrorista en potencia, expresado de forma exagerada. Tampoco me parece lícito que se tengan tantos prejuicios en base a la religión, pero ese es un tema escabroso en el que, normalmente, es mejor no ahondar. Ahora la cuestión es que en juegos de simulación debería ser lógico incluir este tipo de relaciones. Si un juego de simulación pretende, como su propio nombre indica ”simular”, lo suyo sería que también estuviera permitida la homosexualidad.

En definitiva, quizá estemos asistiendo a un rumbo nuevo en el mundo de los videojuegos en el que todas las personas estén cómodas y se puedan sentir identificadas con los personajes, sean de la orientación sexual que sean. Sólo el tiempo lo dirá.

Texto por Marina Díez

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