La identidad del videojuego independiente

La identidad del videojuego independiente

La etiqueta “indie” ya es un hecho indiscutible. Su existencia ya nadie la duda y sus términos de descripción o definición están relativamente asentados, en definitiva, cualquiera que esté interesado por el medio del videojuego sabrá identificar un juego “indie” de otro que no lo es, al menos, aparentemente. Ahora la batalla se ha trasladado a otro lugar, definir exactamente qué significa el término “indie”. En otros medios ya dimos nuestra definición, cualquier producto cuyo equipo de desarrollo dependiera únicamente de sí mismos y no de agentes externos al desarrollo del producto. Sin embargo no es esta la definición que se ha tomado popularmente, sino que es otra que realiza hincapié en aspectos superficiales del videojuego y que nace de una dinámica histórica o sociológica muy bien determinada en otros campos y que nunca antes se habían aplicado al videojuego, las dinámicas de creación de identidad.

Machinarium-Vita-REVIEW-008Estas dinámicas o movimientos de creación de identidad se han desarrollado a lo largo de la Historia con asiduidad y especialmente a partir del siglo XIX tras la irrupción en el mosaico ideológico de las teorías nacionalistas. Antes de estas teorías que establecían que la identidad provenía de un idioma y una historia común existían otros elementos, más importantes, que definían la identidad, como por ejemplo el antagonismo entre conceptos.

La identidad de muchas comunidades o grupos surgieron en el mismo momento en el que se le opusieron otros. Es decir, se definían como un grupo en tanto en cuanto existiera otro grupo opuesto y diferenciando. Por ejemplo, la identidad española, el ser español, no proviene de la antigüedad, como antiguos libros de Historia recitaban, sino que nació a comienzos del siglo XIX cuando la Francia de Napoleón invadió la Península Ibérica, es en este momento cuando las diferentes comunidades no cohesionadas que habitaban en nuestra geografía se unieron homogéneamente para expulsar a un grupo contrario, aquel que había venido desde los Pirineos. Y fue tan fuerte esta creación de identidad que aquellos que quedaron fuera, partidarios o simpatizantes de las ideas galas, se les llamó Afrancesados y fueron perseguidos con igual saña que a los soldados franceses. La idea de nación española nació de la oposición a otra idea, la francesa, por tanto vino de la solidaridad mantenida con un fin, oponerse a otro bloque o grupo.

Este mecanismo de creación de identidad basada en la oposición de un grupo divergente que se une para oponerse a otro ha existido y se ha desarrollado en numerosas ocasiones a lo largo de la Historia, y tal es su fuerza que permanece aún vigente en los rescoldos del nacionalismo novecentista que aún persiste a nuestro alrededor. De hecho tal es su fuerza que se ha propagado y difundido por todos los resquicios de nuestra sociedad como, por ejemplo, los videojuegos.

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No en vano el videojuego “indie” o independiente se caracteriza por una serie de rasgos externos como por ejemplo la recuperación de géneros olvidados como las plataformas o con escasa popularidad en la actualidad como las aventuras gráficas. Además recupera un estilo gráfico que ya se consideraba perdido debido al avance y el progreso de la tecnología audiovisual, el pixelismo. La utilización, de nuevo, de píxeles visibles para componer las figuras y escenarios de los videojuegos eran un elemento obligatorio para títulos de más de quince años pero que en la actualidad es una opción, no una obligación. Además de otros elementos como la música denominada “chiptune” o la recuperación de elementos narrativos y mecánicos clásicos como la elevada dificultad son todos elementos que se han alzado como seña de identidad de los juegos independiente, cuando en realidad, estos elementos poco tienen que ver con la independencia  o no en el proceso de creación de videojuegos. Sin embargo se han alzado como seña de identidad como se opone a otro tipo de videojuegos considerados comerciales o Triple AAA.

limbo01De nuevo podemos observar que los juegos independientes no han sido más que una reacción contra un determinado tipo de videojuego que se han alzado como la opción más popular. Grandes gastos en tecnología audiovisual y tendencia gráfica hacia el realismo. Escasa dificultad e incidencia continúa en géneros tan populares como los deportivos o FPS centrados en el aspecto multijugador además de ser productos que nacen bajo el amparo de grandes multinacionales con presupuestos millonarios. Todos estos rasgos que se oponen uno por uno a los rasgos que presentan los videojuegos independientes como señeros y que, gracias a esta oposición, han sido los rasgos que caracterizan a los videojuegos como independientes o no.

De nuevo, aunque,  muchos intenten con todos sus esfuerzos intelectuales sacar al videojuego de las tendencias sociales y culturales de nuestra civilización, podemos comprobar como este fenómeno se nutre y vive de los mecanismos históricos, antropológicos y sociológicos de nuestra sociedad para la creación de facetas dentro de nuestra cultura, como es el caso de la identidad del videojuego independiente, nacida de la oposición establecida frente al tipo de videojuego más popular.

 

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