La inmutabilidad del personaje protagonista

Emprendes un viaje, sales de tu casa convencido de que conocerás nuevas culturas y lugares. Durante el propio viaje conoces a personas con la que conversas y te hacen ver tu pequeño mundo desde otra óptica diferente, los pequeños detalles de tu vida diaria cobran un nuevo sentido comparados con las pequeñas cosas de tu nuevo conocido. Pruebas nuevas comidas y vistes ropas que quizás no vestirían en tu lugar de origen. Cuando vuelves de ese viaje comprendes que ya no eres el mismo, que has cambiado, aunque sea una mínima parte de ti, pero en el fondo se trata de un cambio, a mejo o peor poco importa, el resultado final es que no eres el mismo que emprendió ese viaje, aunque sea por mínimas cosas.

Cuando lees un libro compruebas que el personaje protagonista cambia, va evolucionando de una manera interna pero también externa, recibe palizas, se viste con otras ropas, envejece, adelgaza, engorda, se desnuda, etc. Los cambios se antojan necesarios en la obra por varios y diferentes motivos entre los que entra por ejemplo la necesidad de indicar el paso del tiempo y el progreso personal del protagonista, de nada sirve si un gran personaje como Don Quijote de la Mancha tras recorrer grandes y excitantes aventuras a través del páramo cerealístico de la Mancha y derrotar a grandes gigantes aspados vuelva de nuevo a su pequeña hacienda a seguir leyendo libros de caballería como si nada hubiera pasado. Debe haber un cambio, interno para el propio personaje pero también externo para dar a entender al lector ese cambio.

La inmutabilidad del personaje protagonista 01Ves una película, el personaje protagonista recibe golpes desde todas partes, evoluciona, se hace más fuerte y consigue vencer a sus demonios internos o externos. En alguna ocasión cuando no puede vencer a su enemigo con sus propias manos, se arma con diferentes herramientas y refuerza su presencia con distintas armaduras o ropajes que lo hacen más efectivo para afrontar distintas situaciones. En definitiva, progresa y evoluciona y ese progreso y evolución se muestra alojado dentro del propio personaje y tiene su manifestación en el exterior a través del cambio de herramientas e indumentarias así como la evolución física del propio protagonista.

Observas un cuadro o una fotografía, el personaje no cambia, ni evoluciona ni progresa, se encuentra congelado en una instantánea dentro de un momento de su existencia, nada cambia porque no recorre ninguna línea, no busca aventuras ni las desea. El único deseo es mostrar un único momento de la existencia de algún personaje o persona para mostrar la sensación o sentimientos que le embargaban en ese mismo momento.

La inmutabilidad del personaje protagonista 02Juegas a un juego de rol y tu personaje en el comienzo tan solo puede vencer a ratas, poco a poco progresa y sube sus habilidades, consigue nuevos poderes y acceso a un equipo mucho más refinado y potente ofreciendo al jugador la sensación de progreso y evolución en el videojuego. Puede vencer a diferentes enemigos que anteriormente le hubieran causado pavor e incluso la muerte. Sin embargo, ahora los elimina con tan solo un movimiento. Ha existido un progreso y una evolución dentro de su hoja de personaje que se traduce en la representación exterior de su fuerza y su equipo.

 

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