La maldición Driveclub y el conformismo gamer

La maldición Driveclub y el conformismo gamer

Tras seis días desde la salida de Driveclub (Evolution, 2014), nos encontramos con escasas novedades referentes al estado de los servidores. Lo último que se ha dado a conocer, a través de un comunicado de los desarrolladores del título de conducción, es que cabe la posibilidad de que podamos conectarnos a los servidores del juego siempre que alguien se desconecte. La duda está en cuantos jugadores abarcan los servidores en su estado actual y la proporción que representa del grueso total los que se hayan esperando. Imaginemos que fuesen un 10% los usuarios conectados y un 90% en espera, hablaríamos de jugadores que deberían esperar a que nueve personas se desconectasen para poder acceder al modo en línea. Hablaríamos de una media de unas cuantas horas de cola.

Tiendo a pensar en ese porcentaje debido a que si fuese más elevado vería lógico que se hubiese compartido el dato: “los servidores ya soportan la mitad de jugadores que se intentan conectar de manera simultánea”. Pero no es el caso. Personalmente no he conseguido acceder al online en mis sesiones de dos horas. He dejado el juego en la estantería a falta de poder jugarlo al 100%.

Por otro lado se habla de la posibilidad que Sony y Evolution compensen a los jugadores por estos errores. Valoro muy positivamente esta medida en el caso de que se haga realidad, siempre y cuando hablemos de contenido descargable de pago que pase a ser gratuito. Pero hay una doble lectura en ese caso relacionada con aquellos que ya hayan pagado el pase de temporada. A ellos no les supondría ninguna compensación, y quizás ellos son, por encima del resto, aquellos que más merecen ser recompensados por haber sido los que más han pagado en total, demostrando una confianza ciega en el producto.

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Llevo días reflexionando sobre este asunto de las compensaciones, viendo como en la industria del videojuego no se estila esta herramienta de fidelización hacia el cliente. Me percato que es de los pocos sectores donde es imposible cambiar el producto una vez comprado, aún siendo defectuoso, como en el caso de Driveclub. De igual forma que en un restaurante compensan un error en un plato mal servido, o un proveedor de ADSL aplica descuentos en factura por los errores en el suministro del servicio o de la factura, en nuestro sector se hace difícil incluso reclamar. Más que difícil no estamos acostumbrados. Así damos a entender que esperamos pacientes el desenlace de la incidencia. Pero recordemos que el usuario de videojuegos es un consumidor como cualquier otro. Tenemos derechos, pero no los reclamamos.

Así estamos a la espera de una resolución, y posiblemente también somos responsables, en cierta medida, al no castigar a estas empresas con no comprar sus juegos o videoconsolas. Sony tiene problemas con Destiny (Bungie, 2014). Driveclub ha salido al mercado defectuoso. Compré una Playstation 4, pero ahora mismo elegiría otra opción. Castiguemos la dejadez, la falta de responsabilidad. Si tú, lector, dudas a la hora de saltar a la nueva generación, te lo diré alto y claro. No adquieras la consola de Sony y así no cometerás el mismo error que un servidor: cualquiera de las otras opciones es mejor.

Texto por Luis García

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