La mayoría silenciosa

La mayoría silenciosa

Recientemente ha salido a la palestra la polémica generada por la existencia de machismo en los videojuegos. Muchas voces se han alzado contra la industria, algunas más fuertes que otras, pero todas, en clara consonancia, coinciden en que hay que evitar que esta despreciable práctica campe a sus anchas en los mundos pixelados. Sin embargo, la cuestión creo que va un poco más allá de la existencia o no de machismo en los videojuegos, y es ¿Por qué existe machismo en los videojuegos?

6820-quadLas respuestas podrían ser simples, como por ejemplo que ya que la mayoría de los jugadores son hombres, este es un reflejo de esta práctica, pero tanto como simples podrían ser erróneas. En esta entrada intentaremos reflexionar sobre la respuesta a la pregunta que daba fin al primer párrafo desde una óptica más abierta y flexible, quizás errónea, basada en nuestra propia experiencia y conocimiento. Para ello nos retrotraeremos a la propia esencia del videojuego y su papel dentro de nuestro presente. El videojuego, como creo que todos estaremos de acuerdo, es una creación humana, cultural que parte de un tiempo y un espacio, finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI en el mundo desarrollado u occidental junto a ciertos países asiáticos. En este territorio y en este espacio rige un sistema que ha sobrepasado el término económico para convertirse en un modelo de organización social y cultural, el capitalismo. En su más simple concepción este capitalismo se rige por una sencilla regla que todos conocemos desde pequeños, la oferta y la demanda. Llegado a este punto no queda más que concluir una aseveración lógica, si existe machismo en los videojuegos es porque hay demanda de machismo en los videojuegos. Esto es así y cuanto antes lo asumamos mejor, y es así debido a otro concepto que ha inventado el capitalismo aplicado a la política, la mayoría silenciosa.

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Este concepto sociológico y político, por si alguien ha vivido en un búnquer durante los últimos períodos legislativos de nuestro país, es un término que define a la mayoría de la población que no expresa su opinión en público. Este punto queda igual de claro, nadie que tenga más de dos dedos de frente y utilice alguno de los dos expresaría en público que si algo hace falta para conseguir un videojuego diez es aumentar las dosis de machismo en ellos, sin embargo los títulos que hacen gala de ello, intencionadamente o no, arrasan en ventas cada año. ¿Por qué? Gracias a la mayoría silenciosa que los compra, es así de sencillo, si nadie comprara videojuegos en los que apareciera cualquier signo de machismo esto se acabaría, así de pronto y así de rápido ¿Por qué la alta estrategia, con todo el dolor de mi corazón, no copa todos los titulares de las revistas y publicaciones dedicadas a las noticias relacionadas con el mundo de los videojuegos? Porque a comparación del GTA de turno no venden una mierda, así de claro y sencillo. Este mundo en el que todo se pesa, se mide y se valora por el precio de Judas es, en realidad, realmente muy sencillo, tanto vales o tanto tienes tanto eres, sin más medias tintas.

_-Tekken-5-PS2-_¿Y por qué ocurre esto? De nuevo volvemos a la mayoría silenciosa, pero ahora a su reverso, la minoría alborotadora, esta no es más que un mínimo de la población que compra videojuegos, asumámoslo, por mucho que nos empeños en pregonar en nuestro grupo de amigos y conocidos las últimas bondades del último videojuego independiente va a llegar el videojuego de karaoke de turno y va a arrasar, nosotros, muy a nuestro pesar, somos una minoría, y por tanto que nosotros no compremos videojuegos donde aparezcan escenas de machismo no les va a importar lo más mínimo a quienes los producen y distribuyen, porque los que de verdad los compran los van a seguir comprando.

Llegados a este negro punto ¿Cómo solucionamos este entuerto? Esta pregunta tiene una respuesta increíblemente sencilla, pero a la vez tremendamente complicada y es educando. Si a los jóvenes se les educa en el respeto y la tolerancia, en la justicia y la equidad y más importante aún, sus modelos enseñan también a través del ejemplo todo esto no pasaría. Pero claro, esta meta es increíblemente compleja porque la educación está en la base de cualquier sistema saludable, pero el nuestro dista mucho de ser saludable, incluso diría más, dista mucho de estar en la situación donde lo bajen a planta y pueda comenzar a recibir visitas.

Mientras, los videojuegos, por mucho que nos desgañitemos, seguirán conteniendo dosis de machismo, porque, queramos o no, existe demanda de machismo en los videojuegos. Dadle las gracias a la mayoría silenciosa.

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