Las notas y los juegos ¿se nos ha roto el baremo?

Las notas y los juegos ¿se nos ha roto el baremo?

Parece que en nuestro mundillo, un aprobado comienza a partir del ocho. Y la culpa de esto ¿de quién es? ¿Desde cuándo un notable es mala nota?

Últimamente vengo dándole vueltas al asunto de las notas y los videojuegos. Si me paro a pensarlo, creo que se le da muchísima más importancia de la que tiene y que —para mal de males— el baremo está roto. Roto del todo. Hoy por hoy, cuando hablas de que “es un juego de 7” parece que estés diciendo que es una auténtica porquería de juego y que habría que retirarlo de las tiendas e indemnizar a todos los perjudicados por daños morales y psicológicos.

Se nos ha roto el baremo

NotaCuando me surgen este tipo de dudas existenciales, suelo recurrir siempre al mismo amigo. Una persona con dos dedos de frente y una experiencia sin parangón dentro del mundillo. Cuando le comenté esto, a él no le sonaba a nuevo. No le faltaba razón cuando dijo que la causa de todo esto está en la comparación. En que si “este juego tiene un 7, éste tiene que tener como poco un 9” y al final las notas se basan en establecer un ranking en lugar de valorar un título con cifras del 1 al 10 sin pensar en otros juegos. De este modo, «¿cómo le vas a dar un 7 a éste juego? ¿es que está al nivel de este otro?»

Y en gran medida, la culpa de todo la tenemos nosotros, la prensa. 

Ocurre, y ocurre a todos los niveles. Recuerdo cuando publiqué el análisis de Catherine, donde le endosaba un más que merecido “9” al título. Entre mis compañeros y amigos surgieron comprensibles murmullos de escepticismo. Recuerdo que uno de los comentarios fue «¿cómo va a tener Last of Us un 9.5 y Catherine un 9?» Y ahí es donde te paras a pensar… ¿qué tendrán que ver? ¿Por qué estamos comparando un survival con un juego de puzzles? ¿Por qué utilizamos las notas para comparar?

Y con eso en mente, puntuamos. Puntuamos pensando en el título como tal y en cómo queremos situarlo con respecto a otros. Independientemente de si comparten género o no. Puntuamos de tal modo que al final un juego por debajo de siete es un mal juego: y eso no debería ser así. Permitidme aclarar que cuando hablo en plural, me refiero al mundillo en general. A los medios que todos conocemos. Digitales e impresos.

¿Alguien sentía haber suspendido un examen cuando en nuestra hoja lucía un 7 en boli rojo? En mi época de colegial, recuerdo que un 7 era una nota de la que sentirse orgulloso. En este mundillo un 7 es prácticamente una catástrofe. Porque el juego más casposo jamás inventado tiene un 7, y no podemos poner a los demás a su altura ¿verdad?

Error

En primer lugar tenemos que hacernos a la idea de que tanto la nota como el análisis nunca son 100% objetivos, porque detrás de cada valoración estamos personas de carne y hueso. Y detrás de nuestros ojos no hay más que subjetividad a todos los niveles.

En segundo lugar, tenemos que aprender a comparar. La comparación no es mala, pero hay que saber hacerla. No podemos comparar un survival con un puzzle. Quizás esto se entienda mejor si resulta que el próximo FIFA es un juegazo de 9.5 ¿le pone eso al nivel de obras maestras como The Last of Us? No. Tan sólo significa que es un juego de fútbol excelente. No es un survival excelente, ni tampoco un shooter excelente.

Metacritic
¿Cómo es posible que la crítica especializada sólo tenga una opinión negativa frente a 125 por parte de los usuarios?

Por último, estamos obligados a ser mucho menos tolerantes con los fallos. Parece que la “Next-Gen” ha venido cargada de novedades, y muchas de ellas se me antojan preocupantes. A nadie le pillará por sorpresa el revuelo que está sucediendo con el infame Assassin’s Creed: Unity y el descaro con el que Ubisoft ha sacado a la venta un juego que no ha pasado por los controles de calidad mínimos. Un juego que ha salido en una fase que no llega ni a beta y que está a la venta a un precio que no se corresponde con el estado de desarrollo del producto. ¿Y qué más da? ¿Verdad? Ya lo irán parcheando (¡ventajas de la next-gen!). ¿Acaso no es ese un punto muy a tener en cuenta a la hora de valorar un juego? ¿Acaso el descaro, la tomadura de pelo y la venta de un producto inacabado no son motivos para criticar? ¿No es ese nuestro cometido, el de informar a nuestros lectores? Lo mismo podríamos decir de Sonic Boom, por pensar en lanzamientos recientes.

No se puede analizar un juego con la premisa de que «dejando a un lado sus fallos, es un gran juego» ¡En absoluto! Un gran juego es aquel en el que se pone máximo cuidado en todos sus aspectos y ofrece aquello que se propone cuando se ponen sobre la mesa los primeros esbozos del proyecto. Un gran título es ese juego que respeta a sus compradores y se niega a llegar sin terminar. Espero que nadie se compre una mesa, llegue a casa, y al desembalarla se dé cuenta de que viene sin patas y acabe diciendo que «a pesar de que no tiene patas, es una buena mesa». Porque entre otras cosas, ni siquiera estaríamos hablando de una mesa sino de una tabla a precio de mesa.

Y sin embargo, pocos juegos vemos suspensos en la prensa especializada. Muy pocos. Porque en el fondo, el 7 ya cuenta como suspenso.

Maneras de perder credibilidad.
Maneras de perder credibilidad.

Hay que ser más críticos. No podemos tolerar que juegos cargados de fallos, inacabados, sin pulir y con errores tan tremendos como corrupciones de partida, salgan al mercado y a sus espaldas lleven unas cifras que sirven como perfecta etiqueta de márketing. Esas notas que nosotros ponemos, son las que después pueblan las carátulas con el único objetivo de convencer al comprador de que se encuentra ante una maravilla técnica y no ante un juego inacabado. Son juegos que, además, cuentan con presupuestos colosales a sus espaldas. Un mínimo de calidad es mandatorio.

Hay que volver a la realidad. Al hecho de que el 7 es un juego notable. Y al hecho de que hay muchos, muchos juegos, que ni siquiera deberían aprobar. Y sin embargo “aprueban“… porque como decía al principio: el 7 es un suspenso encubierto. Y ahora mirad a vuestras estanterías y decidme cuántos juegos no habéis querido terminar ¿acaso merecen las notas que tienen?

Volvamos a la realidad.

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