Las “perras” independientes

El fenómeno del videojuego independiente merece ser estudiado desde muchos puntos de vista, pero especialmente y desde nuestra humilde opinión, el factor económico brilla con luz propia. El simple hecho de que un equipo de dos personas trabajando en su hogar pueda conseguir éxitos comerciales, en proporción a inversión – beneficio, similares a las grandes producciones del sector es ya de por sí un factor realmente interesante para explayarse en él.

Hace muy poco saltó la noticia de que Minecraft (AB Mojang, 2011) es el título más vendido en la historia de PS Store. Todo un hito para el sector independiente, pero no solo este hecho, sino también los incansables éxitos de los programas de crowdfunding con los que se consolidan estas propuestas. Este hecho, que ya es una realidad, ha sido advertido por muchas compañías que han comenzado a publicar y distribuir títulos dentro de esta etiqueta independiente. Por supuesto, este factor puede suscitar la idea de si otra mano entra dentro del proceso, la etiqueta independiente queda entredicho e incluso puede perderse. No en vano títulos puramente independientes como el fenomenal Gemini Rue (Joshua Nurenmberg / Wadjet Eye Games, 2011) cuando llegaron a su distribuidora, Wadjet Eye Games, sufrieron una serie de depuraciones o cambios. Por tanto esa etiqueta independiente puede perderse.

gemini_rue4

Sin embargo, esta etiqueta no deja de ser importante, es la que distingue este producto del resto, la que indica al jugador que este juego ha sido creado sin injerencias de nadie. Por tanto es importante mantenerla ¿Y cómo se mantiene? Double Fine, en su andadura de publicación de títulos independientes, ha encontrado un lugar que puede dar respuesta a esta pregunta con la siguiente afirmación:

“Nuestro objetivo es ayudar a los indies a construir su propia comunidad y darles poder con el conocimiento y las herramientas que necesitan para tener éxito por ellos mismos. El objetivo actual es hacer que los juegos que publicamos sean un éxito y es algo que tanto los desarrolladores como Double Fine podamos estar orgullosos”

Se plantean como una solución a un problema: la incapacidad de los estudios independientes de darse a conocer, una solución satisfactoria de ambas partes, sin embargo solo manifiesta una, la de los estudios independientes ¿Qué gana Double Fine con todo esto? Es más que evidente, dinero, pero también reputación y prestigio. En su nota de prensa da a entender este proyecto como una acción cuasi caritativa, “pobrecitos estos que no tienen quien les ayude”, pero que en el fondo esconde una realidad más que palpable: los títulos independientes son un negocio próspero y al alza y no será la primera compañía que quiera tragarse un par de estudios independiente para soltar de tanto en cuanto algún título que genere, primero, dinero, y segundo, reputación.

tumblr_n04l9dSNgz1rrddh9o1_1280

No nos engañemos, este hecho no es nuevo. Otras compañías como Chucklefish, los creadores del magnífico Starbound (Chuclefish, 2014) también han dado el paso a la distribución de títulos independientes, así como a su creación. Y no solo ésta: ya hemos hablado de Wadjet Eye Games con varios títulos independientes publicados a sus espaldas. Por tanto todos estos detalles e impulsos solo podemos conocerlos desde un punto de vista o conclusión: lo “indie” es rentable.

¿Y por qué comenzaba hablando de que este hecho es un factor a estudiar? Porque lo “indie” no es rentable en otras ramas culturales: una novela independiente, no publicada por un gigante editorial, pasará desapercibida, así como el resto de todas las creaciones selladas con la independencia, ya sea música o cine. Sin embargo, en el mundo del videojuego, las creaciones independientes están comenzando a ser muy rentables, y no tardarán en desaparecer bajo el yugo de las grandes distribuidoras, porque así ha pasado en el cine y en otras ramas culturales. Los títulos independientes que queden tras el ahogamiento del sector independiente por las grandes compañías será el cine iraní de nuestro tiempo. Existirán y seguirán ahí, pero serán menos accesibles y desde luego menos rentables, porque las creaciones independientes más rentables ya no estarán donde acostumbran, sino que se situarán en una clase media del videojuego. Títulos sin una gran inversión detrás que generan aceptables beneficios.

Quizás esta sea una visión en exceso negativa y esté minusvalorando el poder de la red y la accesibilidad que ofrece, pero sin duda el dinero huele al dinero y el sistema económico, político y social en el que vivimos no deja margen al independiente, sino que lo somete bajo las estructuras ya establecidas como ha ocurrido con otros cientos de ejemplos.

Artículo relacionado