Nacemos desnudos, morimos a nivel 20. Evolución y videojuegos

El ser humano como especie natural  nace desvalida, sin grandes garras ni poderosos dientes que le permitan conseguir alimento por sí misma, así como tampoco alas ni poderosos brazos que los lleven a las alturas, tan solo cuenta con su ingenio. Si cualquiera de nosotros quedáramos abandonados en una selva no tardaríamos en morir de inanición o por la mordedura de cualquier animal salvaje. Es el ingenio y la capacidad de crear herramientas y dominar la naturaleza lo que nos ha proporcionado nuestra salvaguarda como especie. No nos hemos hecho más fuertes ni más ágiles con el tiempo, sino todo lo contrario, más débiles y más dependientes de las herramientas que nos envuelven. De hecho medidos nuestro tiempo de acuerdo a las tecnologías que generamos pasando, por ejemplo, del Paleolítico, “piedra vieja”, al Neolítico, “piedra nueva”, tan solo por el hecho de pulir las herramientas líticas, aparte, por supuesto, de toda una batería de cambios en el ámbito cultural, social, religioso, económico, etc.

Este aspecto de nuestra especie está fielmente recreado en los videojuegos. Muchos juegos de rol nos sitúan en los orígenes del personaje exterminando ratas o cangrejos con un palo de madera cual neandertal rabioso para más tarde y a través de la adquisición de nuevas herramientas como mejores espadas, armaduras y demás elementos el personaje irá evolucionando y podrá enfrentarse a diferentes y mayores peligros. Si el avatar fuera desnudo no conseguiría ningún de los objetivos marcados por el título y seríamos derrotado una y otra vez por el ambiente que le rodea al igual que le ocurriría a cualquiera ser humano si fuera dejado a la intemperie en un entorno hostil. Este tipo de juegos son la perfecta metáfora de nuestra especie, como comenzando desnudos y desvalidos conseguimos, como especie, sobreponernos a un contexto que a priori es terriblemente contrario a nosotros y alzarnos victoriosos tras la dominación y control de la naturaleza y en el caso de los videojuegos del propio final del título.

Nacemos desnudos, morimos a nivel 20. Evolución y videojuegos 01La vulnerabilidad del hombre como especie desvalida al comienzo de su etapa evolutiva está muy bien representada como concepto en los juegos de rol como hemos mencionado anteriormente pero es en los títulos influenciados por Minecraft (Mojang AB, 2011) y en este mismo donde alcanza su máxima expresión. En estos títulos como por ejemplo el ya citado juego sueco o los títulos Terraria (Re-Logic, 2011) o Starbound (Chucklefish Games, 2013) el personaje, es decir, nuestro avatar, comienza en total soledad dentro de un ambiente o entorno sumamente hostil sin ningún tipo de explicación en los dos primeros como parte de la búsqueda de un hogar en el último. Este personaje debe sobrevivir a toda costa. Para ello no podrá echar mano de sus innatas habilidades físicas porque no las tenemos. Cualquier enemigo del nivel más ínfimo acabaría con la vida del personaje en menos de dos segundos si el avatar llega a atacarle con las manos desnudas. Por esto mismo el jugador debe utilizar todo su ingenio y primero construir un hogar para refugiarse por las noches y no ser atacado por los animales más violentos, controlar el fuego para poder vencer la estricta temporalidad natural y alargar sus horas de trabajo a la luz de la hoguera, pero también para poder cocinar los alimentos que se encuentra en su camino y más importante aún debe construir sus propias herramientas y armas a través de la recolección de recursos y la fabricación de manufacturas, rasgo distintivo de la especie humana.

Hasta aquí los dos tipos de videojuegos se asemejan bastante a la idea presentada al comienzo de la entrada, sin embargo existe un matiz que lo cambia todo. En los primeros, en los juegos de rol tradicionales, a medida que vamos desarrollando al personaje podemos repartir entre sus habilidades innatas una serie de puntos extra que nos ofrece el título a medida que avanzamos de nivel. El personaje si anduviera desnudo en un nivel alto podría derrotar con sus manos limpias a otro personaje de un nivel inferior también desnudo. En cambio en los juegos mencionado con posterioridad el avatar no recibe ningún punto extra a medida que avanza su nivel, es más, no existen los niveles, el personaje del videojuego dependerá únicamente y exclusivamente de las armas y herramientas que pueda fabricar. Su progreso como personaje y su poder dentro del juego dependerá de los recursos que posea y las opciones que genere tecnológicamente. A medida que avance el tiempo el jugador no será más fuerte o más hábil ni tendrá más carisma, únicamente tendrá mejores armas o equipamiento, pero nunca más fuerza o carisma. Dos personajes de este tipo de juegos si se enfrentarán siempre desnudos no llegarían a ninguna victoria aplastante de uno sobre el otro, simplemente vencería quien mejor fuera manejado por el jugador.

Por tanto, y como conclusión, es en este tipo de juegos, “sandbox” puros de supervivencia y exploración es donde sale a la superficie la verdadera esencia del ser humano como especie dependiente para su supervivencia única y exclusivamente de su tecnología o cultura material.

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