No te pongas tan serio

No te pongas tan serio

Es un consejo, tan sólo eso. Una opinión más entre un mar de ellas. Pero te lo digo de todo corazón: no te pongas tan serio.

[dropcap size=big]V[/dropcap]ivimos en un mundo atestado de malas noticias, por no decir atrocidades. Sólo hay que ojear las primeras páginas de cualquier diario matinal para darse cuenta de que las buenas noticias brillan por su ausencia. Podríamos hablar del paro, de los desahucios, de la corrupción o de la hoy tan demandada libertad de expresión —que tildaremos de libertinaje si sentimos que amenaza nuestra percepción del asunto a tratar—. Podríamos hablar de la manipulación mediática y de la injusticia que pone rostro a nuestra justicia. Lo curioso es que aún no habríamos salido de éste país.

spec opsTambién podemos mirar más allá, y hablar de las violaciones de los derechos humanos en países cuyos nombres no sabríamos ubicar en el mapa. Podemos hablar de los derechos —o mejor dicho, la falta de ellos— de la mujer en medio mundo. Podemos hablar del hambre, de la pobreza o de la guerra. No te olvides de la explotación infantil, ni de las condiciones inhumanas en la que trabajan cientos de personas fabricando aquello que usas todos los días (¡y por lo que has pagado un buen dinero!) y la lista sería tan larga y tan atroz que este artículo necesitaría de más tiempo del que te pido que le dediques.

Son temas muy duros. Temas que merecen ser tratados con el doble de seriedad que se les exige. Temas que están ahí, y que en la mayoría de las ocasiones preferimos obviar gracias a esa cobardía tan humana. Nuestras mentes son incapaces de afrontar de manera constante una realidad que desesperanzaría a cualquiera. Y por ello, preferimos —como decían los Monty Python— “mirar al lado brillante de la vida“.

Por eso te pido que no te pongas tan serio. No has llegado hasta esta página para recibir otro golpe de crudeza mediática. Lo que sí espero es que hayas llegado hasta aquí después de haberte informado de lo que está pasando más allá de tu consola. Es importante no perder la perspectiva del mundo que nos rodea.

Para muchos de nosotros, los videojuegos son una ventana a un mundo distinto. Nos permiten desconectar por un momento de una realidad que puede llegar a resultar abrumadora. A través de los videojuegos conseguimos visitar nuevos mundos, tener nuevas experiencias e —incluso— conocer nuevos amigos. Pero permíteme un consejo, no consientas que dejen de ser una ventana ideada para una escapada fugaz. No toleres que esa excursión se convierta en una fuga permanente. No pierdas de vista el camino de vuelta y no desconectes por completo de la realidad. No permitas que un mundo para disfrutar se convierta en una nueva certeza. No le des más importancia de la que tiene. Y por favor, no te olvides de volver a casa.

MMORPG raid World of Warcraft

Todos conocemos casos en los que esta afición se ha convertido en la perdición de alguien. Que levante la mano quién no haya oído hablar de esa persona que perdió su trabajo, su pareja e incluso a su familia por “estar de raid” en el MMORPG de moda. Doce horas. Todos los días.

No te afanes en buscar la seriedad y la rigurosidad que has de exigirle a los temas de ahí arriba. No hagas de esto un mundo en el que debamos tratar cualquier tema con el semblante más serio que un club de polo inglés. Los videojuegos están aquí para divertirnos y ayudarnos a desconectar momentáneamente. No para convertirse en el centro gravitacional de nuestras vidas. No están para alienarnos, por mucho que los poderes factos se empeñen en aplicar una de las muchas lecciones que nos dejaron los antiguos romanos.

No peques de inocente. No demandes objetividad en boca de los demás; en su lugar, desmenuza la subjetividad de cada uno y escoge lo mejor para construir la tuya propia. En un “mundillo” que se mueve únicamente por gustos, emprender una cruzada por la objetividad es sinónimo de buscar el Santo Grial. Los gustos no están para sentar cátedra. Y sea como fuere: no dejamos de hablar de videojuegos. De nuestro hobby. Nuestra pasión.

the-last-of-us-2-concept-artNo te alarmes cuando alguien no haya disfrutado de esa joya atemporal. No se acabará el mundo cuando en una noticia hablen de ventas en lugar de unidades distribuidas. No sientas tus gustos en entredicho sólo por ser el único que disfrutó de ese juego y no de aquel. No te ofendas cuando alguien no comparta tu opinión. Tampoco si otro alguien utiliza palabras que no te gustan. Son sólo palabras, y la fuerza que tengan se la estás dando tú al leerlas. Tómatelo con filosofía. No son estos los temas que deberían enfadarte.

No permitas que nada de esto te preocupe más que lo que ocurre un poco más lejos de tu mando. Cuando eres consciente de la cantidad de problemas que hay ahí fuera, es difícil ponerte tan serio con algo tan sencillo como esto.

Y por supuesto, tampoco te tomes esto como más de lo que es en realidad. Una opinión más.

 

 

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