¿Son los videojuegos anuales buenos para el usuario?

¿Son los videojuegos anuales buenos para el usuario?

“Lo poco gusta y lo mucho cansa”. Es uno de los dichos más populares del refranero español. Y es una verdad como un templo. Pasa con absolutamente todos los aspectos de la vida. Hasta con el chocolate. Si os hincháis todos los días a comer este rico dulce, acabaréis aborreciéndolo algún día. Y con un subidón de azúcar de mucho cuidado.

[dropcap size=big]A[/dropcap]lgo así ocurre en el mundo de los videojuegos, que es lo que a nosotros nos atañe. En los últimos tiempos diversas compañías optan por lanzar determinadas franquicias de forma anual. Está claro que aquí no somos nadie para discutir las estratagemas de mercado de empresas grandes, pero llega un punto en el que a uno le empieza a oler a chamusquina la explotación de varias franquicias de éxito.

Obviamente, hay un factor fundamental para que esto se produzca. Y ahí es donde entra en juego el usuario. Si las desarrolladoras publican cada 365 días un producto de su saga estrella, es porque el público responde. Los números aportan datos innegables que les dan la razón para optar y continuar con dicha táctica. Cada año, los fieles de determinadas marcas se presentan en la tienda el “día uno” con el único propósito de hacerse con la nueva entrega, llegar a casa y devorarla. Obviamente, esto se refleja en ingresos multimillonarios que acarrean que se repita la misma canción temporada tras temporada.

Desde esta perspectiva, no parece haber ningún punto negativo. Todo el mundo gana. El usuario tiene lo que quiere, invierte en ello y las empresas engrosan sus arcas. Pero, tras muchos años viviendo la misma situación, me pregunto… ¿Es positiva para la industria del videojuego esta cadena?

El mayor problema que reside en este sistema es una ligera dejadez de las compañías a la hora de lanzar los juegos. Es material y humanamente imposible añadir novedades sustanciales como para justificar el desembolso de 70€ con respecto a la edición del año anterior. Incluso aunque se turnen entre desarrolladoras con una misma licencia. El resultado es prácticamente idéntico al de la iteración anterior, pero lamentablemente, eso termina dando igual a una gran parte de usuarios debido al inmenso poder de la marca a la que siguen.

Los ejemplos ya los conocéis más que de sobra, pero no está de más hacer un pequeño repaso. Por un lado se encuentran las marcas deportivas. FIFA o Pro Evolution Soccer ofrecen cada año su particular visión del balompié. Aunque siempre nos intentan vender novedades que suelen estar enfocadas a la IA de los jugadores o a movimientos más realistas, tras los primeras cinco partidos es inevitable estar con la sensación de que estamos ante lo mismo, pero con plantillas actualizadas. Sin embargo, encuentro ciertamente justificable la publicación de estos títulos debido a que están inspirados en deportes.

Otras dos sagas destacan por encima del resto. Por un lado tenemos Call of Duty, que desde que con su entrega Modern Warfare cambiaron el chip y comenzaron a tener un éxito masivo, nos ofrecen su particular visión del mundo bélico año tras año. Esto provoca que la innovación sea prácticamente una utopía, ya que siempre recibimos una campaña de unas tres o cuatro horas de duración con un argumento más bien pobre, y un modo multijugador donde reside la verdadera esencia, pero que, a grandes rasgos, no justifica el cambio de edición debido a retoques más bien testimoniales.

Otro caso similar es el de Assassin’s Creed. La saga de Ubisoft se ha convertido en todo un referente en el sector, eso es algo innegable y de mucho mérito. Aunque tratan de ofrecer una trama atractiva llena de saltos temporales, en lo referente a su jugabilidad no hay demasiadas diferencias entre la primera entrega y la última, por muchas batallas navales que ésta tenga.

Como no podía ser de otra modo, ambas franquicias han anunciado ya sus ediciones para este año: Assassin’s Creed: Unity y Call of Duty: Advanced Warfare (¡con Kevin Spacey!). Y aunque estoy seguro de que ambos venderán como churros, estoy comenzando a notar ciertos síntomas de agotamiento en los usuarios, incluso en los más acérrimos. Conozco a más de uno que afirma con rotundidad que este año no va a caer. Aunque habrá que esperar a la hora de la verdad, ya que la carne es débil.

En el pasado ya hemos visto como sagas con mucho tirón han tenido que ver cómo les explotaba la burbuja en la cara, debido al uso de esta estrategia sin más miramientos que vender y vender. Juegos musicales como Guitar Hero o Rock Band fueron presa de la avaricia de sus editores por lanzar cada poco tiempo una nueva entrega. Algo parecido, aunque a menor escala ocurrió con Tony Hawk, aunque en este caso el batacazo vino al intentar innovar a la hora de encasquetar en el juego una especie de monopatín ridículo.

Es una opción como otra cualquiera, pero esperar anualmente estos juegos dista mucha de la sensación, del hype que se despierta con otras series que ven la luz con bastante tiempo de margen. Mirad lo que ocurre cada vez que sale un nuevo Grand Theft Auto, Metal Gear Solid o Halo. ¿Creéis que ocurriría lo mismo si se lanzaran anualmente? Yo creo que no.

Parece que hay empresas que se están dando cuenta que hay otros formas de agradar al usuario sin tanto ahínco. La saga Need for Speed también pecaba de la estrategia aquí mencionada, pero Electronic Arts acaba de confirmar que este año no habrá nueva entrega de su arcade de conducción. Un descanso que a buen seguro le vendrá bien.

Está claro que cada uno con su dinero es muy libre de comprar lo que quiera con su dinero, eso nadie lo discute. Pero, ¿vosotros qué pensáis?, ¿estáis a favor de este tipo de mercado anual o consideráis que para que se levante la expectación y se puedan incluir más novedades se deben lanzar productos de la misma saga con mayor distancia temporal?

Artículo escrito por José Luis Ortega

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