Actual Sunlight

Actual Sunlight

¿Por qué suicidarse hoy cuando puedes masturbarte mañana?

Con esta frase, Actual Sunlight empieza a avisar de que no es un juego para disfrutar, que es un juego para pensar, quizás para hacerlo sobre nuestra propia vida y vernos reflejados en ese hombre, hastiado profesionalmente y sentado con sus 140 kilos en una vida completamente inmóvil, balanceándose entre la rutina y la incapacidad de cambiar. Pocas veces se han tratado temas tan adultos con esa sobriedad descarnada dentro de los videojuegos; Quizás Dear Esther (The Chinese Room, 2012) se aproxima en el fondo de su argumento, pero suaviza su mensaje a través de símbolos que necesitan hacer parte al jugador en la narración.

Pero empecemos por el principio. ¿Qué es Actual Sunlight? Como dice William O’Neil en la página oficial del juego, es una historia corta interactiva sobre el amor, la depresión y las empresas. Vivirás la vida de Evan Winter, un joven profesional en Toronto, en tres periodos diferentes, tres etapas que se pueden identificar con la lenta debacle de su vida que se debate entre su trabajo, su casa, la bebida y los videojuegos. En definitiva, droga para no pensar en que es un oficinista promedio, asolado por las deudas y sin expectativas de futuro. Desde el principio del juego, se deja claro que las circunstancias no han tenido que ver con la situación de Evan Winter, sino que se ha debido a su propia voluntad de no cambiar, de quedarse en esa zona de seguridad en la que uno se puede abandonar a sí mismo sin mucho esfuerzo, incapaz de soportar el peso de su propia vida. Actual Sunlight es un retrato de Evan Winter.

ACtual Sunlight
Contemplando la ruina de un hombre cualquiera.

El título está desarrollado con el ya veterano RPG Maker, motor de desarrollo que nos ha dado joyas como Corpse Party (Team GrisGris, 1996) To The Moon (Freebird Games, 2011), pero no os esperéis ni siquiera juegos como los mencionados. Seremos francos: Actual Sunlight es un ladrillo de texto tras otro. No es amable con el neófito y menos aún, con los amantes de la acción directa y el juego tradicional. Aquí no hay libertad ni interactividad. El jugador moverá al personaje hasta el final de la historia, sin ningún tipo de interacción con el entorno, más allá de dar en determinados momentos a una tecla. No hay puzles, no hay minijuegos,… De haber, me imagino que no habría nada que recordara a un videojuego, si hubiera dependido completamente del autor.

Los gráficos son bastante sencillos aunque hay que destacar el buen trabajo realizado en las ilustraciones, preciosas dentro de su simpleza, que adornan la historia en algunos momentos y que permiten introducir un poco de variedad en el desarrollo. El sonido acompaña a la desesperanza que emana de la historia: La música es repetitiva, intentando emular esa rutina a la que se ve sometido el protagonista. Aún así, en ningún momento se hace pesada, no por sus virtudes precisamente – las tiene -, sino por la escasa duración del título que tenemos entre manos. No tardaréis más de una hora en terminarlo pero no os preocupéis: el juego se encargará de que os paséis varios días reflexionando sobre él.

“Sé lo que estás pensando: Por qué sigues levantándote cada mañana, día sí, día también, aunque tu vida no vaya a ninguna parte” – Evan Winter

A Actual Sunlight, le gusta traspasar la cuarta pared. Se siente cómodo apelando al espectador en los monólogos interiores, haciendo ver que esto le podría pasar a él. Me he sorprendido a mí mismo descubriendo que algunos de mis pensamientos no distan tanto de los del protagonista de Actual Sunlight. La soledad, no ver el futuro, intentar llenar tu vida con cosas que no necesitas sabiendo que la solución está en ti mismo,… No son pensamientos que difieran en demasía de lo que puedes pensar cualquier día que te sientas especialmente deprimido. Eso permite simpatizar con el protagonista, compartiendo con él sus sentimientos e implicándote emocionalmente en su desarrollo. Pero lo que diferencia a este juego de otros, no es la implicación emocional: Es la voluntad de intentar dar una lección, de enseñar que esa vida se podría cambiar. Evan Winter pierde  la posibilidad cada vez que jugamos a Actual Sunlight, pero nosotros todavía tenemos en nuestra mano la posibilidad de cambiar, de darle un nuevo rumbo a nuestra propia vida antes de que sea demasiado tarde y nos acerquemos peligrosamente al abismo que intenta desesperadamente no mirar el protagonista, hasta que la soledad no le da otra opción.

Actual Sunlight es una gigantesca lección hecha videojuego.

Actual Sunlight Title
¿Lograremos salir de este pozo?

Como ya hemos dicho, el juego no da libertad de elección alguna. El camino está predeterminado de principio a fin y nosotros solo somos un mero títere en las manos del creador. Esto podría ser una carga para muchos juegos – sean o no indies – pero aquí es casi una justificación de la historia, una prolongación de ésta: Evan Winter nunca cambiará porque no tiene la voluntad de hacerlo y nunca la ha tenido. El jugador ve sustituida su voluntad por la del creador, por la del propio Evan Winter para verse abocado al determinismo que dictan las reglas del juego, a la consecuencia lógica de una vida vacía, sin esperanzas de remontar. En definitiva, a la rutina más desesperanzadora posible.

Como habéis podido ver a lo largo de este análisis, Actual Sunlight no es un juego para todos los públicos, ni para todos los jugadores. Requiere una madurez para apreciarlo y necesita de una complicidad que no todos están dispuesta a dársela, pero si lo haces, encontrarás un juego que se sale del canon que ha establecido desde tiempos inmemoriales la industria del videojuego. El propio creador William O’Neill sabe ésto y lo expresa muy bien como Evan Winter:

He creado (Actual Sunlight) para documentar algo humano, bello y real: si puedes apreciarlo genial porque esto lo convierte en arte. 

No es un videojuego al uso. Ni siquiera creo que sea un videojuego en el sentido estricto de la palabra: No hay interactividad y su concepto podría haberse exportado fácilmente a cualquier otro medio. La historia hubiera funcionado tanto si hubiera sido un libro como una película, pero extrañamente, quizás funcione como videojuego, pero catalogado como experiencia. Para Evan Winter, “el videojuego es una manera anestésica de mierda con la que hemos gastado nuestras anestésicas vidas de mierda“. Para William O’Neill, el videojuego es una manera de contar una historia que transmita algo más allá de la mera sensación. Quizás tengamos que empezar a ver el videojuego como algo exportable a nuestras vidas, como un buen libro, una película europea o de cualquier otra parte del mundo, fuera de los circuitos comerciales, de los que podamos extraer algo. Quizás es ahí donde falla el videojuego y lo que le impide ser considerado como arte. Solo “es una manera anestésica de mierda y como mierda, no puede transmitir nada.

Con Actual Sunlight, quizás William O’Neill haya dado en el clavo o se haya lanzado al vacío. Solo el tiempo lo dirá.

NOTA: El juego está en Steam por 4,49€ y en la página del creador por 5$. No os arrepentiréis de invertirlos. Por otro lado, queremos destacar la gran labor de las personas que han traducido al español al juego. Aún siendo bastante difícil, han conseguido realizar una traducción que consigue captar casi todos los matices del idioma original. Desde aquí, nuestras felicitaciones a David Mota Robles, Alba Hernandez Diana, Diana Vázquez-Saiz, Paula Carrasco Cano y Estrella García Albacete.

Texto escrito por Fernando Porta.

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