Análisis Pillars of Eternity

Análisis Pillars of Eternity

Pillars of Eternity se convierte en otro claro ejemplo de lo bien que puede funcionar la colaboración entre la desarrolladora y el público. El juego de rol clásico creado por Obsidian Entertainment se convierte, desde el primer momento, en un título imprescindible dentro del género, gracias al carisma de su mundo, la calidad de su combate y su argumento. No es un viaje fácil, ni mucho menos, pero la experiencia resulta increíblemente satisfactoria.

[dropcap size=big]E[/dropcap]scapando de una vida pasada, nos encontramos en una caravana que se dirige a Valle del Oro, un pequeño poblado para aquellos que quieren obtener una nueva fortuna realizando encargos. Pero esta travesía tan calmada se tuerce cuando, tras conseguir unas bayas, el resto de miembros de la caravana mueren tras la emboscada de un grupo de bandidos. Sin embargo, cuando creen que todo iba a bien a partir de ese momento, un tornado que consume la vida de todo aquel que se cruza en su camino llamado biawac, llega y les obliga a retirarse a unas ruinas cuya entrada está prohibida. Allí, el protagonista verá un extraño ritual que acabará con la vida de sus compañeros supervivientes y le conducirá a una historia donde él es la pieza fundamental para el destino del universo. Un observador para un mundo en continua decadencia.

pillars 1A pesar de que el juego empieza de una forma muy arquetípica para el general, hay que decir que el argumento avanza y se descubre de una forma realmente interesante gracias a los eventos que vivimos, a sus personajes y a la originalidad de los motivos centrales del juego. Pero el título no sólo se apoya en sus partes internas de su universo. El mundo de Pillars of Eternity no duda en mostrar su hostilidad. No nos encontramos ante una fantasía bonita, donde el amor surge tras cada esquina entre personas de distinta raza. Aquí lo único que nos encontraremos es la decadencia y la muerte. Esto último es una constante aquí, donde se aprecia casi como moneda de cambio y donde no se duda en acabar con la vida de aquel que no siga las órdenes establecidas. Una de las situaciones más brutales que veremos al poco de empezar la partida nos dejarán boquiabiertos y nos pondrán en sobreaviso de lo que nos puede pasar si no actuamos de la forma correcta o si no somos lo suficientemente poderosos como para evitar ese fatal desenlace.

Y este mundo está perfectamente retratado con los gráficos que han sido usados para el juego. El motor Unity ha sido suficiente para traernos la oscuridad de Pillars of Eternity, un motor que ha querido mejorar aquel usado en anteriores títulos del mismo género –como Baldur’s Gate o Icewind Dale-, el Infinity Engine. Gráficamente no nos encontramos ante un juego que vaya a romper los moldes establecidos pero podemos apreciar un enorme detalle en todo lo que vemos. Los escenarios están tremendamente cuidados y cada uno de ellos son amplios y enormemente diferentes entre sí. Cierto es que al hacer zoom se pierde algo de definición, pero en cambio, los personajes la mantienen. Ellos son la guinda del pastel y tanto con el zoom lejano como cercano, están muy detallados. Podremos diferenciar a simple vista quién es cada uno de ellos, ya que tanto las armaduras, como accesorios varios y armas tienen su propio estilo y animación. Pero, obviamente, donde más llama la atención es en el uso de los diferentes hechizos. Ya sea nuestro personaje si decidimos ser mago o Aloth –uno de los primeros personajes que se unirán a nuestro equipo y es ducho en las artes mágicas- asistiremos a un auténtico festival de luces con cada uno de los conjuros que podemos usar, desde una enorme bola de fuego que volará rebotando en cada pared que encuentre quemando a los enemigos o los clásicos misiles mágicos que volarán hacia el enemigo en cuestión.

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La música es una parte fundamental en crear la ambientación de Pillars of Eternity y su compositor, Justin Bell, ha hecho un trabajo impresionante. Cada melodía retrata la tristeza y la melancolía de este mundo decadente y a, su vez, nos recuerda mucho a aquellas aventuras que vivimos en Baldur’s Gate gracias a la potencia musical que escucharemos en cada batalla. A pesar de todo, quizá los temas que escuchamos cuando luchamos no son los mejores, pero el resto son simplemente increíbles. Desde el primer momento, los temas ambientales de cada uno de los lugares sientan como un guante a cada uno de los escenarios y cuando estemos en los dominios de Lord Raedric VII o Caed Nua, por poneros algunos ejemplos, sentiréis como la opresión que consiguen estos temas junto con la atmósfera y el trasfondo de estos lugares crean un lugar único.

Los efectos de sonido ayudan totalmente a la inmersión del juego ya que cada una de ellas tiene su propio sonido. Escucharemos la tensión del arco, el cortar de la espada, el golpear del martillo, el crepitar de las llamas, la congelación de la escarcha… No hay efecto de sonido que sea discordante y que no case con la acción. Del mismo nivel es el doblaje del juego. Las voces –totalmente en inglés- muestran la personalidad de cada una de ellos, desde el más puro egoísmo hasta la peor locura de todas, especialmente en alguno de los personajes.

pillars 5Y ahora llegamos a la parte más extensa: la jugabilidad. Como muchos ya sabréis, Pillars of Eternity sigue, casi a pies juntos, lo que ya establecieron otros juegos del mismo género en el pasado, como Baldur’s Gate o Planescape: Torment. Esto se traslada a que estaremos en un juego a tiempo real, pudiendo pausar en cualquier momento para planificar nuestra estrategia, algo FUNDAMENTAL si queremos sobrevivir a cada combate. Nuestros personajes tomarán una posición diferente según nosotros hayamos decidido de antemano.

Nuestro equipo, formado por hasta 6 personajes, tendrá que compenetrarse a la perfección, siguiendo nuestras órdenes, para acabar con los enemigos que se pongan en nuestro camino. Los magos deberán mantener la distancia para que los ataques hostiles no les corten el lanzamiento de sus conjuros y puedan hacer el mayor daño posible mientras que los sacerdotes deberán apoyar y curar al equipo para recibir cuanto menos daño, mejor. Por otra parte, los personajes más centrados en la defensa, como los paladines, tendrán que posicionarse en primera línea de batalla, aguantando el embate de nuestros contrincantes. Cada una de las once clases diferentes que tenemos a nuestra disposición se adaptan a un estilo de juego muy especial y cada una de ellas conlleva una serie de reglas no escritas. Los magos, por ejemplo, no sólo podrán aprender nuevos hechizos a la hora de subir de nivel, también podrán aprenderlos de diferentes grimorios que encontraremos en nuestra aventura.

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El juego también sabe crear una sensación excelente de progresión de los personajes. Cuesta mucho subir de nivel y nos veremos obligados a terminar misiones –argumentales y secundarias- para poder hacer este trámite lo más corto posible. Sin embargo, subir un simple nivel se nota en demasía. Enseguida nos veremos más fuertes, capaces de acceder por sitios a los que antes nos era imposible o derrotar a enemigos que nos apalizaban. Además, llegando a un momento argumental –a unas 10 horas del comienzo- tendremos a nuestra disposición la reparación de un baluarte que actuará como una especie de Feudo Celestial como vimos en Dragon Age: Inquisition. Desde ahí, podremos comprar objetos, reparar armas y realizar misiones secundarias, algo que le añade un poco de vidilla a la rutina del juego.

Pero os tenemos que advertir que este viaje no va a ser ni mucho menos sencillo y menos para aquellos que sean novatos en este género. Pillars of Eternity no es un juego que permite un margen de error amplio, ni siquiera en fácil. No serán pocas las ocasiones que tendremos que repetir la misma pelea una y otra vez hasta conseguir la tan preciada victoria, porque nuestro personaje se moverá a la posición adecuada y será pasto de las espadas enemigas. Normalmente, si caen nuestros personajes, se volverán a levantar al terminarlo, a no ser que pierdan su barra de salud. Junto a ella, tendremos la barra de resistencia –mostrada en el retrato de cada uno de nuestros avatares- que al bajar a 0 los dejará en un estado inconsciente, momento en el que perderán una parte de su salud. Si ésta llega a 0… adiós personaje. Y esto puede ser algo que impacte directamente al transcurso de la historia ya que nuestros compañeros traen consigo una misión que sólo podrá ver su fin si viajamos con ellos y os puedo asegurar que vale la pena, ya que el carisma que derrochan personajes como Aloth, Edér y Durador –los 3 primeros que se unirán a nuestro equipo- es increíble.

pillars 4Pero no todo en Pillars of Eternity es un camino de rosas. A pesar de que sus problemas son pocos algunos se hacen notar, como la dificultad de los personajes al encontrar el camino hacia el enemigo o el manejo con el ratón en ciertas ocasiones, en especial si nos encontramos ante un estrecho pasillo. Pero estos pequeños contratiempos no empañan la excelente experiencia que este título nos ha conseguido traer, resucitando de entre los muertos un tipo de rol que creíamos olvidado para siempre. Si te gustaron algunos de los títulos mencionados aquí, PIllars of Eternity será un título imprescindible en vuestras bibliotecas. Si sois novatos, acercaos con preocupación pero os puedo asegurar que si os consigue enganchar, no podréis separaros de él. Pero lo que se puede afirmar, sin duda alguna, es que este título es el RPG del año.

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