Cómo detectar a un Game Designer en 6 síntomas

Cómo detectar a un Game Designer en 6 síntomas

¡Hola a todos!

Me llamo Jesús Luengo y soy diseñador de videojuegos. Pero no siempre lo fui. Si hace años alguien me hubiera dicho que existía un trabajo como el mío en el mundo me habría ahorrado mucho tiempo, porque habría volcado todas mis energías en ello desde un principio. Pero lo descubrí relativamente tarde. Como en GTM no queremos que la historia se repita, en este primer artículo de presentación os he preparado una lista con los síntomas que deberían hacerte sospechar que tal vez haya un game designer en tu interior.

piezas-de-lego-esculturaMente creativa

Ya en tu más tierna infancia preferías jugar con tus piezas de Tente o Lego antes que al fútbol o con muñecas. Si tus padres se dieron cuenta de esto seguramente empezaron a soñar con que algún día te convertirías en arquitecto. Pero tal vez es porque no supieron ver tu capacidad para construir niveles o inventar nuevos mundos.

Inventor de nuevas reglas

Prescindiendo de cualquier cosa que se pareciera a la modestia, creíste ser capaz de mejorar los juegos tradicionales. Muchos hemos pasado por esto. Inventamos normas adicionales para los juegos de siempre, como el escondite o el pilla-pilla, con la firme creencia de poder mejorarlos. Probablemente la mejora sólo estaba en nuestra cabeza. Al fin y al cabo, las mecánicas de estos juegos llevan depurándose durante toda la historia de la humanidad. Pero lo que cuenta en este caso es la intención.

Tu propio juego de mesa

Recuerdo perfectamente cómo mi hermana pequeña y yo fuimos en una ocasión a casa de unos amigos de mis padres y, después de jugar al clásico juego Hotel, quedamos fascinados. Pero claro, en aquel entonces, si querías un juego, había que esperar a Navidad. Así que al día siguiente, ya en casa, no me lo pensé dos veces a la hora de replicar un tablero de juego en una hoja de papel para tener nuestra propia versión del juego. Después de esto, empezar a inventar juegos propios fue un paso muy natural que no tardó en llegar. A alguno incluso jugamos más de dos veces.

juego-de-mesa-pacmanGameplay Whore

Sí, hoy en día todo el mundo habla de la jugabilidad como algo fundamental. La potencia gráfica de las nuevas consolas se ha ido incrementando de tal forma que la calidad gráfica, desde su punto de vista técnico, ha ido perdiendo protagonismo en favor de la jugabilidad o del apartado artístico. Pero no siempre fue así. Hasta la llegada de la anterior generación de consolas la carrera técnica fue constante. Recuerdo que ya en aquel entonces, cuando los demás contaban polígonos y jaggies, yo daba más importancia a la aparición de una mecánica jugable novedosa o la diversión ofrecida en lugar del acabado gráfico.

Siempre fuiste el master

Está claro. Casi cualquier diseñador de juegos tiene un pasado con los juegos de rol. Yo sólo fui jugador una vez. Después, no me quedó más remedio que convertirme en Master. En un principio porque quería componer la historia que otros iban a vivir. Pero poco a poco fui entendiendo que lo que realmente me gustaba era ser capaz de generar diversión, creando situaciones con el ritmo adecuado e improvisando ante las acciones de mis jugadores de forma que al final de la aventura me dijeran que se lo habían pasado bien y que había sido una experiencia genial. Ése era el verdadero reto, que todavía hoy me sigue apasionando.

Curiosidad insaciable

Si hay un rasgo que distingue a un diseñador de juego es la curiosidad, las ganas de aprender y de interesase casi por cualquier cosa. Muchas veces me sorprendo en mitad de una conversación aportando datos extraños sobre temas de los más variopintos, y llego a preguntarme cómo he llegado a saber esas cosas. Pero esto puede ser muy útil en nuestro trabajo, ya que el tener que abordar juegos con temáticas diferentes nos obliga convertirnos en expertos en ellas por un tiempo, ya se trate de batallas navales o de la cría de hormigas.

Todos estos son síntomas que podrían llevar a preguntarnos si crear juegos es nuestra verdadera vocación. Pero no pasan de ser anécdotas divertidas en la vida de cualquiera. Presentar ciertos síntomas no significa necesariamente padecer una enfermedad, podría tratarse de una coincidencia… ¡y no queremos realizar un diagnóstico equivocado!

curiosityEl trabajo de un diseñador de juego es apasionante para cualquiera que le guste, pero también es una parte muy seria y exigente del desarrollo de un proyecto. Es necesaria una sólida formación en muchos campos: arte para poder explicar a los concepts y modeladores las necesidades de personajes y entornos; física y matemáticas para ser capaz de describir a los programadores los comportamientos esperados. Y multitud de detalles adicionales en el día a día, como la capacidad de escuchar y entender como propias las opiniones de todos, pero también la fortaleza y convicción para finalmente tomar las decisiones necesarias. En definitiva, un diseñador de juego no tiene por qué ser experto en nada, salvo en el juego que está desarrollando y todo lo que lo rodea, pero tiene que saber un poco de todo para poder comunicarse con todo el equipo. Y no es sencillo, porque se trata de una tarea en la que nunca se deja de aprender y en la que siempre se puede mejorar.

Mi consejo final para cualquiera que desee seguir este camino es que empiece por formarse, ya sea en el apartado técnico o en el artístico, sabiendo que si finalmente el diseño de juegos resulta ser el camino a seguir, tarde o temprano deberá complementar su formación en otras disciplinas.

Y sobre todo, que nunca desaproveche la ocasión de jugar cuantos juegos se pongan en su camino.

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