EarthBound – PSI Gaming

EarthBound – PSI Gaming

Como seguramente le pase a mucha gente que disfruta y vive de los videojuegos, nos suele faltar tiempo para probar, analizar y estudiar todos los títulos que deberíamos, por lo que acabamos arrastrando una larga lista de juegos a los que queremos jugar en algún momento antes de nuestras muertes. O al menos eso me ocurre a mi.

Ness, el niño elegido
Ness, el niño elegido

Uno de esos juegos que llevo tiempo esquivando es el RPG japonés Earthbound, de cuya existencia sé desde hace tiempo pero que nunca he podido dedicarle el tiempo y esfuerzo que se merece. Ya hace bastantes años que, jugando a Smash Bros, me pregunté por ese personaje que no conocía de nada: Ness. ¿Quién es este tipo? Más tarde, investigando un poco por internet tuve el placer de conocer esta saga de JRPG que mucha gente consideraba un clásico muy especial, pero que poca gente conocía o había podido jugar.

Es normal y comprensible que Earthbound no sea lo popular que debería ser, los japoneses son muy cautelosos cuando exportan sus RPG y en esa época, el resto del mundo no veía con muy buenos ojos los juegos de ese género. Earthbound, conocido en Japón como Mother2 -secuela del Mother original- salió a la venta en Estados Unidos en 1995 con un nombre distinto con el fin de evitar cualquier relación con una precuela que nunca vería la luz fuera del país del sol naciente. Pero, desgraciadamente, los japoneses optaron por vender el juego bajo el eslogan “Porque este juego apesta” y las ventas se quedaron a la mitad de lo que consiguieron en su país natal. ¿El resultado? Un desastre de marketing que empujó este maravilloso juego al olvido durante años.

"Este juego apesta!"
“¡Este juego apesta!”

Yo tuve un primer encontronazo con el juego hace tiempo. Seamos sinceros, la industria del videojuego es muy joven aún y no digamos hace 20 años. Earthbound sufre de esa inexperiencia en su curva de dificultad, además de que su ritmo que, lógicamente, no está adecuado a lo que nos podemos esperar a día de hoy. Con esto quiero decir que la primera vez que nos encontramos, Earthbound terminó por derrotarme en sus primeras horas, y la segunda y más reciente acabé muriendo ante los dos primeros enemigos que me encontré fuera del tutorial. No se anda con chiquitas, no te lleva de la mano como hacen ahora, eramos jugadores más acostumbrados a sufrir hace 20 años y volver a eso es duro pero, por suerte, perseveré.

Sin embargo, a pesar de sus fallos lógicos de la época también hace muchas cosas bien, cosas que no se hacen hoy, cosas en las que otros RPG considerados clásicos atemporales fracasan o están empezando a cambiar. Los encuentros aleatorios, por ejemplo, han sido totalmente eliminados del juego, a cambio, podemos ver en pantalla a todos los enemigos en todo momento y al chocarnos con ellos empezaremos el combate y además, para añadir más sal a la herida, si nuestros enemigos son de un nivel muy por debajo del nuestro, el juego nos ahorra el combate totalmente dándonos la victoria de forma inmediata. ¿Cómo es posible que un videojuego que ha cumplido sus 20 años recientemente nos dé semejantes lecciones de jugabilidad? Y este es solo uno de los ejemplos.

Los Heroes de Earthbound - 2012, Steven Leduc
Los Heroes de Earthbound – 2012, Steven Leduc

Pero es la esencia de Mother lo que realmente lo hace destacar. Un RPG que en vez de crear un mundo fantástico plantea la aventura en el mundo real. A mi me gusta describir Earthbound como un juego que hace de lo extraordinario algo corriente y de lo corriente algo extraordinario, es un juego cuyo plato principal es la parodia de la cultura de los 90, en el que podemos enfrentarnos tanto a hippies como a vómitos que hablan, en el que los poderes psíquicos son algo normal y en el que un libro titulado “Como superar la timidez” se convierte en un artefacto poderoso. Ness, nuestro protagonista, se ve embarcado en una aventura de magnitudes cósmicas en la que junto a sus tres amigos y niños elegidos deben evitar que la encarnación de la oscuridad venga del futuro a devorar su mundo. Y esto lo consiguen a golpe de bate de béisbol, cacerola y yo-yó nada menos. Earthbound parece salido de la imaginación de un grupo de niños jugando en el patio del colegio y a medida que vamos acompañando a nuestros cuatro amigos no podemos evitar vernos transportados a nuestra propia infancia en un maravilloso viaje a bordo del Nostalgia Express.

Giygas, el mal en persona
Giygas, el mal en persona

Aunque no todo es infantil y festivo, Earthbound tiene un fondo siniestro y oscuro detrás de su inicial apariencia graciosa y desenfadada. Al fin y al cabo, nos enfrentamos al mal en persona conocido como Giygas y su presencia se puede observar claramente cuando la música cambia de temas inspirados en el country y el pop noventero a otros cargados de toques electrónicos, sonidos estáticos y música discordante. Y es que la maldad interna de las personas -estimulada por la presencia de Giygas- es un tema central en el juego, con el que hasta el propio Ness se ve obligado a enfrentarse dentro de su subconsciente para demostrar ser el niño de leyenda. Este aspecto tenebroso del juego alcanza su cenit, lógicamente, en el enfrentamiento con el propio Giygas, un enemigo que fue inspirado por el trauma que le causó a su creador Shigesato Itoi una escena de sexo que vio accidentalmente de pequeño.

Puede que Earthbound originalmente tuviera una terrible acogida y haya pasado desapercibido muchos años. Por suerte, hoy por hoy, cualquier jugador que realmente aprecie este medio sabrá ya la obra maestra que es. Yo, personalmente, me siento afortunado de haber podido superar ese primer bloqueo que suponía volver a los 90 y a su implacable dificultad y haberme embarcado en esta aventura junto con Ness, Paula, Jeff y Poo, haber conocido el mundo de Eagleland y haber derrotado personalmente a Giygas. No puedo esperar a tener en mis manos una copia de Mother3 para ver que se cuenta Lucas.

Artículo relacionado