¿Han perdido los juegos musicales el compás?

¿Han perdido los juegos musicales el compás?

[dropcap size=big]Q[/dropcap]ue los videojuegos sean el octavo arte no es algo extraño. Estos abarcan un gran mundo de experiencias mediante la utilización de todo tipo de recursos, desde esos gráficos que consiguen transportarnos a mundos inimaginables, hacernos morir de miedo o, simplemente, recordarnos nuestros momentos más infantiles, hasta esas historias que nos hacen sentir una cantidad inmensa de sentimientos dignas de cualquier gran producción Hollywoodiense. Pero lo que está claro, es que hay algo imprescindible en cualquier videojuego: su apartado musical.

Ya desde los comienzos de esta forma de entretenimiento, el apartado sonoro de los videojuegos se utilizaba como forma de aportar el realismo que no se podía conseguir debido a las limitaciones técnicas de su apartado gráfico -véase como ejemplo ese sonido tan básico del Pong (Atari, 1972), pero sin el cual hoy día no se concebiría; o aquella música del Pac-Man (Namco, 1980) que te ponía en tensión con tan solo escuchar su comienzo-. Y es que un videojuego nunca está completo sin un acabado musical acorde a él, llegando incluso a ser la señade identidad que lo marca y lo hace único. Es por eso que desde que este mundo musical entró a formar parte de nuestras vidas, todo el mundo disfrutaba con él y quería participar de una forma más directa.

Surge Mario Paint (Nintendo, 1992), juego para Super Nintendo que fue, sin duda, algo innovador para la fecha, permitiendo dibujar, crear animaciones e incluso componer música, todo gracias a los periféricos que incluía. En este momento, el usuario entra en contacto con algo inimaginable, la creación de ese apartado sonoro -aunque de forma algo básica- que tanto marcó con títulos como Super Mario.

Comienza entonces una tendencia en el mundo de los videojuegos que ha continuado hasta nuestros días, el usuario debe interactuar con la música, formar parte de ella, participar e incluso crearla. Surgen entonces títulos basados en esta temática como por ejemplo Dance Dance Revolution (Konami, 1998) en máquinas recreativas. Y es que, ¿quién no recuerda haberse pasado horas bailando y retando a tus amigos para ver quién conseguía la puntuación más alta al ritmo de la música, acompañando a esos acordes que anteriormente había formado parte de un segundo plano en los videojuegos?. Podríamos considerar que a partir de estos momentos, se comenzó a comprobar que la música podía ser el personaje principal, el protagonista del videojuego. Aparecieron los juegos musicales.

A lo largo del tiempo, este género se ha ido desarrollando de diversas formas. Por un lado sale a la venta en el año 2004 SingStar (Sony, 2004-2011), algo que lleva el karaoke a tu propio salón causando furor. Y es que el factor que siempre incita estos videojuegos es la competición: nadie quiere hacer algo si no va a conseguir ser mejor que alguien. Es por eso que se comienza a enfocar todos estos juegos a su faceta multijugador.

En 2005, aparece en escena un peso pesado de este género que viene a arrasar con todo lo anteriormente visto. Harmonix desarrolla Guitar Hero (Harmonix/Neversoft, 2005-2011), el cual supone un antes y un después en el género musical colocándote la guitarra al hombro, literalmente. No sería hasta bien entrado el 2007 cuando podríamos acceder al resto de instrumentos como si de una banda se tratase. Rock Band (Harmonix, 2007-2010) aparece complementando esta experiencia musical.

A partir de este momento, se ha intentado explotar este género a través de todos los medios posibles. Entregas anuales de juegos anteriormente citados, Just Dance (Ubisoft, 2009-2013), Lips (iNis, 2008), Dance Central (Harmonix, 2010-2012), Dj Hero (FreeStyleGames, 2009-2010) y Wii Music (Nintendo, 2008) son algunos ejemplos de títulos que, aunque se han hecho hueco en el mercado, han ido desgastando poco a poco este género que tan buenos recuerdos -al menos en mi caso- nos ha dejado, llegando incluso a probar fortuna con grandes sagas, como esel caso de Star Wars Kinect (LucasArts, 2012) -¿Cómo? ¿Qué no pertenece al género musical? ¿Quién me explica entonces que hace Darth Vader bailando a ritmo de música tecno?-.

Este desgaste comienza a pasar factura hasta que en 2011 Activision confirma que no se desarrollarán -por el momento- más juegos de Guitar Hero. Aunque el futuro de Rock Band es incierto, Harmonix no dice haber tirado la toalla y declara que llegarán más títulos de Rock Band en un futuro, pero con distinto sistema de juego. ¿Se ha cansado ya la gente de este tipo de juegos?

A pesar de que un servidor no cree que se haya alcanzado el fin de este peculiar género, sípienso que ya se ha superado el ámbito del mero entretenimiento quedando demostrado con títulos como Rocksmith (Ubisoft, 2011-2013), el cual todavía no tengo claro si debería considerar videojuego o simplemente una serie de lecciones de guitarra de una forma visualmente muy atractiva. Porque aunque existen modas pasajeras que quedan en el olvido, todo lo vivido con estos juegos siempre permanecerá en el recuerdo. Esos solos imposibles que ahora se hacían realidad y esa satisfacción que sentías cuando tu entregado público te pedía un bis no son cosas que se olviden fácilmente.

Artículo escrito por DaniEmetres

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