Mi vida como rolero (II)

Mi vida como rolero (II)

Hay que decir que recuerdo mi primera época con los RPGs de una forma muy especial. Phantasy Star IV siempre seguirá teniendo un hueco en mi corazón y cuando alguna persona me diga que su favorito es Final Fantasy VII, yo me echaré las manos en la cabeza preguntándome que como es posible que no haya jugado al magnífico Phantasy Star IV.

Pero hay que dejar esta etapa detrás y empezar una nueva. Una etapa que me ha traído los RPGs que a día de hoy más valoro, que más recuerdos me traen y que más emociones despiertan en mi interior. Así que, sin más dilación, vamos a llegar al segundo nivel.

Wild ARMsMi hermano y yo pudimos comprar a medias la primera PlayStation, consola que estrenamos con la versión Platinum de Tomb Raider pero no recuerdo cuál fue el de mi hermano, quizá alguno de los FIFA de su momento. Pero tuve la suerte que uno de los juegos que a continuación tuve fue el primer y único título de esta serie que llegó a España: Wild ARMs.

Desde pequeño siempre he sido muy fan de las fusiones de distintas ambientaciones. Me gustaba más que un universo mezclara cosas tan extrañas como la tecnología y la magia que se centrara únicamente en un estilo. Por eso Wild ARMs me encantó. El título de Media.Vision fusionaba con arte el lejano oeste con los demonios, creando de esta forma un título único en su género. A día de hoy, aún me emocionó al ver –y escuchar- su magnífico opening que disparaba mi imaginación hasta límites insospechados. También el momento en el que tenemos que acompañar a Cecilia, una de las tres protagonistas del título, en la marcha fúnebre de su padre, asesinado por una invasión demoníaca que intentábamos detener sin éxito minutos atrás; el inolvidablemente momento donde descubrimos que Rudy es un cyborg, momentos antes de entrar en su mente para destruir a una súcubo que intentaba destruirle por dentro; la extraña y tensa historia de amor entre Jack y Lady Harken… Son tantos momentos y tan especiales los que viví con Wild ARMs, que a día de hoy, lo tengo descargado en mi PlayStation Vita, esperando el momento en el que pueda volver a recorrer las tierras de Filgaia con sus tres protagonistas.

grandiaOtro de los JRPG, que a día de hoy sigue siendo injustamente desconocido, es también uno de esos a los que los recuerdo con un muy especial cariño y que también supuso el primer título de una serie: Grandia. El juego creado por Game Arts, nos ponía en la piel de Justin, un joven normal y corriente que quiere seguir los pasos de su padre y convertirse en un aventurero. Sin embargo, la rutina del día a día le impide conseguir su meta. Pero un día todo eso cambió cuando el protagonista junto a Sue, una niña que le sigue vaya a donde vaya, visitan unas ruinas y la piedra que le dejó su padre a Justin como herencia activa su mecanismo oculto, despertando el interés del ejército del Imperio y emprendiendo, al fin, una búsqueda que hará que maduren y crezcan a la vez que intentan salvar el mundo.

GrandiacastQuizá Grandia peca de tener un argumento previsible e incluso algo infantil, pero os puedo asegurar que no. Si algo ha conseguido este juego que no ha conseguido otro, al menos de los muchos que he jugado del género, es que los personajes crean un vínculo contigo y, en muchas ocasiones, te ves arrastrado por lo que viven y por sus emociones. Es muy fácil identificarse con Justin, ¿quién no ha sido un joven que quería vivir aventuras, que cogía cualquier rama de un árbol que veía rota e imaginaba que era una afilada espada? Uno de los momentos más lacrimógenos es cuando Sue, cansada y agotada del viaje por todo lo que ha vivido y ha visto –a fin de cuentas, consiguieron cruzar al otro lado de El Fin del Mundo-, y Justin y Fiona, un personaje que se une a nuestro equipo más adelante, deciden usar el poder único que les llevaría hasta su destino, para poder enviar a la pequeña de vuelta a su hogar. Este momento, en el que todos los personajes se intentan mostrar fuertes pero acaban rompiendo a llorar, es un claro ejemplo de como un juego nos puede transmitir emociones de lo más diverso y a mí, tanto en su momento en el que lo jugué por primera vez, como cuando he tenido unos cuantos años más, me sigue calando.

Finalmente, el último título de PlayStation del que quiero hablar es, como no, el fantástico, genial e inmejorable… Vagrant Story. Creado por Squaresoft y requiriendo un altísimo nivel de inglés –muchos de los personajes llegaban incluso a hablar en inglés antiguo o con abreviaturas que en mi vida había escuchado ni leído-, no pude vagrant storydisfrutarlo al máximo hasta hace unos tres o cuatro años, cuando descubrí el inmenso e intrincado mundo lleno de traiciones, muerte y venganza que se había creado para el jugador. Pero, aparte de eso, la calidad gráfica que se había conseguido mostrar en este título era de infarto y además, fue el primer juego que me obligó a pensar con cabeza a la hora de combatir en un action RPG, evitando que machacara los botones como un descosido.

Este juego, que nos ponía en la piel del Riskbreaker Ashley Riot, juntaba un alto componente táctico con el dinamismo del action RPG, creando un peculiar título que me obligó a empezarlo varias veces hasta que le encontré el punto a su sistema de combate. Como buen jugador de RPGs, yo tenía la idea de que el número más alto en el atributo de ataque sería la que más rápido acabaría con mis enemigos, pero en esta ocasión, no era así. Tenía que tener varias  armas a mi disposición para atacar a mis distintos adversarios ya que una espada, por muy fuerte que fuese, no iba a hacer mella en los huesos de un esqueleto, pero sin embargo, un martillo o maza sí. Lo mismo pasaba con los enemigos voladores, que eran vulnerables a las armas a distancia. Por si esto fuera poco, la enorme cantidad de magias que había en el juego, la posibilidad de crear nuestros propios combos que hacía que los enemigos sufriesen estados alterados o hacer más daño –pero siempre conllevando un riesgo- consiguieron que Vagrant Story fuese también uno de los mejores juegos de esta consola.

También jugué a Final Fantasy VII.

parasite eveTengo que confesar que algunos de los juegos que existían para otras consolas los pude jugar aquí, gracias al relanzamiento de algunos títulos –que tan de moda está en esta última generación- como lo fueron Final Fantasy VI, uno de mis favoritos sin duda; Vandal Hearts, con el que afiancé mi amor por los RPG tácticos y que, aún a día de hoy, tiene una de las historias más adultas que he podido ver en un videojuego; Alundra, uno de los mejores RPGs al estilo de The Legend of Zelda que existen; y otros muchos clásicos como el resto de títulos de Final Fantasy que aparecieron en España para la consola; los dos Parasite Eve, The Legend of Dragoon… así como otros que se quedaron en tierras americanas pero que pude jugar de una forma u otra, como muchos de vosotros.

Damos un pequeño salto en el tiempo, para hablar de una de las portátiles que mejores momentos me ha regalado: Game Boy Advance. Cierto es que la consola no tuvo un catálogo de juegos de rol tan potente como otras que he tenido, pero aunque fueron pocos, fueron muy buenos, por no decir, de los mejores.

golden sun¿Quién, a estas alturas, no conoce los dos títulos de Golden Sun? Camelot consiguió crear dos de los mejores títulos de rol que jamás se han visto en una consola y gracias a los gráficos que tenía la consola, pudieron dar a los personajes unas animaciones y expresiones que enfatizaban los diferentes momentos que vivíamos en la aventura. Por si esto fuera poco, Camelot tuvo el valor de acabar su primera parte con un impresionante cliffhanger, teniendo que esperar año y medio para ver el increíble desenlace de la historia, que en un increíble giro de guión, tuvimos que manejar a uno de los antagonistas de la primera parte pero manteniendo, eso sí, toda la diversión, puzles y calidad del original.

Otro de los juegos que pude jugar por primera vez fue a Final Fantasy Tactics Advance –no pude jugar al original de PlayStation hasta su remake en PSP, de la que hablaré en la próxima entrega- y a día de hoy, habiendo jugando a los 3 spin-offs tácticos de la saga clásica de Square, sigo sin entender porque se detesta tanto esta versión para la portátil de Nintendo. final fantasy tactics advanceSí que es verdad que la historia dejó de lado la intriga política del original, dando paso a una historia mucho más personal, en la que los deseos de dos niños –uno que quería volver a su hogar y otro que no quería volver a un lugar en el que era continuamente maltratado- medían sus fuerzas pero que, por suerte, tenían un bonito desenlace. A pesar de que el argumento no llegaba al nivel del primero, jugablemente mantenía intactas casi todas sus raíces, convirtiéndose en un título indispensable para Game Boy Advance.

tales of phantasiaTambién fue con la portátil con la que pude jugar a mi primer Tales, que además fue una reedición del primero que salió en su momento para Super Nintendo. Tales of Phantasia es, probablemente, uno de los títulos emblemáticos de la consola de sobremesa, pero no tanto en la portátil, que se vio ensombrecido por los mencionados anteriormente. A pesar de esto, sigue siendo un juego realmente importante en el género, ya que consiguió unir los elementos de los RPG más puros con un sistema de combate que no permitía descanso al jugador, permitiéndole moverse en un entorno en 2D, teniendo que combinar los ataques y habilidades de los personajes para derrotar a los enemigos, sin tener en cuenta los menús a los que estamos acostumbrados en otros juegos.

Pero estos no fueron los únicos que terminé en la portátil. También pude completar los dos primeros Breath of Fire de Capcom, que fueron reediciones con gráficos ligeramente retocados pero manteniendo la esencia de los originales; los dos Fire Emblem que llegaron a Europa también eran excelentes títulos de rol táctico con una endiablada dificultad –más que Awakening, el último de la serie-; Megaman: Battle Network, el peculiar enfoque rolero junto al uso de cartas que tan de moda estaba en esa época… entre otros, aunque como he dicho antes, el catálogo que llegó aquí no fue tan amplio como otros.

Sin duda, la época de PlayStation y Game Boy Advance es una de las que guardo con más cariño y aprecio, gracias a los geniales títulos que pude acabar y que son algunos de los que guardo con más cariño… Pero aquí no acababa la cosa, una nueva generación estaba a punto de venir… una generación más potente y madura, que disponía de un enorme catálogo dispuesto a ser explorado por mis ojos y manos. Pero eso, de nuevo… es otra historia.

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  • Por desgracia, no pude jugar ni a Xenogears ni a Chrono Cross hasta que tuve la PSP y ciertos métodos (guiño guiño). Si hay siguiente entrega los mencionaré, pero Chrono Cross siempre tendrá un lugar especial en mi corazón.

  • No me puedo creer que no hayas mencionado Xenogears o Chrono Cross…

    (Aunque he de decir que tu especial atención a Wild Arms y Grandia me ha hecho soltar una lagrimita de nostalgia)