Mi vida como rolero (Parte I)

Mi vida como rolero (Parte I)

Creo que tendría unos cinco años cuando mis padres cometieron el maravilloso error de regalarme por navidades aquel mítico pack que consistía en un Game Boy junto a Tetris y Super Mario Land 2. A pesar de que ya tenía en mi hogar un Amstrad, en el que mi hermano pasaba la mayor parte del tiempo, no fue hasta ese momento en el que puedo decir que mis propios progenitores me convirtieron en un jugón.

Disfruté un montón con ambos juegos y el pobre cartucho del Tetris estaba ya amarillento del uso que tanto mi madre como yo le dábamos, pero sentía que a estos juegos les faltaba algo. No sabía lo que era, pero aun así, seguía jugando a otros juegos que me regalaban como el genial Mega Man III, el “peculiar” Godzilla –mis sueños de infante de destruir enormes edificios se vieron, a su vez, destruidos por un juego de puzles-  o el tragahoras Dig-Dug. Años más tarde, cuando ya iba al colegio, encontré en un videoclub un título que llamó mi atención. En ese momento, no conocía absolutamente nada sobre videojuegos ya que, obviamente, no había internet y las revistas de videojuegos eran demasiado caras para mí, pero ahí estaba: Final Fantasy Legend, para Game Boy.

gfs_6283_2_13Gracias a que mi hermano asistía regularmente a una academia de inglés, mi nivel del idioma era relativamente alto para la edad que tenía, con lo cual, jugarlo y enterarme de su historia no supuso mayor problema. Ahí fue cuando apareció mi chispa por los juegos de rol.

El primer Final Fantasy Legend –que en realidad descubrí muchos años más tarde que era el título inicial de SaGa- fue, a su vez, el primer JRPG que existió para la portátil de Nintendo. A pesar de que una SaGa no tenía que ver con la otra, fue la que originó mi amor por el género. Porque vamos, ¿quién le puede decir que no a un juego en el que tenemos que escalar una torre, mientras derrotamos cientos de enemigos, para acabar matando al Creador con una motosierra? Fue el primer juego que tenía giros argumentales, traiciones, amor, historia… creo que fue entonces cuando mi mente estalló, pero tenía algo muy claro, y era que necesitaba más títulos que devorar. Más tarde, con Final Fantasy Legend II se consolidó mi amor por el género. Tanto que, hace unos años, volví a rejugarlo y buscar información, descubriendo que Nintendo, en la época que le gustaba censurar, había cambiado el consumo y tráfico de drogas por bananas. Como la vida misma.

En la portátil de Nintendo no llegaron muchos más juegos roleros a España, y nos tuvimos que conformar con las otras dos entregas de Legend, Final Fantasy Adventure (que también recibió el cambio de nombre ya que era la primera entrega de Seiken Densetsu o Secret of Mana) y, como no, con la primera entrega de la ya sempiterna Pokémon: Rojo y Azul. Lo jugué una y otra vez, y varias veces borré deliberadamente la partida para volver a empezar. Había algo en esta saga que me enganchó, pero también es cierto que no me he sentido capaz de terminar otro de sus títulos porque me parecen increíblemente aburridos. Pero vamos, mi Pokémon Azul ya es un amasijo de bugs, glitches, con 151 pokémons campantes –sí, llegué a conseguir a Mew- y con unos cuantos Missigno. pululeando.

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Después de decirle adiós a una de las grandes portátiles de la historia de los videojuegos, tocó el turno de ascender una generación y ahí que llegó Mega Drive. Nueva consola, nuevos gráficos y lo más importante… ¡historias más largas y elaboradas! Uno de los primeros con los que estrené la consola de SEGA fue Light Crusader, de Treasure. Conociendo a los desarrolladores, sabía que no iba a ser una tarea fácil, pero madre mía. Un juego largo, difícil, lleno de puzles, saltos… Y encima la historia tampoco era muy interesante. Pero sin embargo, las joyas de la corona fueron dos: Soleil y Phantasy Star IV.

El primero intentó ser la respuesta de SEGA al brutal éxito de The Legend of Zelda, consiguiendo un título que si bien no era ningún portento en cuanto a historia, su premisa de tener que utilizar los poderes de los animales que encontrábamos al avanzar por el juego lo hacía especial. Escenarios de todo tipo (y al igual que en los títulos de Link, existía una horrible mazmorra acuática) y una gran variedad convertían a Soleil en una gran alternativa al elfo vestido de verde.

Pero la guinda del pastel fue Phantasy Star IV: The End of the Millennium. Fue el primer título que jugué de la saga (aunque unos años más tarde subsané este error) pero fue, sencillamente, espectacular. Este juego me obligó a perfeccionar poco a poco el inglés para descubrir que motivaba a los personajes y a los enemigos a llevar a cabo sus acciones. La primera vez que me lo pasé, al no tener ni idea de por dónde ir, luchaba contra tantos enemigos que llegaba a los sitios con demasiado nivel y las mazmorras las acababa sin complicación. Pero lo que más me sorprendió, sin duda alguna, fue que asistí por primera vez a la muerte de un protagonista a mitad de juego –chúpate esa Aeris-, dejándome completamente boquiabierto y con unas terribles ansias de matar a ese malnacido que había acabado con la vida de uno de mis personajes favoritos. Phantasy Star también marcó el origen de mi pasión por las bandas sonoras gracias a su fantástico tema de combate y a la combinación de sus melodías, desde las más clásicas hasta otras con toques futuristas. Simplemente increíble.

También en Mega Drive, encontré otra de mis debilidades: los RPGs tácticos gracias a, cómo no, Shining Force. Uno de los juegos estratégicos por antonomasia, me demostró que un título no tenía que ser fácil ni llevarte de la mano. Otro más desconocido, llamado Buck Rogers: Countdown to Doomsday, basado en un personaje de ciencia ficción aparecido por primera vez en 1928, seguía los pasos característicos de los juegos de rol tácticos, pero en un ambiente de ciencia ficción, teniendo que parar una invasión alienígena. Este título lo pude alquilar en un videoclub que tenía cerca de casa. Lo alquilé tantas veces que creo que al final podría haberlo comprado y tenerlo conmigo para poder seguir jugándolo… pero bueno, cosas de niños.

terranigmaEn ese momento, no pude disfrutar de una Super Nintendo hasta que no pasaron unos años, cuando la cambié temporalmente por mi Playstation. Tuve un par de meses para ponerme al día con todos los juegos de rol que tenía la consola de Nintendo, que no eran precisamente pocos. Antes de que cerraran el videoclub que tanto visitaba, pude alquilar la fantástica “trilogía” compuesta por Soul Blazer, Illusion of Time y el fantástico Terranigma. Era la primera vez que asistía a unos juegos así que formaban una serie y pude ver la evolución, ya no sólo argumental, sino visual y jugable. Lo más divertido, es que no eran secuelas como tal, sino que cada título tenía pistas diferentes que los entrelazaban entre ellos. A pesar de que el tercero es el que tiene el final más potente y sorprendente de la saga, mi favorito fue sin duda Illusion of Time. La historia de Will es inolvidable, con otro de esos momentos que marcan a un pequeño joven de poco más de 12 años, como el sacrificio del cerdito Hamlet.

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Más adelante, y por otros métodos, pude disfrutar de juegos que en su momento no pude, como el divertidísimo Super Mario RPG: Legend of the Seven Stars, creado por Square, los padres de Final Fantasy, que hacía que viésemos el universo de Mario de una forma totalmente distinta sin olvidar los elementos que lo convirtieron en un clásico: como acabar con los enemigos a saltos, las tuberías y los personajes de siempre –contando las nuevas incorporaciones para este fantástico mundo-.

Pero sin duda, la mayor parte de juegos de rol que acabé fue con Playstation y Game Boy Advance. A pesar de que con la primera todavía se quedaban muchos títulos en las fronteras americanas, con la segunda no pasó lo mismo y muchísimos juegos de rol llegaron a nuestro mercado, algo que disfruté y celebré. Aunque eso es otra parte de la historia.

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  • Pues Dani, a mi me pasó lo mismo. Yo casi me forcé a aprender inglés a base de jugar a esos juegos y reconocer lo que hacía con lo que decían. Aparte de eso, estudiar y estudiar, jajaja. Me alegro que lo hayas disfrutado :)

    Álex, muchas gracias por tus palabras! En primer lugar, la saga Persona (y otros Shin Megami Tensei) serán mencionados en la segunda parte que empezaré con PS1 y PS2. La verdad es que sentir momentos de amor y desamor… Propiamente dicho, no. La suerte de los juegos de rol es que tienes mil tipos de juegos con mil sistemas de combate, otros más fácil, otros más tácticos, otros más dinámicos… Cuando te canses de un estilo, pruebas otro (como el caso de Resonance of Fate, del que también hablaré). Pero sí que he vivido momentos en los que un juego que me ha gustado, al rejugarlo lo he llegado a aborrecer, como me pasó con Kingdom Hearts HD ReMix, por poner el ejemplo que has nombrado. Pero todo esto, más adelante.

    De nuevo, muchas gracias por vuestras palabras, chicos :)

  • Genial artículo y con ganas de leer la siguiente parte, como los demás :)

    He de decir que yo nunca he sido muy amante de los rpg, pero últimamente estoy encontrando cada vez más motivos para investigar sobre el género y jugar a los clásicos. Persona 3 y 4 (te los recomiendo si no los has jugado, aunque aquí ya entraría el tema de diferencias entre jrpg y rpg) han tenido una gran parte de culpa, pues hasta llegar a estos dos juegos mi periplo por otro tipo de juegos de rol no había salido de algunos Pokémon y algunos de los Final Fantasy de la primera PlayStation. También reencontré el amor con los dos Kingdom Hearts de PS2, pero sin embargo quedé bastante decepcionado con los últimos Final Fantasy que fueron los mayores culpables de que volviera a perder el interés por el género. Ahora estoy muy satisfecho de mi reencuentro y de descubrir que incluso espero ansiosamente lanzamientos como Dragon Age Inquisition.

    ¿Tú no has tenido también momentos de amor y desamor con el género?

    Un saludo!!

  • Otro por aquí que comenzó con un Final Fantasy Legend para Game Boy su andadura en el mundo de los juegos de rol.
    Lo mio tiene más merito, porque de pequeño no tenia ni idea de ingles y había una zona que se me atragantaba por no saber como se pasaba, pues con los años y los testículos más poblados conseguí pasarme el juego después de empezar el juego mil y una vez, y por este tipo de cosas aun conservo el cartucho y un lugar en mi corazón.

  • Me alegra mucho saber que no soy el único que ha sentido lo mismo con Pokémon, jajaja. Y por otra parte, también me alegra que te haya gustado el artículo.

    ¡La segunda parte más rol!

  • Cervezitas

    Yo empecé en esto del Rol con el Pokémon rojo y sin saber qué era el Rol, pero me enganchó desde el principio. También me lo pasé incontables veces y tampoco he podido acabar otro de la saga que no sean los primeros.
    Desde entonces he ido indagando sobre este mundo y probando juegos en todas sus vertientes y cada día me gustan más.

    Un artículo genial, con ganas de leer la segunda parte para ver como continúa.