Sonic y su reflejo en la música

Sonic y su reflejo en la música

Desde que su apariencia se reducía a un sprite bidimensional, Sonic siempre ha tenido claro que la mitad de su alma no se ve ni se juega: se escucha.

Hoy por hoy hablar del erizo azul suele resultar algo controvertido. Desde el desmoronamiento de Sega con Dreamcast en 2001, la compañía nipona no ha sabido mantener el nivel que los fans —y los no tan fans— esperamos del legendario erinacino.

No obstante, durante mucho tiempo Sonic fue sinónimo de calidad y rival directo del insuperable Mario. Si alguien podía ensombrecer al fontanero y dividir las pasiones de aquellos que comenzábamos a crecer con los videojuegos: ése era Sonic el Erizo. Y aún hoy, los que venimos de aquella época seguimos teniendo un claro favorito. Aún hoy, muchos nos decantamos por el erizo. No por quién es, sino por quién fue.

Sonic llegó para luchar contra un molino de viento que en lugar de aspas lucía sendos bigotes. Y como producto, decidió ir un paso más allá de la oferta de Nintendo.

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¡Sonic ha cambiado mucho!

Entorno al erizo se creó un mundo que no quería quedarse en lo mismo que el resto de los videojuegos. Para él, se decidieron cuidar muchos detalles que no explotarían hasta la llegada de Sonic 3, donde cuenta la leyenda que Michael Jackson —fan confeso del erizo— decidió implicarse de lleno en el desarrollo de la banda sonora.

No voy a entretenerme mucho en una leyenda que parece tener mucho de cierto y poco de fantasía. Es cierto que las pruebas están ahí y las similitudes son tan evidentes que todo parece indicar que la participación de Jackson fue una realidad. En cuanto a por qué no firmó su trabajo: no está tan claro. Brad Buxer mantiene en esta entrevista que Jackson decidió no firmar pues no estaba satisfecho con el resultado final, perjudicado por las limitaciones del chip de sonido YM-2612. Sin embargo, ex compañeros como Roger Hector mantienen que no se le permitió firmar pues los escándalos que surgieron entorno al artista podrían haber perjudicado la imagen del título.

En cualquier caso, ambos afirman que el misterioso “Scirocco” que aparecía en los créditos de Sonic 3 —acompañado por tres de los miembros habituales del equipo de Jackson— no era otro que Michael Jackson y que participó en la banda sonora del título, aportando un nivel de calidad que estaba un pasito por encima de lo habitual por aquella época.

En Sonic 3 se dio el primer paso hacia la tercera dimensión del erizo. Salto que sucedería, finalmente, en 1998 con la llegada de Sonic Adventure para Dreamcast.

Con el aterrizaje de la última consola de SEGA llegó una nueva entrega de Sonic. En esta ocasión, el erizo supersónico daba de una vez por todas el salto a la tercera dimensión. En todos los sentidos.

Para la gran mayoría de los seguidores, se trataba de la primera vez que podían disfrutar de las aventuras del puercoespín en un modelo de plataformas tridimensional. Para los más acérrimos, el movimiento del Sonic Team iba mucho más allá. No contentos con crear un nuevo mundo para su mascota, los padres del erizo decidieron darle un nivel de profundidad adicional a su personalidad, historia y valores. Algo que le diferenciaría de una vez y para siempre con el concepto de su eterno rival. Mario seguiría siendo —deliberadamente— un avatar carente de personalidad y destinado a adaptarse al jugador. Sonic, por su parte, cobraría una personalidad que no dejó indiferente a nadie: o gustaba, o le odiabas.

Portada PAL de Sonic Adventure

Con Sonic Adventure se incluyeron escenas de vídeo, diálogos, doblajes y una trama más o menos compleja para lo que venían ofreciendo las aventuras del erizo. Sin embargo, el elemento clave no fue otro que la música. Un terreno que hasta ahora pocos se habían atrevido a explorar con tanta audacia y valentía como lo hizo el Sonic Team.

A cada personaje de la plantilla se le trabajó una personalidad; y para cada una de ellas se buscó un género musical acorde con aquello que sus protagonistas deseaban reflejar en pantalla. Aquello que deseaban transmitir a los jugadores. Aquello que iba más allá del diálogo para adentrarse de lleno en los sentimientos de sus personajes.

Si hacéis clic en los nombres de los personajes, podréis escuchar a los temas mencionados

Así pues nos encontramos con que Sonic —valiente y despreocupado— se veía reflejado en el género del Rock/Hard-Rock (It Doesn’t Matter – Tony Harnell) , mientras que su inseparable Tails veía su ego retratado en un género mucho más cercano a un gusto más generalista como el POP (Believe in Myself – Karen Brake). Knuckles, el “tipo duro” de la saga recaía por completo en el rap (Unknown from M.E – Marlon Saunders). En cuanto a Amy Rose, le veríamos en un género mucho más femenino y ñoño (My Sweet Passion – Nikki Gregoroff)  ¡Sin olvidarnos del gato Big y su rock más tradicional! (Lazy Days – Ted Poley).

Por si la temeridad de asignarle un género musical a cada personaje no fuese suficiente, decidieron rizar el rizo añadiéndole letras que parecían hablar directamente desde el corazón de cada personaje. Escuchar el tema principal de cada uno y prestar atención a la letra supone entender más de la mitad de la personalidad de cada uno. Un movimiento que enriquecía el trasfondo de cada protagonista de un modo notable, único y diferente a lo habitual.

Esta tendencia se continuó y mejoró con la salida de Sonic Adventure 2, donde la plantilla aumentaba y con ella la inclusión de nuevos géneros musicales. Shadow, Rogue y Robotnik (Eggman) entraban como el bando oscuro y jugable del juego. No conformes con incluir tres nuevos personajes, los chicos del Sonic Team decidieron revisar los temas de los tres protagonistas principales. Como resultado, Sonic recibió una revisión de su clásico “It Doesn’t Matter” esta vez con un tono algo más despreocupado y acorde con la filosofía del erizo. Shadow, por su parte, hacía gala de esa oscuridad tan caracteristica con un género mucho más sombrío, cañero y electrónico. Rogue bebería de ritmos sensuales y provocativos; mientras que Robotnik esquematizaría su megalomanía en un género con ligeros tintes industriales.

La guinda del pastel la pondrían los temas de las fases que jugaríamos a través del juego.

El gameplay se dividía en dos bandos y cambiaba totalmente si tocaba una fase de Sonic (o su rival Shadow), una de Knuckles (o Rogue) o una de Tails (o Robotnik). Asimismo, dependiendo del personaje que llevásemos y la pantalla en cuestión, podíamos escuchar una melodía dentro del género asociado. Si la fase era lo suficientemente relevante, ésta venía acompañada de una serie de letras que narraban lo que se le estaba pasando al personaje por la cabeza mientras recorrías la pantalla.

Aún hoy se me ponen los pelos de punta al recordar mis aventuras por la ya mítica “Pumpkin Hill” de mano de Knuckles y escuchar “I’m hearing someone saying you a chicken, don’t be scared! It had to be the wind, ‘cause nobody wasn’t there”. El trabajo del Sonic Team con estos títulos fue un paso más allá en la capacidad de comunicarse con el jugador. En esta ocasión, lograron dotar a cada personaje de un alma que va más allá del idioma y habla de manera universal. Todo gracias a la música, al mimo y al cariño por el detalle por ir más allá de lo que vemos con los ojos. El juego —como conjunto— fluía con la música y la letra: creando una experiencia única destinada a copar el máximo número de sentidos del jugador.

Sonic siempre ha estado estrechamente relacionado con la música en su afán por dar un paso más y llegar allí donde otros no se lo han planteado. Al menos, antes de la caída de SEGA.

¿Alguien no sabe aún de dónde vienen los característicos zapatones rojos del erizo, junto con sus calcetines blancos? Pues, volviendo al comienzo del artículo: el culpable fue —también— Michael Jackson.

¿Habría llegado Sonic a explorar este terreno si Jackson nunca se hubiese cruzado en su camino? 

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  • ashthedragon

    Que pedazo de articulo! Estoy totalmente deacuerdo, el alma de Sonic está en su música, y es algo que nadie ha conseguido igualar nunca. Sonic es mas que un juego, es una filosofía de vida, filosofia que se evangeliza con sus canciones. Muy buen trabajo.

    It doesn’ matter who is wrong and who is right, as long as the voice inside says me go I’ll keep on running. Realmente, define a la perfección lo que es Sonic. Pase lo que pase, tenga subidas o bajadas, el está ahi y sigue luchando por seguir adelante.