Entrevista a Tom Jubert, guionista de The Swapper

Entrevista a Tom Jubert, guionista de The Swapper

Hoy tenemos con nosotros a Tom Jubert, guionista de The Swapper, quien muy amablemente nos ha concedido una entrevista en la que trataremos diversos aspectos del juego –que pudieron adquirir sin coste los usuarios suscritos a Playstation Plus durante el mes de enero– y su desarollo.

Antes de pasar al grueso de la misma, sería bueno recordar algunos aspectos fundamentales que se tocan en este título, así como dar alguna pincelada sobre su argumento para todos aquellos lectores que, aún sin haber jugado a The Swapper, estén interesados en la entrevista por los temas que en ella se tratan.

En The Swapper controlamos a The Swapper_20150107212617un personaje –cuyo  sexo desconocemos a primera instancia– el cual, sin comerlo ni beberlo y por motivos explicados durante la propia trama, acaba en una estación espacial desierta, vacía de todo contenido viviente. Decide explorarla, qué hacer si no. Y durante su viaje se encuentra con archivos de texto, memorias repartidas por toda la estación, que servirán para ir explicándonos distintas partes de la trama. Llegado cierto punto, encontramos a una superviviente y una serie de rocas, llamadas “custodios“. A partir de aquí y con estos tres ejes, se desarrollará el argumento. Además, el protagonista se topa con un dispositivo, un transmutador o permutador, cuya función es la de generar clones del portador y la de permitirle intercambiar su propia consciencia con cualquiera de sus clones –de aquí nace mucha de la problemática que se genera en la trama–.

Sin entrar en más detalles, podemos ver cómo The Swapper plantea muchas preguntas. Se plantean muchas pero sólo se esboza la respuesta de una, la principal. El tan manido problema de la dualidad cuerpo-mente. El problema, actualizado a nuestros días, de la relación entre la existencia del alma –consciencia y mente– y el cuerpo –cerebro–. ¿La consciencia es una creación de nuestro cerebro? ¿Puede reducirse a impulsos nerviosos? ¿Podemos reducir nuestros pensamientos y la consciencia del yo como si fueran meros procesos computacionales? ¿Es por ello permutable?

Finalmente: ¿Se puede reducir la consciencia a lo puramente físico?

The Swapper transmite que sí, que puede hacerse y, sabiendo cómo se hace, incluso puede cambiar de cuerpo esa misma consciencia. Pero esta concepción no se encuentra exenta de problemas. Y estos problemas aparecen también esbozados en los propios diálogos o archivos encontrados a lo largo del juego, en los cuales acudimos a un debate entre si puede reducirse todo a lo físico –reduccionismo fisicalista– o no –movimientos antireduccionistas–.

A la hora de acceder al contenido de la entrevista hay que tener en mente algunos conceptos, principalmente los siguientes:

Existen, actualmente, dos posturas enfrentadas en relación al problema que se trata en el juego, la postura reduccionista y la emergente. El reduccionismo existente en la actualidad es de dos tipos, fisicalista y fisicalista materialista. La primera posición es menos comprometida que la segunda pues, aunque ambas defienden que todo es reducible a procesos físicos y entidades físicas, el materialista identifica, en lo tocante al tema de la consciencia, a la misma con una entidad física particular. El no materialista no –en este caso, Tom opina como este segundo tipo–. Por otro lado, la emergencia –resumiendo mucho– es considerar que no todo puede ser reducido a entidades físicas, la consciencia, por ejemplo, podría formarse en el cerebro a raiz de la interacción de distintas zonas físicas del mismo entre sí, pero no podría reducirse a ninguna de ellas, precisamente porque emerge de la interacción entre varias.

Para ver qué es la emergencia más claramente, podríamos hormiguero-2-webimaginarnos la estructura de un hormiguero, la organización sistemática de las hormigas que tiene lugar allí. Parece que comparten un mismo objetivo o se rigen por leyes organizativas que trascienden lo físico, no se pueden explicar sus comportamientos atendiendo únicamente a la física (habiendo reducido la biología a ella) desde una perspectiva fisicalista. No podemos explicar el comportamiento de una colmena atendiendo o analizando a una sola hormiga.

Así pues, y con esto en mente, pasamos a la entrevista –con aclaraciones en relación al contenido entre corchetes–. Avisamos, puede contener spoilers en relación a la trama.

GTM: Muy buenas Tom, gracias por aceptar la entrevista y por dedicarnos algo de tu tiempo respondiendo a estas preguntas para nuestros lectores y jugadores del juego. Allá vamos:

Primero, nos gustaría saber qué te motivó para adentrarte en estos temas –especialmente el problema de la relación entre la mente y el cuerpo– dentro del juego. También nos gustaría saber qué vino primero: ¿las mecánicas jugables o el grueso del argumento?

Tom: Esta es fácil. Me encontraba estudiando filosofía de la mente en el máster de mi carrera, justo entonces fue cuando Olli [desarrollador de The Swapper] se encontraba desarrollando un juego que tenía que ver con transmutar o intercambiar la consciencia. Si me hubieras dado un plataformas y me hubieras dicho “Haz una historia” no habría pegado un salto exclamando “¡El problema mente-cuerpo!”.

The Swapper_20150109133234Coincidieron el lugar y el momento correctos. Aunque además es, obviamente, un tema fascinante, el punto de partida perfecto para una buena historia de ciencia ficción, el gameplay –y la mayoría de los diseños de los puzzles- estaba ya elaborado cuando yo empecé.

GTMEn el pequeño artículo que precede a la entrevista hemos mencionado algunos de los temas fundamentales sobre los que el juego invita a reflexionar. El fundamental es el problema de la dualidad mente cuerpo y la consciencia. En el terreno de la filosofía, este problema ha sido tratado con entusiasmo y detenimiento por parte de Platón, Descartes, Husserl, e incluso Wittgenstein –entre otros muchos autores tanto mayores como menores–. Además, también en el campo de la ciencia, desde mediados del siglo veinte, son múltiples las concepciones y argumentaciones con respecto a este problema. han habido muchos intentos de caracterizar la mente, la consciencia, dentro del cuerpo humano.

Hasta llegar a la actualidad, en nuestros días la filosofía y la ciencia aúnan fuerzas –en determinados ámbitos, reducidos por desgracia– en pos de una concepción uniformemente aceptada de la relación entre mente y cuerpo.

En The Swapper hemos visto cómo se hace una caracterización de la mente muy fisicalista, ésta sería un conjunto de procesos sinápticos que se ven reducidos a impulsos eléctricos repartidos por el cerebro. Es gracias a esta caracterización que se puede apoyar la idea de transmutar la consciencia de un cuerpo a otro.

¿Estás completamente de acuerdo en comprender la mente como algo puramente físico? ¿Dónde queda ese halo mágico que recubre la consciencia? ¿Es esta magia sólo la falta de explicaciones científicas más específicas con respecto al tema? Por favor, explícate cuanto quieras.

Tom: Estaría en desacuerdo en este punto. No creo que la única explicación plausible del proceso –por lo menos en un nivel superficial- sea que todo es un proceso totalmente físico; aunque lo que haga el “transmutador” –el objeto que maneja el protagonista-sea alterar físicamente las neuronas. ¿No sería plausible suponer que la consciencia es, en realidad, el alma, y que esto es aquello que se ha estado transmutando? ¿No explicaría esto claramente por qué no todos los clones que se crean tienen independencia entre sí, por qué siguen el movimiento del primero?

Desde luego, esto no es igual a dThe Swapper_20150109134225ecir que no tengo una opinión personal sobre el tema. Como muchos filósofos contemporáneos yo soy fisicalista –aunque fisicalista no materialista, distinto de estos en cuanto a que tenemos una visión más amplia: un materialista asevera que se puede identificar la consciencia con entidades físicas particulares [en relación de uno a uno, un materialista te diría que la consciencia se aloja en X región cerebral, no en cerebro en cuanto un todo], suena puntilloso, pero no lo es-. Es realmente complicado no ser fisicalista, porque la alternativa [la emergencia no reduccionista] requiere enfrentarse directamente con la ciencia, y la ciencia, normalmente, gana.

Además, comulgo con las escuelas de pensamiento funcionalista y eliminativista, dependiendo de la pregunta. En este caso, me parece que tu pregunta es lo que en esas escuelas se denomina “El gran problema de la consciencia”, o el “vacío explicativo”. La pregunta ya no es “¿Qué es la consciencia?” –a lo que yo respondería que es una serie de información procesada y de carácter funcional-, sería “De acuerdo, si la consciencia es física, ¿cómo es que se siente como se siente? ¿Por qué la consciencia es fundamentalmente diferente con respecto al resto de manifestaciones físicas que conocemos? ¿Por qué es algo como el “yo”?

Esta es una grandísima pregunta, y la filosofía de la mente, por tal y como es, pienso que no es especialmente viable para abordar el tema, si no es haciendo de él el centro en torno al cual gire el trabajo de toda tu vida [de investigación]. Ciertamente, un único máster no me equipa apropiadamente para responder a la pregunta. Además siempre intento no aseverar opiniones que no pueda respaldar –el mundo ya tiene demasiada gente así.

The Swapper_20150109134858Pero si me instaran a ello, intentaría responder tal y como sigue. Diría que experimentamos los qualia –los qualia son las cualidades que experimentamos de la consciencia, la rojez del rojo, el sentimiento de tristeza-[aquellas cualidades subjetivas de nuestras experiencias individuales, cómo sentimos la consciencia, cómo vemos el rojo, qué sentimos cuando decimos que estamos tristes] hay, en realidad, menos experiencias [de este tipo] de las que pensamos.

Me parece que la ira no es en realidad una propiedad sentiente; es simplemente el estar en un estado en el cual ciertas acciones –especialmente las violentas- son más dificilmente ignorables que otras. Quítale a esto el cambio en la motivación [del sujeto] y verás que no existe, propiamente dicho, el “estar enfadado”. Algo similar ocurre con respecto a los colores y las experiencias sensoriales en general –no son realmente experiencias con contenido propio; más bien son atajos o abreviaturas de información muy compleja. [A las cuales, por convenio y simplicidad, les otorgamos nosotros el nombre de “estar triste”, “estar irascible”. Este sentimiento o estado no tendría contenido real, pues el llamarlos así sólo sería un recurso para simplificar todos los procesos que en verdad intervienen a la hora de formarse esas experiencias. Resumiendo: Existe el color rojo, pero no el cómo vemos el rojo. Existe la depresión, en tanto alteraciones físicas en nuestro cerebro, pero no existe el sentimiento subjetivo de estar deprimido. Son sólo convenios].

Entiendo que ésta no será una respuesta terriblemente convincente, en parte porque ninguna de ellas lo son, y en parte porque otras personas explican este tipo de teorías mejor que yo.

The Swapper_20150109152112Irónicamente, al final voy a basarme en argumentos inductivos y una analogía hacia la esencia de la vida. Hace siglos intentábamos explicar qué era la vida en referencia a multitud de ideas de naturaleza mágica como la esencia de la vida o dios. Después, la ciencia apareció contándonos que la vida era, simplemente, este compendio de procesos físicos, y todo aquello que tiene este tipo de procesos puede ser considerado como ente vivo. Aquellos incrédulos objetaban: “Pero estos procesos tal y como los entendemos  son todos mecánicos –¿de dónde viene la vida, entonces?-”.

Aunque, desde luego, esta problemática es una especie de malentendido –no hay nada considerado como vida más allá de estos procesos físicos-. Todas las respuestas parecían insatisfactorias porque estábamos operando con una falsa premisa, buscando algo que nunca existió, ya en un primer momento. El fenómeno de la consciencia probablemente acabará siendo algo parecido.

GTM: He podido leer en tu blog un post en relación a The Swapper, en él mencionabas que no buscabas ofrecer respuestas, buscabas plantear preguntas. ¿Hasta qué punto es esto cierto? Porque, por lo menos, la visión que ofreces sobre la consciencia en el juego parece bastante cerrada y clara.

Tom: La respuesta simple es que me gustaría muchísimo poder ofrecer respuestas –y, quizá, existe un sesgo [respuestas] en The Swapper si se cava en la ficción- pero, racionalmente, sé que simplemente lanzando respuestas uno no puede convencer a la gente. Es un hecho de la naturaleza humana el que no siempre respondamos [asimilemos, creamos] a los argumentos racionales –tendemos a aferrarnos a aquello que nos gusta creer y, algunas veces, se necesita un poco de retórica para llevar a la gente al lugar correcto en pos de que estén abiertos a otros argumentos.

Soy muy argumentativo en la vida real y esto, normalmente, no me lleva a ningún sitio. En un juego tiendo a presentar las mismas ideas, pero estoy bajo mucho más control editorial –intento contener el impulso por sacar a relucir esta explícita agenda filosófica-. La gente es mucho más propicia a tener en consideración cualquier tipo de argumento cuando no les fuerzas a aceptarlos zarandeándolos del cuello.

 

The Swapper_20150107211308GTM: Me ha gustado bastante que expusieras tu visión sobre el tema de la consciencia, yo podría aportar la mía pero sólo diré que sí la concibo como algo emergente, con todos los problemas lógicos, ya no científicos, con los que habría que lidiar, y desde un prisma no reduccionista, pero dejemos aquí aparcado este tema o la conversación se haría eterna.

Ahora bien, me interesa bastante una frase por parte de un custodio –las rocas parlantes telequinésicamente con las que nos vamos cruzando a lo largo del juego- en The Swapper “Todo lo que existe es pensar”. ¿Qué significa? Recordemos que hay muchas formas de entender la realidad que nos circunda, resumiendo bastante: Que está ahí objetivamente y nosotros accedemos a ella tal cual es. Que está ahí pero que no podemos acceder a la esencia última y constitutiva de esa realidad, solo accedemos a una parte de ella. O, por último, que la realidad es, en última instancia, creada por nuestra mente, todo lo que existe lo hace en tanto producto de mi mente, realidad como entidad meramente subjetiva. Aunque también podríamos entender la frase como que la realidad para los custodios es el propio pensamiento, el pensamiento puro, puesto que éstos carecen de sentidos y no pueden percibir nada más que su particular “yo” cartesiano.

Tom: Bien, vamos a hablar sobre esa frase en particular y cómo se traslada a los custodios. Estoy de acuerdo en que la frase es algo oscura, debido a que los custodios también lo son, y es precisamente para reflejar las percepciones radicalmente diferentes que tienen éstos de la realidad. Más importante si cabe, es que hay multitud de formas de leer una frase como esa, y esto depende de cuánto estés familiarizado con el resto del material del juego. Podemos tomar esa oración como pampsiquismo –la teoría según la cual toda la materia física tiene propiedades conscientes. Uno puede ver cómo criaturas como los custodios, que no tienen sentidos y sólo están capacitados para pensar, llegan a esta conclusión de forma natural. Aunque, desde luego, esta postura filosófica es bastante impopular.

También puedes tomar la frase como idealismo subjetivo –la teoría que dice que la realidad sólo existe en la mente consciente- pero ésta es casi menos popular que la anterior.

Y, finalmente, y en un nivel muy fundamental –el nivel que más tengo en mente cuando escribí el guión- puedes interpretarla como una mera afirmación empírica de la psicología de los custodios. Los custodios no tienen aparatos sensoriales, sentidos –todo conocimiento que puedan tener del mundo físico es teorético [puramente teórico], como nosotros con respecto al mundo subatómico. Para ellos es literalmente verdad que todo lo que existe es pensar.

The Swapper_20150107212822GTM: No te preocupes por los spoilers aquí. Al final del juego, podemos deducir que el personaje que controlamos es un clon de la verdadera protagonista. Además, en el cuerpo de dicha protagonista conviven tres consciencias distintas. ¿De verdad crees que, aún sosteniendo una visión puramente fisicalista de la consciencia, alguna vez podría ser posible? ¿Con qué fin elegiste mostrar esta imagen de las tres consciencias en un sólo cuerpo?

Tom: Sí, supongo que sí. Debido a que soy funcionalista, pienso que el cerebro es muy adaptable; además no creo en la existencia del alma y no tengo ningún problema con respecto al concepto de dividir o combinar consciencias. De hecho, estas posibilidades están siendo demostradas frecuentemente en la ciencia –todo el mundo es consciente de la existencia de desórdenes de la personalidad múltiple y otros tipos de condiciones cerebrales que desembocan en toda una serie de inusuales propiedades psicológicas [y trastornos mentales]-. Aunque cierto es que los problemas y las divisiones de personalidad, en la vida real, no son tan “limpias” como las que ocurren en el juego, pero, algunas veces se tienen que tomar algunas licencias dramáticas.

Con respecto a la razón de colocar las tres consciencias en el mismo cuerpo… Estoy intentando pensar sobre ello ahora. Básicamente, en un punto del desarrollo nos encontramos con dos puntos enfrentados –por un lado teníamos a los diferentes personajes por separado, y por otro a todos en el mismo cuerpo, las consciencias compartiendo cuerpo. Tengo el presentimiento de que Olli ya había escogido el segundo, pero la justificación narrativa podría ser que ese enfoque traía la problemática filosófica con más fuerza, y forzaba, a su vez, a los personajes a dar cuentas de aquello que decían, confrontando sus filosofías y pareceres. Algo así. Además, ello introdujo un poco de misterio, lo cual siempre es útil.

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Muchos murieron en la estación. Aunque, por lo menos, algunos lo hicieron juntos.

GTM: En The Swapper te has aventurado sobre distintos temas y creo que el resultado final ha sido muy bueno, a la vista de lo evidente. ¿Consideras el videojuego un vehículo más para hacer este tipo de incursiones en el campo de la filosofía y la ciencia ficción? ¿O lo consideras EL CAMPO idóneo para este tipo de incursiones reflexivas con o sin innovaciones narrativas?

Tom: Los videojuegos pueden ser un buen método para discutir estos temas, y además creo que hay juegos que son inherentemente mejores que otros para hacer esto mismo. Según esa escala, The Swapper se encuentra, probablemente, en algún punto de la mitad. Los videojuegos y la filosofía son ambos inherentemente interactivos –empujas, tiras, y la experiencia reacciona. De la misma forma que Platón identificaba sus diálogos como el mejor método para exponer sus ideas y, al mismo tiempo, involucrar a su público, yo identifico al videojuego.

Con vistas al futuro cercano, creo que el mundo se va a ir centralizando más y más en torno al videojuego. Mi generación ha aprendido muchos de los valores que ostenta de ellos y de la cultura televisiva. La próxima generación los tomará de éstos como un entretenimiento interactivo. Considero importante que nos inmiscuyamos pronto en ese terreno con productos capaces de hacer más cosas que simular patéticamente una guerra.

Aunque, desde luego, ningún videojuego puede ser sustitutivo de la lectura de un ensayo filosófico. El nivel de detalle que podemos asumir en un juego está limitado.

GTM: ¿Puedes adelantarnos algo sobre los proyectos que tienes en mente o estás realizando actualmente? Me pareció leer que te gustaría hacer tu propio juego y además en tu web personal comentas que estás inmiscuido en dos proyectos. Danos alguna pista, al menos.

Tom: Por lo menos una colaboración con un equipo con el cual ya he trabajado en el pasado; algo bastante experimental en la narrativa de corte procedural y ambientación espacial con toque rogue; y un juego de ciencia ficción de carácter político realizado por mí.

GTM: Gracias Tom por el tiempo y la paciencia. Esperamos verte por aquí cuando tus proyectos estén finalizados.

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