Análisis Bloodborne

Análisis Bloodborne

Si algo ha sabido hacer From Software desde los inicios de la saga Souls ha sido depurar su producto con cada entrega. Pulir los filos de una roca a veces no es tarea fácil y, en ocasiones, se tienen que hacer ciertos sacrificios para conseguirlo. Pero Bloodborne es el resultado de este arduo trabajo casi anual en el que poco a poco se ha intentado conseguir la perfección. Y con Bloodborne lo han conseguido.

La sangre es algo fundamental en nuestras vidas, algo que está con nosotros desde el momento en el que nacemos pero… ¿qué pasaría si esa misma sangre se usase contra la humanidad? Movidos por la esperanza de encontrar un remedio para nuestras dolencias, llegamos a la ciudad de Yharnam, donde se supone que existe este milagroso fármaco. Sin embargo, al llegar vemos cómo esta supuesta pacífica ciudad ha sido asaltado por una enfermedad endémica que ha transformado a sus ciudadanos en horribles bestias y ahora nosotros somos parte de esta afección. ¿Tendremos el valor –y la paciencia- suficiente para poder enfrentar a la locura que se sitúa entre nosotros y la salvación o perderemos la vida en el intento?

 

YharnamComo siempre, From Software ha sabido crear un enorme lore increíblemente interesante alrededor de la historia de Bloodborne. Desde el primer momento en el que iniciamos nuestro viaje, las dudas nos asaltan. Como en todo juego de la compañía japonesa, no es fácil encontrar una línea clara entre los diferentes elementos que veremos en el juego pero si damos cuenta a todos los objetos, nos fijamos en los pequeños detalles y sabemos leer entre líneas encontraremos que la historia de este Bloodborne es, francamente, una de las mejores elaboradas de la saga, aparte de ser la más triste y melancólica de toda ella donde parece que todo escenario posible lleva a un horrible final. Final que, por cierto, tendremos a nuestra disposición en tres formas diferentes según las decisiones que tomemos en cierto momento de la historia.

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Gráficamente no es que Bloodborne vaya a destacar por ser lo más potente de esta generación. Por poneros un ejemplo, The Order: 1886 es un juego que se ve mucho más elaborado pero lo que ha conseguido From Software es que todo su mundo se aprecie de una forma, quizá no increíble, pero si totalmente fluida. Si algo le podíamos echar en cara a otros títulos de los juegos de la compañía es que sufrían la conocida como “maldición de la ciudad infestada”. Esta zona es recordada por los jugadores por sufrir la mayor caída de frames del juego y que, en ocasiones, suponía acabar muertos al no tener una constante actualización de aquello que podía venir a asaltarnos.

Lo que han conseguido en esta ocasión es mantener una fluidez y no hacernos partícipes de ninguna zona que provoque una enorme caída en la tasa de refresco que, a pesar de todo, en algunas ocasiones –muy contadas- sigue apareciendo, siempre que haya muchos enemigos en pantalla y otros efectos visuales, como el fuego o la energía de los hechizos. Esto deriva a uno de los aspectos más criticados de Bloodborne, sus pantallas de carga. Cierto es que son demasiado largas pero también esto ayuda a que no haya ningún otro momento de carga en las zonas, incluso desaparece esa pequeña pausa a la hora de entrar en la niebla que bloquea el acceso directo a los jefes.

 

Sin embargo, no podemos dejar de rendirnos ante el estupendo diseño y dirección artística que rodea al juego en su totalidad. La ciudad de Yharnam, Yahar’gul, Byrgenwerth… cada uno de los lugares son únicos y fácilmente identificables con la luna siempre como eterno testigo de nuestras caídas y hazañas. Cada uno de ellos tiene sus peligros y su peculiaridad que los hace increíblemente llamativos y que formen parte de un increíble universo. Además, todos ellos tienen un objetivo en común que consiguen perfectamente: Mantenernos en alerta. Todos ellos contrastan con El Sueño del Cazador, uno de los pocos lugares donde tendremos un breve resquicio de tranquilidad.

11084065_10205242536236671_7427879969589707891_oLos jefes, que una vez pasados cierto punto, comienzan a mostrar una mayor variedad trayéndonos el horror que se esconde en Yharnam a la vida y sacando lo mejor de los diseñadores de From Software. Es una lástima que, sin embargo, algunos de los jefes más visualmente impactantes sean aquellos cuya derrota es opcional como el caso de Amygdala –la bestia que veremos agarrada a algunas torres- o Ebrietas, hija del Cosmos, que parece haber salido de las páginas de las obras de H. P. Lovecraft.

Nuestro personaje podrá ser moldeado tal como queramos –y seguro que ya habéis visto alguna de las atrocidades que los jugadores han creado con su protagonista- pero lo mejor es ver como a medida que vamos luchando contra los enemigos nuestro avatar se va llenando de sangre, el elemento sempiterno en Bloodborne. Junto a él, nuestros adversarios muestran una variedad en su repetición. Es decir, tenemos distintos grupos hostiles –como los aldeanos- que cada uno de ellos portan un arma diferente y muestran una actitud particular, en el caso de otros como las ratas o cuervos no muestran ninguna variación.

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En el campo sonoro, Motoi Sakuraba –creador de la banda sonora de las dos entregas de Dark Souls- ha dejado la batuta al cargo de un grupo de diferentes compositores encabezados por Ryan Amon –su nombre está en la mayor parte del disco- y Tsukasa Saitoh que han conseguido darle música a la oscuridad más absoluta de Bloodborne. Los jugadores más veteranos sabrán que el hilo musical del juego sólo aparece durante los combates contra los jefes y, obviamente, este nuevo juego no iba a ser menos. La composición musical es un excelente acompañamiento para estos combates, en especial gracias a temas como Lullaby for Mergo o Moon Presence, los últimos temas de la banda sonora que acompaña a las diferentes ediciones coleccionista consiguen poner los pelos de punta, sobre todo si tenemos en cuenta el trasfondo que acompaña a estos monstruos.

11080368_10205243326296422_8653463313996174148_oPero no sólo nos podemos quedar en la música. Los efectos de sonido son excelentes. Cada arma que usemos suena de una forma distinta, oiremos ruidos en cada uno de los lugares que nos encontremos, el llanto de un bebé nos acompañará en los momentos más intensos y llegaremos a temer aquel lejano paso que escuchemos tras cada esquina, con miedo a que alguna criatura nos pueda atacar al cruzarla, creando una atmósfera increíble en consonancia al aspecto visual. Por otra parte, esta es la primera ocasión en la que un juego de From Software llega doblado al castellano con un notable resultado. Escuchar como los aldeanos nos gritan cada vez que nos encontramos frente a ellos “Tú eres la bestia” o “Este lugar ya está acabado” hace que nos lleguemos a plantear como jugador si nosotros no somos el invasor en Yharnam. También la voz de La Muñeca, una suerte de Dama de Negro que nos echará una mano cada vez que viajemos al Sueño del Cazador. Son pocos los personajes que tienen una voz constante y serán más frases sueltas las que escucharemos en nuestra aventura, pero los personajes que más aparecen tienen unos actores de voz perfectos que saben darles personalidad. También he podido escuchar las voces en inglés y mantienen ese toque siniestro de anteriores entregas que no han conseguido mantener las españolas, a pesar de su calidad.

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Llegamos al campo más extenso de Bloodborne ya que toca hablar de su jugabilidad. Como jugador veterano de los juegos de From Software, el primer contacto ha sido el de reencontrarse con un viejo conocido. A pesar de que las reglas han cambiado desde nuestra aventura por Drangleic no hay una gran diferencia de un juego a otro. Bloodborne premia una acción mucho más frenética pero sin dejar de olvidarnos de una parte muy importante en el combate: esquivar. Si bien en anteriores juegos contábamos con la ayuda de un escudo para sentirnos más protegidos frente a los continuos ataques de nuestros enemigos, aquí este fiel aliado ha desaparecido en su totalidad –a excepción de un escudo formado por cuatro tablones de madera mal colocados-, por lo que rodar, saber cuándo tenemos que atacar y estudiar a nuestro enemigos para encontrar los puntos huecos será nuestra única forma para lanzar nuestra ofensiva.

 

Esta acción más directa normalmente suele provocar que recibamos algún golpe que otro pero, cuando From Software cierra una puerta abre una ventana, y nos dejará un breve lapso de tiempo –llamado Bestialidad- en el que, si atacamos al enemigo recuperaremos parte de la vida que hemos perdido. Pero tendremos que ser rápidos, ya que esta bestialidad es realmente corta y siempre perderemos un trozo de nuestro máximo de vida. Para recuperarnos, tendremos unos viales de sangre–un total de 20 que podremos ampliar usando un objeto especial que cubriremos más adelante- que podremos usar para curarnos. Sin embargo, y al contrario que los frascos de Estus, éstos se gastarán y tendremos que recogerlos de los distintos monstruos que exterminemos por nuestros viajes. Para evitar también todo el daño posible tendremos a nuestra disposición distintos sets de armaduras que tendrán diferentes parámetros de defensa, como física, defensa contra el fuego, rayo o magia arcana…

Pero no sólo tendremos que ocuparnos de los enemigos a la hora de morir. Los casi sempiternos vacíos, el veneno y el nuevo frenesí intentarán acabar con nuestra vida, estados que podremos curar utilizando diversos objetos.

11075138_10205233521251302_5651782349357611629_oLas almas de anteriores entregas dan el paso a los ecos de sangre como moneda de cambio y, como bien ya sabréis, esta moneda sirve para absolutamente todo. Comprar objetos, mejorar nuestras armas y subir de nivel pedirán una cantidad cada vez mayor de esta sangre que obtendremos al matar enemigos y usar los rocíos de sangre que encontraremos desperdigados por toda Yharnam. Para ampliar nuestro inventario de compra, tendremos que obtener distintas insignias –las cuáles suelen estar custodiadas por algún jefe- aunque también podremos conseguirlas perdidas en algún punto de los distintos mapas, así como diferentes herramientas para poder ampliar las posibilidades de mejora de nuestras armas y personaje en el Sueño del Cazador. En este pequeño recodo a salvo de los diferentes monstruos podremos realizar todas estas tareas para mejorar a nuestro avatar, así como el acceso a las diferentes zonas del juego y poder realizar los rituales de los cálices para poder desbloquear estas mazmorras generadas aleatoriamente que podemos compartir con nuestros amigos y el público en general que nos permitirán obtener valiosos objetos así como poder luchar contra jefes especiales, en particular un jefe muy, muy importante para la historia. Aparte de los ecos de sangre, también existe la lucidez, una suerte de Humanidad que nos permitirá obtener objetos especiales para hacer los rituales de los cálices, así como sets de armadura especiales de algunos jefes.

Y al fin, toca hablar de las diferentes armas que existen en Bloodborne. Encontramos dos tipos de armamento, el que equiparemos en nuestra mano derecha e izquierda. En la mano derecha se encuentran las armas principales, las cuales si bien su número es menor de lo que podíamos esperar, en ésta sí están muchos más especializadas y cada una es totalmente diferente a la anterior. Desde la Rueda de Logarius –una especie de rueda de molino con la que podemos atacar- pasando por el Martillo Eclesiástico cuya forma normal es una simple espada mientras que en su forma extendida se convierte en un contundente martillo con el que aplastar y paralizar a nuestros enemigos llegando a la Chikage, una clásica katana que nos quitará un poco de vida con cada ataque que hagamos.

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Pero, ¿qué quiere decir esto de extender nuestra arma? Al contrario que en otras ocasiones, tenemos tres tipos de distintos de ataques con nuestra arma elegida para la mano derecha, el normal, el cargado y el trucado. Si utilizamos el ataque trucado estando parado, nuestra arma se “extenderá” o cambiará de forma, como los casos ya mencionados arriba o la Espada Sagrada de Ludwig , la cual pasará de ser una hoja normal a introducirla en su vaina y convertirla en una hoja bastarda tremendamente poderosa.  Sin embargo, en la mayoría de ocasiones esta extensión nos dejará sin la posibilidad de usar la mano izquierda –excepto en el caso del Estacador-, mano en la que, siempre que la tengamos libre, podremos llevar una antorcha con la que iluminar el camino, el escudo mencionado anteriormente o las armas de fuego que gastarán balas de mercurio –balas que podemos obtener de los enemigos o canjeándolas por nuestra sangre-. Estas armas también podrán ser mejoradas como las otras y permitirán combinar los diferentes ataques para poder dejar paralizado temporalmente a nuestro objetivo con la intención de poder realizar un ataque visceral que causará un enorme daño al enemigo.

Lo importante de Bloodborne es que es un juego largo que nos costará terminar. La historia puede llegar a durar unas 40 horas siempre que no muramos mucho y que dejemos de lado a todas las zonas opcionales que hay por Yharnam –que podría tener el mayor número de ellas de toda la serie-, pero como no, siempre habrá gente que quiera pararnos los pies. El PVP en Bloodborne es realmente interesante ya que aquí nos enfrentaremos a combates encarnizados sin casi posibilidad de poder tener un segundo de respiro. También es cierto que este aspecto no es el que más me interese del juego, pero tenía que probar una pequeña parte del mismo. Hay que tener en cuenta la mejora del modo cooperativo que permite poder jugar con amigos de una forma mucho más directa que en otros juegos. Para poder invocar a gente que nos ayuda tendremos que usar una campana de convocación que gastará 1 punto de lucidez mientras que el otro jugador tendrá que usar la campana de resonancia correspondiente para poder ser invocado. Siempre que haya algún otro jugador en la misma zona y estemos en un rango de nivel apropiado, nos ayudará para poder derrotar a aquel jefe que nos está poniendo las cosas difíciles.

Bloodborne no es un juego sin carencias o defectos. Como mago en las anteriores entregas, echo de menos un sistema de magias semejante al de ellas pero también agradezco el nuevo enfoque al combate, mucho más dinámico y orientado a la acción. La dificultad, si bien parece un poco más baja, sigue manteniéndose a un nivel alto, en especial si tenemos en cuenta algunos jefes o las mazmorras. Algunos de los enemigos no dudarán en combinar diferentes ataques para poder acabar con nosotros sin tener posibilidad de huida y otros se lanzarán a nuestro cuello sin dudarlo. Pero si algo podemos decir del nuevo título de From Software, es que han conseguido pulir del todo esta maravillosa piedra. Su música, su ambientación, su jugabilidad y su historia son apasionantes y nos mantendrán en vilo desde el primer momento en el que iniciemos nuestra andadura por Yharnam. Y es que si algo consigue Bloodborne es esa satisfacción al derrotar a cada jefe, a alcanzar una nueva zona, al poder poner punto y final a esta pesadilla que parece no tener fin. Bloodborne es, sin duda alguna, la razón por la que existe esta nueva generación y la mejor opción por la que comprar una PlayStation 4, y sí, es una puta obra maestra. Y ya sabéis lo que dice Yharnam…

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La sangre nos da vida, nos moldea y nos aniquila.

Bienvenidos a Yharnam, cazadores.

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