|||

Análisis de Killing Floor 2

1 vote, average: 3,00 out of 51 vote, average: 3,00 out of 51 vote, average: 3,00 out of 51 vote, average: 3,00 out of 51 vote, average: 3,00 out of 5
Loading...
Análisis de Killing Floor 2

Vísceras y casquillos

Llega uno de los títulos cooperativos más divertidos del momento


De acuerdo a nuestro código ético, informamos que la copia analizada de Killing Floor 2 nos ha sido cedida por Koch Media

Tripwire Interactive tiene en su poder varias de las franquicias más queridas por los jugadores en ordenador. Además de Red Orchestra y Rising Storm, Killing Floor es un imprescindible para los amantes de los shooters cooperativos. La primera entrega apareció de la nada como una alternativa de Left 4 Dead, y poco a poco se labró un nombre en la comunidad de Steam. Pese a que los dos se podría decir que son paquetes de acción rápida, Killing Floor deja de lado las campañas para centrarse principalmente en la supervivencia por oleadas.

Debido al éxito del primero, estaba cantado que una secuela asomaría en el mercado. Ocurrió el pasado año, cuando la compañía lanzó Killing Floor 2 bajo el programa de Acceso Anticipado en Steam. Han pasado cerca de dos años desde su llegada, tiempo suficiente para que la compañía haya ajustado los componentes que la comunidad ha indicado, al igual que la introducción de nuevo contenido. Además, por primera vez la saga llega a consola; un debut deseado por muchos, aunque por el momento permanecerá en PlayStation 4.

Sobrevive a los Zed

Tu único aliado es el arma que portas


Muchos no conocerán de qué trata la serie Killing Floor; es bien sencillo. Su modo principal, supervivencia, consiste únicamente en sobrevivir oleadas de unos terribles enemigos llamados Zed. Entre sus filas podemos encontrar diferentes arquetipos: desde el Zed normal —Clot— que ataca cuerpo a cuerpo, hasta los Hask lanzallamas, pasando por las Siren o los Gorefast. Cada uno posee un set de movimientos y ataques diferentes, por lo que tenemos que adaptarnos para poder sobrevivir.

Al finalizar una oleada, se abrirá un punto de venta aleatorio entre los puestos establecidos por el mapa. Con el dinero obtenido de cada muerte, podremos invertirlo en la adquisición de nuevo equipo así como munición y protecciones de cara a la siguiente oleada. Una vez finalizadas todas, llegará el turno del Jefe final: Un Zed especial con barra de vida y habilidades especiales. Por el momento el juego cuenta con tan solo un par, pero se espera que se amplíe en el futuro.

1- killing floor 2

Puede ser disfrutado en solitario o en cooperativo en línea con hasta seis jugadores. El número de enemigos por oleada se incrementa por cada jugador extra en la partida, al igual que su salud. Por tanto, nos podemos ver envueltos en un tiroteo con doscientos Zed previstos y más; todo un recital de plomo sin pausa. Existen cuatro dificultades diferentes, e incluso en la segunda —difícil— completar un nivel con éxito es toda una proeza. El juego exige ser precisos durante todo el transcurso de la partida; un error por nuestra parte puede suponer una derrota.

Killing Floor 2 está pensado principalmente para el juego junto a compañeros. La experiencia en solitario es solo una parte minúscula de lo que ofrece. Es una pena que no se hayan explotado las funciones en solitario, pues la formula se presta a ello; ya sea en forma de pequeñas campañas o escenarios más acotados donde tener que realizar una serie de objetivos. A día de hoy tan solo cuenta con dos modos de juego, el mencionado anteriormente y Zeds contra humanos, el único estilo de juego competitivo en donde hasta doce jugadores se enfrentan en dos equipos por alzarse con la victoria. Todo ello remozado con doce mapas de tamaño mediano y con un diseño correcto.

6- killing floor 2

La primera toma de contacto para un recién llegado es bastante violenta, de hecho tardarás bastante en adaptarte a la jugabilidad y a los diferentes roles. Ganar una partida de supervivencia no es nada sencillo fuera del modo normal. Más de uno sentirá frustración al comprobar que, incluso en equipo, os quedáis a unas pocas décimas de derrotar al jefe de turno. Solo la experiencia y el desbloqueo de habilidades —de lo que hablaré más adelante— allanarán vuestro camino.

Como es obvio, al basarse gran parte en el modo cooperativo, se puede tornar bastante repetitivo. No es algo malo per se, pero en mi experiencia dentro de Killing Floor 2 he de confesar que he sentido cierto empacho. Jugar una partida a diez oleadas se puede ir más allá de la media hora; parece poco para un multijugador, pero permanecer en tensión durante todo el tiempo desgasta mucho al jugador. Tomad el juego en pequeñas dosis o acabaréis hastiados.

Desempeña tu rol en combate

Las clases son fundamentales para sobrevivir en equipo


Una de las claves que da sentido a la jugabilidad reside en las diferentes clases. Tenemos a nuestra elección un total de diez roles, todos ellos con sus virtudes, defectos y habilidades propias. Todas se encuentran bien balanceadas entre sí, y cada una de ellas se especializa en un determinado tipo de arma. Los pistoleros obtendrán experiencia al eliminar enemigos con pistolas, mientras que los Comandos harán lo propio con sus rifles de asalto. El arsenal de Killing Floor 2 es extenso, mucho de hecho, pero la mayoría de clases cuentan con tan solo cuatro o cinco de su especialidad. Aunque podréis utilizar cualquier armamento independientemente de tu rol.

La virtud que ha conseguido trasladar el equipo de Tripware es que algunas clases se potencian en equipo. Por ejemplo: Si un Comando posee una mejora para extender la cámara lenta, todos los compañeros de equipo se beneficiarán de ello. Este tipo de cosas son claves para el devenir de la escuadra en el terreno de juego, lo que empuja a los jugadores a buscar qué clases empastan mejor con otras para adaptarse a las exigencias de una oleada en concreto.

4- Killing Floor 2

La diferencia no acaba ahí, pues la mentalidad a seguir difiere entre una u otra. Si eres un Berserker, debes arriesgar en el cuerpo a cuerpo para beneficiarte de los filos y mazas a tu disposición. Lo contrario ocurre con el Tirador, el cual debe de buscar largas distancias —siempre que pueda en medio de la acción— para cazar el máximo número de cabelleras. La progresión es lenta, quizá demasiado. Al subir un nivel aumenta el porcentaje de beneficio de algunas características, pero cada cinco niveles desbloquearemos la posibilidad de equiparnos una de dos nuevas habilidades pasivas. Estas son indispensables para obtener ventaja en combate.

Para los más presumidos, Killing Floor 2 permite personalizar a los personajes que nos proporcionan, aunque solo los colores de sus vestimentas y algún que otro objeto para la cabeza. Cada uno de ellos tiene un pequeño trasfondo, indicado en la parte izquierda de la pantalla al elegirlo. Podréis conocerlos un poco más, de hecho sus comentarios cambian según la temática. El caballero medieval hará gala de un léxico más clásico, mientras que el soldado alemán hará referencias a la batalla de Stalingrado —a modo de guiño en referencia a Red Orchestra 2—. Ganar partidas nos reportará una caja u objeto cosmético. El primero requiere una llave para su apertura, adquirida a través de la tienda del juego —en estos momentos los precios no han sido implantados—.

5- killing floor 2

Hablando de la jugabilidad, personalmente no me ha convencido la batalla contra los jefes finales. Ambos tienen mayor velocidad que el jugador, y frecuentan ataques cercanos. Dicha ventaja hace que el combate sea un poco injusto —en mi más estricta opinión claro está—, porque además de eso, pueden regenerar vida al perder una cantidad de salud determinada. El Patriarca empieza a correr hasta salirse del mapa, mientras que el Doctor activa un escudo y va directo hacia un jugador; si lo atrapa, le consumirá vida, curándose así de sus heridas. Tranquilos, pues sus usos son limitados, pero aun así lo siento bastante descompensado. Esperaba bastante más de ellos, y al final han quedado en un quiero y no puedo.

Tampoco hay una gran variedad de jefes. Como comentaba, tan solo hay dos actualmente, y su presencia varía según el mapa en el que nos encontremos. Los combates requieren cooperación máxima, pero aun así es fácil acabar besando la lona. Afortunadamente para los usuarios en consola, el juego ofrece un rendimiento bastante bueno, consiguiendo mantener las sesenta imágenes por segundo en casi la totalidad de nuestro paso.

Conclusiones

Los cimientos de un futuro prometedor


Me da la sensación de que la versión actual de Killing Floor 2 sigue en progreso. Cuenta con una base de largo recorrido. Su llegada a PlayStation 4 ha servido para ampliar el mercado de la franquicia, con una primera toma de contacto espectacular. Pero falta ese «algo» para que mis impresiones sean más positivas. El título ofrece una formula jugable realmente solida, pero en conjunto está un escalón por debajo de lo que podrían lograr con él.

No creo que la solución pase por añadir nuevos modos de juego, pero sí podrían dotar al modo supervivencia de mayor profundidad. Con el paso de las horas se torna bastante monótono, por lo que en grandes dosis puede cansar a pasos agigantados. Sé que algunos pensaréis que es normal, pues todos los multijugadores pueden sufrir de lo mismo. Pero hay una gruesa línea que separa a los juegos especiales de los mundanos, Killing Floor 2 se encuentra justo entre ambos lados.

Por otra parte, no abundan propuestas cooperativas tan directas como él, por lo que en ese sentido tiene mucho ganado. Estoy plenamente convencido de que muchos encontrarán en él un gran juego, pero tu permanencia dependerá de cuántos compañeros tienes para jugar y tus ganas de seguir. Es una pena que el contenido se haya quedado en la superficie del planteamiento; si quieres ofrecer un juego cooperativo introduce cambios de interés a cada partida. Dame una razón de peso para poder continuar en tu producto. En Valve dieron en el clavo con Left 4 Dead. Tripwire debería dejar de centrar sus esfuerzos en pulir la jugabilidad —ya han tocado techo; está bien así— para enriquecer el conjunto.

Artículo relacionado