Análisis: The Order 1886

Análisis: The Order 1886

The Order 1886 se presenta como una apuesta que desafía los pilares del género “shooter” ¿Quién dijo que no había lugar para la narrativa dentro del género?

[dropcap size=big]R[/dropcap]eady at Dawn aterriza en el mercado de sobremesa lanzando un órdago capaz de hacer temblar los cimientos del género más popular de la última generación. Si hasta hoy dabas por sentado que los ‘shooters’ existían para “darle caña al multijugador” y olvidarte de vivir cualquier tipo de aventura, The Order 1886 podría hacerte cambiar de idea.

La nueva exclusividad de PlayStation 4 ha llegado cargada de polémica, pues no ha parecido calar del todo entre la crítica por no ser —precisamente— un ‘shooter’ al uso. Si estrenábamos generación con un Titanfall que descartaba por completo una posible línea argumental, The Order 1886 se posiciona en un punto diametralmente opuesto; desestimando la inclusión de un modo multijugador en detrimento de una campaña con mucho que ofrecer.

Apostando por la cultura a través de referencias históricas, literarias y folclóricas.

La llegada de The Order 1886 ha sido, cuanto menos, polémica. Vapuleado por la crítica general, el juego ha sido sojuzgado por lo que no es, en lugar de por lo que sí es. El nuevo título de Ready at Dawn es una propuesta diferente, y ciertamente audaz. El objetivo de este análisis es contaros —siempre de jugador a jugador— lo que se esconde detrás de este nuevo universo steampunk que, esperemos, nos traiga más episodios dentro de no mucho tiempo.

teslaOKThe Order 1886 apuesta por unas bases muy poco comunes e inteligentemente hilvanadas. Un juego que enmarca nombres de la talla de Conan Doyle, Charles Darwin, Nikola Tesla (fig), Thomas Edison, Malory, Jack el Destripador e incluso a los Caballeros de la Tabla Redonda, dentro de un año clave para la historia de la humanidad —1886— es ya de por sí una referencia cultural a tener en cuenta. Si este plantel lo conjugamos con seres propios de la fantasía gótica de la época —licántropos y otras aberraciones de la oscuridad— ubicados dentro de un periodo sociopolítico de gran agitación, nos encontramos con una oda a la cultura europea, y más en concreto a los mitos, leyendas, literatura e historia del Reino Unido.

Siempre es de agradecer que un equipo de desarrollo apueste por la cultura; por no dejar morir mitos, cuentos y leyendas que —en la actualidad— están cayendo en el olvido. No porque el juego refleje fielmente sus bases, pues no es tal su intención, sino por rescatar historias que invitan al jugador a investigar sobre ellas una vez apagada la consola.

Si este juego es para ti o no, es algo que trataré de contestar en este artículo. Puedo adelantarte algo: si lo que buscas en un ‘shooter‘ es un frenesí constante, en el que puedas zambullirte sin miramientos en las más espantosas lluvias de acero, derribar helicópteros con gallardía y aniquilar enemigos siguiendo la estela de tu arma; lo más posible es que The Order 1886 no sea lo que estés buscando. El título de Ready at Dawn apuesta por los disparos como un ingrediente más dentro de una receta con muchos más condimentos que merecen ser paladeados; pues hacen de éste un plato único y diferente a lo que encontrarás en el menú.

Eres un caballero, Sir Galahad

GalahadOK ¿Qué clase de caballero despierta con la nariz rota? ¡Lamentable! En lugar de elaborados y ostentosos adornos, lo único que luce sobre tus muñecas es un par de sucios y oxidados grilletes. Junto a ti, dos jayanes uniformados, disfrutan hundiendo tu cabeza en el agua como si no fueses más que un vulgar pollo. Torturándote en un juego de macabra satisfacción. Una situación indigna para alguien de tu categoría, Sir Galahad. Heredero del nombre y asiento de aquel que otrora fuese vástago del mismísimo Sir Lancelot. Un asiento que le queda demasiado grande a un traidor como tú. Un nombre que no hace honor a aquel cuya pureza y valentía le hiciesen alcanzar el Santo Grial con la ayuda de Sir Bors[1] y Sir Perceval[2].  Porque tú, Sir Galahad, no tienes lugar en la Tabla Redonda. Ya no.

Nunca dejaste de ser simple y llanamente, Grayson. Un descastado.

Pero volvamos al presente

Con este comienzo, The Order 1886 nos da la bienvenida a su universo. Encarnamos al soldado Grayson, un miembro de la Orden de los Caballeros de la Tabla Redonda. Fundada en tiempos del legendario Rey Arturo, la congregación ha perdurado generación tras generación hasta la fecha que da nombre al juego. Nuestro protagonista es el heredero del asiento de Sir Galahad dentro del grupo, y sucesor del mismo.

La Orden se erige como un organismo independiente de cualquier vínculo político, consagrado a defender a la humanidad de la amenaza de los llamados “híbridos“, una suerte de hombres lobo dispuestos a convertirse en el depredador natural de la raza humana. En su cruzada, los caballeros no estarán solos, dado que cuentan con un ‘apoyo‘ de cualidades tan sorprendentes como misteriosas: el “Agua Negra“. Una sustancia nacida del mismísimo cáliz del Santo Grial[3] y que dota a los caballeros de propiedades sobrenaturales, destacando sus capacidades regenerativas, una fuerza sobrehumana y —lo más intrigante de todo— una longevidad antinatural. Cualidad incapaz, eso sí, de eludir a la muerte en combate. A falta de poder destructivo, el científico Nikola Tesla[4] proveerá a la congregación del armamento necesario para su eterna cruzada.

No obstante, los licanos no son la principal preocupación de la Orden, a su ancestral amenaza se le une una rebelión que nace en los suburbios de Whitechapel[5] , barrio protagonista de innumerables relatos y testigo histórico de las atrocidades de Jack el Destripador[6].

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Es entonces cuando Sir Galahad, acompañado por Sir Perceval, Lady Igraine y el francés Marqués de Lafayette se embarcará en una aventura que le llevará a descubrir secretos que nunca deberían haber visto la luz, internarse en las profundidades de la corrupción política, la reivindicación social y el debate interno entre sus votos como caballero y su sentido del deber.

Las claves del juego

Sin querer entrar en más detalles que destripen la historia entorno a la que se arremolinan todos estos elementos, el juego ofrece una jugabilidad variada, que coge lo mejor de otros juegos para adaptarlo a sus propias necesidades. En este aspecto, el título no sorprende con la inclusión de ninguna novedad, pero tampoco decepciona. Los tiroteos se encuentran en un paso intermedio entre lo visto en los últimos Resident Evil y Gears of War. Son enfrentamientos frenéticos, rápidos y posicionales, dónde los enemigos llegarán a sorprendernos en más de una ocasión con salidas —cuanto menos— ingeniosas.

Entre los momentos de acción, The Order 1886 nos invita a maravillarnos con los entornos que han sido creados para la ocasión y que harán gala de una impecable dirección de arte; un auténtico deleite visual, no por su calidad gráfica en sí —que es excelente— sino por el trabajo artístico que atesora a sus espaldas. Grandes obras de diseño y arte se esconden tras unos acabados sobresalientes.

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Detalle a la legendaria “amistad” entre Tesla y Edison

En los momentos de calma, recorreremos instancias en las que —si prestamos atención a lo que vemos y optamos por disfrutar del juego tal y como está pensado— encontraremos un sinfín de detalles de todo tipo. Los más evidentes son, cómo no, los coleccionables. Un interesante número de piezas que tendremos que ir recolectando a medida que avancemos, y que ayudarán a completar la historia si nos detenemos a leerlos, entenderlos y ubicarlos en el marco en que nos movemos. La variedad de estos coleccionables irá desde grabaciones de voz hasta periódicos, fotografías e incluso manuscritos de todo tipo  —y con firmas tan sorprendentes como la del mismísimo Charles Darwin[7]—. Un punto muy negativo que tenemos que remarcar con respecto a estos coleccionables es la total ausencia de traducción por parte del equipo que ha localizado el título al castellano. Cuando nos encontremos con un periódico que hable —por ejemplo— de Jack el Destripador, tendremos que tirar de nuestras dotes angloparlantes a la hora de entender el contenido del texto. Un desatino absoluto en un juego que se mueve por su carga argumental.

No obstante, hay otros detalles mucho más sutiles que nos podrán llegar a desvelar sorpresas mayúsculas dentro del argumento. Sólo diremos que, a veces, lo que hay sobre una camilla no tiene por qué ser lo que parece. Tan sólo hay que mirarlo bien. Tener los ojos abiertos es la clave.

Superada la inexplicable barrera del idioma en los manuscritos, encontraremos elementos que enriquecerán la experiencia y la complementarán de buena manera. Uno nunca espera encontrarse un ensayo de Darwin en un prostíbulo, o leer lo feliz que le ha hecho poder conocer una especie tan “interesante” como la de los hombres lobo. La prensa, por su parte, se mostrará muy preocupada por Jack el Destripador. Por suerte, las calles de Londres cuentan con la protección del comisario Conan Doyle[8]. Y todo esto son sólo detalles, meras chispas que pasarán desapercibidas si no jugamos al juego con ganas de disfrutarlo como merece.

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El cañón de termina nos permite rociar y prender a nuestros enemigos

Volviendo a las tomas de acción, nos encontraremos con que la creatividad del genial Tesla ha sido puesta a prueba. Y a pesar de que lo ha intentado, tan sólo dos armas destacan con respecto al resto del arsenal: hablamos del cañón de termita (fig) y del detonador. Armas con curiosos mecanismos que son, sin lugar a dudas, divertidísimas de utilizar.

Además, el juego incorpora ciertos momentos de sigilo que —si bien no son gran cosa— aportan un poco más de variedad a la propuesta general. El juego cuenta con pequeñas dosis de referencias hacia otros títulos, como lo son la escalada por cornisas (Assassin’s Creed o Uncharted), los mini-puzzles con ganzúas (Thief), o la exploración de objetos por el mero placer de observar (L.A. Noire). Mecánicas que podrían haber sido exploradas en mayor profundidad, pero que tampoco hubiesen aportado un valor mucho mayor a la experiencia general.

The Order 1886 cuenta con un buen número de escenas cinematográficas. Un recurso narrativo tan válido como cualquier otro y que ofrece un espectáculo visual que no dejará indiferente a nadie. Los planos, tomas y secuencias rozan un nivel altísimo, y es posible que por un momento nos olvidemos de que tenemos un mando entre las manos. Para combatir la abstracción, el equipo de Ready at Dawn ha hecho uso de los siempre cuestionados Quick Time Events (QTE), de manera que es buena idea no olvidarse del mando cuando estemos visualizando uno de estos vídeos. Son, por norma general, eventualidades sencillas y que tampoco exigirán demasiado de nosotros. No molestan, y tampoco están de más.

Misterios ¿sin resolver?

ambienteOKA medida que avancemos en el juego se irán desvelando y presentando nuevos misterios. Algunos de una importancia tal que pueden llegar a parecer primordiales. No obstante, el equipo de Ready at Dawn nos deja con la miel en los labios —y un extraño sabor agridulce— cuando decide abandonar estas nuevas ramificaciones argumentales en un punto muerto en el que resulta difícil discernir si se han obviado, o han decidido que sí o sí habrá una continuación. Sea como fuere, lo cierto es que pensamos que podrían haberse dado más datos sobre ciertas partes sin haber tenido que renunciar por ello al suspense de una futura entrega. Datos que, bien contados, habrían conseguido avivar las expectativas con respecto a una hipotética segunda entrega. El final se antoja algo precipitado en contraste con la tónica general del juego.

Una experiencia a través del juego

The Order 1886 es una experiencia que merece ser vivida. Cuenta con una aceptable duración cercana a las diez horas, siempre y cuando se juegue aprovechando al máximo cada momento y no corriendo de tiroteo en tiroteo. Destaca y mucho la destreza con la que el equipo encargado del título rescata, aúna y moldea una historia que bebe y engloba toda clase de mitos, leyendas y referencias literarias e históricas. Destaca porque es algo muy poco frecuente. Porque es algo que se agradece. Y porque nos confirma, a muchos, que un juego puede ir más allá de una experiencia limitada al ocio. Nos confirma que se puede narrar a través del videojuego, sin importar el género al que pertenezca el título. Nos confirma que la cultura no está reñida con el videojuego. Y que tan sólo hace falta una mente creativa para darle forma; y una mente abierta para saber disfrutarlo.

No podemos juzgar The Order 1886 por no ser quién no pretende ser. El título de Ready at Dawn se aleja de los cuestionables cánones que se han asentado en la industria como referentes dentro del género y ofrece una experiencia muy distinta, cargada de referencias, mitos legendarios, y un universo cuyas posibilidades se presentan muy interesantes.

Esperemos que las aventuras de Sir Galahad no hayan hecho más que comenzar. Pues aún me pregunto qué pasará con todo aquello que hemos visto comenzar.

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Referencias

Sir Bors[1] y Sir Perceval[2]: Caballeros de la Tabla Redonda que estuvieron íntimamente relacionados con Sir Galahad. En el juego, ambos aparecen representados como los más cercanos a Grayson. Uno como mentor —Sir Perceval—, y el otro es mencionado en una conversación con Lakshmi (personaje que referencia una diosa Hindú)

Sobre Sir Galahad (wiki) http://es.wikipedia.org/wiki/Galahad

El Santo Grial[3] , aparte de ser un icono de la religión católica es también uno de los elementos clave en las leyendas artúricas

Sobre el Santo Grial (wiki) http://es.wikipedia.org/wiki/Rey_Arturo#Camelot_y_la_b.C3.BAsqueda_del_Santo_Grial

Nikola Tesla[4] Científico de renombre dentro de la historia de la humanidad. Pequeños guiños hacia su rivalidad con Edison son revelados en el juego

Sobre Nikola Tesla (wiki) http://es.wikipedia.org/wiki/Nikola_Tesla

Whitechapel[5]  barrio marginal londinense, característico por la sucesión de crímenes y prostitución. También era escenario habitual de las aventuras del detective Sherlock Holmes

Sobre Whitechapel (wiki)  http://es.wikipedia.org/wiki/Whitechapel

Jack el Destripador[6] , asesino en serie londinense que mantuvo en jaque a la policía de la época. Nunca fue descubierto y pasó a la historia como protagonista de un sinfín de relatos literarios.

Sobre Jack el Destripador (wiki)  http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador

Charles Darwin[7]—. Histórico naturista y geólogo inglés, padre de la teoría de la evolución

Sobre Charles Darwin (wiki) http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Darwin

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