Análisis Atelier Ayesha Plus: Alchemist of Dusk

Análisis Atelier Ayesha Plus: Alchemist of Dusk

No soy un gran conocedor de la saga Atelier. Aparte de un más que breve contacto con los primeros minutos de Atelier Escha & Logy: Alchemists of Dusk Sky para PlayStation 3 y un rudimentario conocimiento de algunas bases del juego, éste Atelier Ayesha Plus: Alchemist of Dusk ha sido la primera vez que he podido probar uno de los JRPG de Gust. Por lo tanto, no voy a entrar en qué novedades aportó la primera entrega de la trilogía Dusk respecto a la anterior -Arland- ni cuales respecto a la versión original de PlayStation 3. Voy a centrarme en lo que ha sido la experiencia de jugar a éste Atelier Ayesha, y a su peculiar enfoque del género. A pesar de que Gust ha mantenido las bases más estrictas del género, han sabido darle una vuelta de tuerca para dotarlo de una gran personalidad y ganarse un hueco en un mercado competitivo lleno de títulos ilustres como Final Fantasy o Dragon Quest.

Lo primero que le entra a uno, como no podía ser de otra manera, es la dirección artística. El mundo de Dusk está coloreado con tonos apagados donde no hay nada ni remotamente chillón, los colores dan un tono crepuscular para enmarcar un mundo que ha dado la espalda a la alquimia y que parece estar marchitándose. En algunos textos que ilustran la historia del mundo de este Dusk, hay una cierta nota de desesperación en los actos de la humanidad, como si de algún modo fueran conscientes de que algo está yendo terriblemente mal. Esa sensación nunca parece afectar demasiado a los personajes del juego, muy centrados en sus respectivas historias. El diseño de personajes realizado por Hidari ayuda a asentar esa sensación. Es un estilo bonito, marcadamente shōjo que entra fácilmente por los ojos. Los gráficos por contra no parecen estar a la altura muchas veces de su dirección de arte, arruinando un poco el conjunto. Los NPCs tardan más de la cuenta en aparecer cada vez que entramos en un nuevo escenario, y éstos últimos parecen algo vacíos de contenido, con zonas explorables muy limitadas rodeadas de la nada más absoluta o de elementos extremadamente sencillos. Las zonas silvestres se asemejan mucho las unas a las otras, reutilizando recursos de manera bastante patente. Con todo, no funciona nada mal y cumple muy bien con su cometido. Tampoco es un juego que necesite de un virtuosismo gráfico para calar hondo, pues ya es lo suficientemente original en sus mecánicas como para compensar con mucho sus -pequeños pero molestos- déficits gráficos. El apartado musical y sonoro no es digno de demasiada mención, a excepción de que tenemos la opción de poner las voces en japonés que como casi siempre son una mejoría respecto al doblaje al inglés. La música ni mata ni engorda. Acompaña bien a la acción y resulta agradable, pero no se nos va a quedar ninguna melodía en la cabeza.

Sintetizar objetos será capital a lo largo de nuestra aventura.
Sintetizar objetos será capital a lo largo de nuestra aventura.

Las mecánicas, como decía, son el punto fuerte de Atelier Ayesha Plus, centrando gran importancia en la síntesis de objetos. Ayesha, la protagonista, es una alquimista aunque ni siquiera ella lo sepa. En un mundo donde la práctica de la alquimia es prácticamente desconocida salvo para unos pocos elegidos, ella se considera a sí misma una boticaria que hace medicinas para los pueblos vecinos. Es en el crafteo de objetos donde pasaremos más tiempo, ya que es nuestro trabajo crear prácticamente todos los ítems que utilizaremos a lo largo del juego. La síntesis nos permiten muchas combinaciones de objetos para crear otros, los que nos permite buscar distintos efectos en ítems aparentemente iguales. Podremos hacer combos que mejoren sus estadísticas, lo que nos ayudará a crear objetos más poderosos y útiles tanto para usarlos durante el juego como para venderlos por una buena cantidad de monedas. Para ello tendremos que realizar varias tareas, como aprender nuevas recetas que nos permitan crear más objetos para lo cual deberemos leer distintos libros de recetas o alquimia. También tendremos que recolectar los objetos base con los que realizar la síntesis, para lo cual tendremos que trasladarnos a zonas salvajes donde Ayesha podra obtenerlas. Y por último tendremos que mezclarlo todo en la marmita para poder unirlo todo.

Pero no todo podía ser tan fácil, ya que la trama de éste juego nos pone un límite de tiempo de tres años para completar la historia principal. Puede parecer muchísimo en comparación con los tres días de The Legend of Zelda: Majora’s Mask o los trece de Lightning Returns: Final Fantasy XIII, pero si nos despistamos no será extraño que nos encontremos con el agua al cuello. Hay que tener en cuenta que cada viaje a otra zona nos costará entre uno y más días, cada vez que cojamos objetos de dos puntos de recolección diferentes perderemos un día y cuarto, y cada vez que sinteticemos en nuestra marmita perderemos como mínimo un día más dependiendo de cuántas unidades queramos crear. El juego nos propone multitud de misiones secundarias donde deberemos sintetizar objetos para los distintos habitantes que nos encontramos, lo que nos ayudará a subir nuestro nivel de alquimista para poder enfrentarnos a recetas más complejas. A lo tonto, no será raro que pasen un puñado de meses con la sensación de que hemos avanzado más bien poco en la historia del juego. Y si se nos pasa el plazo se acabó lo que se daba. Habrá que volver a empezar y esperar hacerlo algo mejor en la próxima partida, aunque el juego da un plazo bastante amplio de tiempo el saber administrarnos éste como Dios manda será tan importante como hacer crecer a nuestro personaje como alquimista… y como luchadora.

En combate tendremos varias opciones de apoyo.
En combate tendremos varias opciones de apoyo.

Y es que Atelier Ayesha Plus: The Alchemist of Dusk, no deja de ser un JRPG donde las peleas por turnos están a la orden del día. El juego no innova nada en este aspecto, más allá de permitirnos atacar de frente o por la espalda y de poder apoyar al personaje atacante si hemos rellenado la correspondiente barra para poder lanzar más golpes por turno. Dado que Ayesha es quien crea los objetos, también es el único personaje del juego que puede utilizarlos por lo que los ítems curativos estarán a su recaudo. Evitar que Ayesha caiga en combate será una de nuestras principales preocupaciones, y para eso podremos proteger al personaje que está siendo atacado con uno de los dos compañeros que hayamos escogido. Hay que reconocer que, a pesar de que utilizan un sistema muy básico -o quizás precisamente debido a ello-, los combates en el juego de Gust adolecen de una falta de dinamismo bastante seria. En ningún momento se vuelven insufribles y los amantes del género no deberíamos tener más problema, pero lo cierto es que da la sensación de que falta algo de trabajo en éste apartado. Y los combates son ineludibles en Atelier.

La historia ya ha quedado ligeramente perfilada pero no está de más contar cuatro cosas del juego: el personaje principal es Ayesha Altugle, una alquimista que trabaja de boticaria -puesto que no sabe que es alquimista- en una casa apartada, preparando medicinas para los pueblos vecinos. Desde la misteriosa desaparición de su hermana Nio tiempo atrás en una ruina sus únicos contactos con otras personas son Ernie Lyttleton, quien va a buscar su medicina cada cierto tiempo para transportarla, y su amiga Regina Curtis. Es así hasta que, visitando la tumba de su hermana, se encuentra con el misterioso Keithgriff Hazeldine quien le pone en la pista de una manera de salvar a Nio: mejorar en su alquimia. Decidida a rescatar a su hermana del misterioso lugar donde está atrapada, Ayesha parte de viaje. Esa es, a grandes rasgos, la premisa básica del juego. Cada personaje secundario tiene su propia historia, que podemos seguir para mejorar nuestra relación con ellos y obtener el final específico de cada uno, aumentando la rejugabilidad. La trama no es gran cosa, y funciona más como una excusa para tener que craftear objetos, apalear monstruos y conocer personajes que otra cosa, pero al final tampoco molesta y conseguir resolverla antes de terminar el tiempo es un reto la mar de interesante. Quizás uno de los puntos más negativos del juego resida en los personajes edulcorados que pueblan el juego, especialmente una Ayesha que es difícil que caiga bien en ningún momento. La protagonista carece de la menor personalidad, aceptando todo lo que le viene sin rechistar ni poner mala cara, amén de tirarse un rollo de tontita que, la verdad, no resulta simpático ni remotamente. El resto de personajes tienen algo más de caracter, aunque cada uno termina cubriendo un tópico sin demasiados remilgos. Da la sensación de que desde Gust no se han roto la cabeza escribiéndolos. No es que necesite personajes dramáticos y constantemente compungidos ni mucho menos, pero un término medio no le hubiera sentado mal al juego.

El juego y sus personajes derrochan simpatía y positivismo, a veces en exceso.
El juego y sus personajes derrochan optimismo, a veces en exceso.

Mi primera experiencia con un juego de Atelier ha sido en general positiva. Puede hacerse algo pesado a veces, ya que es repetir los mismos pasos una y otra vez, pero desde Gust han logrado crear un mundo vivo donde cada poco tiempo hay distintos eventos relacionados con tal o cual personaje que invita a moverse por el mapa del mundo para alcanzar zonas con el símbolo de exclamación a pesar de la ineludible pérdida de días que ello supone. Los eventos son siempre de interés, ya que ayudan a conocer más a los compañeros de viaje de Ayesha y a la propia protagonista en su búsqueda de conocimiento y crecimiento personal. Atelier Ayesha Plus: Alchemist of Dusk es un juego con varios problemas, pero el resultado final es lo suficientemente atractivo como para que valga la pena darle una oportunidad, e incluso plantearse el seguir probando otros juegos de la saga.

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