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Análisis de Yomawari Night Alone

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Análisis de Yomawari Night Alone

El miedo y la monosidad se dan de la mano en Yomawari Night Alone, a través de una noche con quizá demasiados misterios


De acuerdo a nuestro código ético, informamos que la copia analizada de Yomawari Night Alone ha sido adquirida por la redacción a su PVP Oficial

La pequeña PS Vita está muy lejos del lugar que debería tener dentro del mundo de los videojuegos. Pero aún así está consiguiendo mantener un nivel que muchos jamás pensaban que llegaría a alcanzar, o que ni siquiera saben que tiene en algunas regiones. Ya que ese nivel se basa enormemente en el gran éxito del que goza en Japón, algo que sólo los fans del estilo oriental pueden aprovechar por estas tierras. Aunque eso no significa que todos los títulos que aparecen para ella sean los típicos rpg con marcado estilo anime. Yomawari Night Alone es un ejemplo de ello.

Encasillar el estilo de Yomawari Night Alone es muy complicado. Incluso fuera de las fronteras de PS Vita es difícil encontrar algo parecido. Ni siquiera dentro del PC, la otra plataforma en la que está disponible el juego. Posiblemente lo más cercano sea el género survival horror, pero con una perspectiva isométrica poco habitual, y con un marcado estilo “chibi” -personajes pequeños y cabezones-. Muy poco usual.

Quizá lo más aproximado sean títulos como Clock Tower, donde nos encontramos indefensos ante un enemigo mortal, y nuestras únicas defensas son nuestra astucia para evitarlo. En Yomawari Night Alone encarnamos a una chica en busca de su perro Poro, y su hermana mayor que no ha vuelto tras salir a buscarlo.

Saldremos en mitad de la noche a una ciudad de tamaño considerable que, por algún motivo, se ha visto plagada de espíritus con la sana intención de matarnos. Con ayuda de una linterna y nuestra astucia, deberemos ir recabando pistas que nos vayan acercando cada vez más al paradero de Poro y nuestra hermana. Eso si es que los espíritus nos lo permiten.

2- Yomawari Night Alone

Existen multitud de espíritus en la oscuridad de la noche, y cada uno se comporta de manera diferente. Algunos sólo se mostrarán bajo una fuente de luz, otros en cambio sólo atacan si detectan luz, movimientos aleatorios, fijos o hacia nosotros si estamos cerca, las opciones son muchas y las pistas sobre su comportamiento ninguna. El resultado es que podemos morir muchas veces sólo para averiguar el patrón de actuación de un determinado espíritu.

Esa falta de explicaciones es una seña de identidad de Yomawari. Un tutorial mínimo nos dejará muy faltos de información necesaria, haciendo que la prueba y error sea la forma de por ejemplo aprender a apagar o encender la linterna, usar las estatuas para movernos rápidamente por la ciudad o deducir para qué sirve cada objeto. La prueba más evidente es que se puede hacer un salvado rápido en unas estatuas que hay por la ciudad, pero en ningún momento te explican que eso no es para salvar la partida. Por lo que todo el mundo acaba por perder su primer tiempo de juego al quitar el juego tras salvar en una estatua de la ciudad. Ya que la única forma de salvar el progreso es regresando a casa.

Seguir las pistas por la ciudad puede ser igual o más complicado. Nos ofrecen indicaciones muy poco específicas, y si no acertamos en el camino a seguir, nos podemos encontrar dando vueltas sin rumbo por toda la ciudad. A esto se suma que los objetos del suelo sólo se pueden ver si una luz los ilumina, por lo que si un espíritu nos molesta o no nos fijamos bien es común pasar por alto un objeto del suelo. Y si es indispensable para continuar vamos a dar muchas vueltas hasta que volvamos a comprobar esa misma zona.

Una de las partes que sí explican es cómo evitar a los espíritus, o al menos un método para algunos de ellos. Podemos correr para esquivarlos o dejarlos atrás, pero nuestra resistencia disminuye muy rápido según lo cerca y el número de espíritus que haya, por lo que no siempre es la mejor opción. Nos muestran que en unos arbustos y señales de las calles podemos escondernos para esperar hasta que se vayan. Hasta que descubrimos por nosotros mismos que hay espíritus que nunca se cansan de esperar. También deberemos aprender cómo usar los objetos como las piedras, que pueden distraer a ciertos espíritus —con poca probabilidad—.

4- Yomawari Night Alone

Además el control de la chica protagonista es algo incómodo. Iremos corriendo la mayor parte del tiempo, pero para eso hay que mantener pulsado el botón R de PS Vita, y molesta al llevar un rato así. Su sprite es poco preciso, hará que nos quedemos atascado en más de una esquina, y que algún que otro espíritu nos alcance cuando creamos que aún estamos lejos de él. Tan impreciso como el mapa, donde una flecha señala dónde estamos tan a grandes rasgos qué es necesario intuir hacia donde apunta en realidad.

Desde su anuncio la comunidad se preguntaba cómo podría dar miedo Yomawari, un título basado en unos monos gráficos de estilo chibi. El resultado es que no da el miedo o la angustia a la que estamos acostumbrados, pero sí que tiene algo. No vamos a saltar de la silla ni a escondernos debajo de una mesa, pero consigue crear una continua atmósfera de incertidumbre, con alguna sorpresa y momento de tensión. Muy aconsejable jugarlo con cascos en PS Vita, ya que la dirección de los efectos de sonido ayuda a crear ambiente.

La historia oculta tras algunos de los espíritus ayuda a crear este entorno oscuro. No todos los espíritus son agresivos e incluso alguno nos ayudará, aunque puede que primero sea necesario conocer antes su historia. Seguir las pistas de un caso sin resolver por la ciudad hasta dar con su triste desenlace resulta tan gratificante como un tanto descorazonador. Es una lástima que para perpetuar su halo de misterio dejen sin respuesta demasiadas incógnitas. Incluso tras el final y la posterior recolección de objetos que nos podían faltar.

Yomawari Night Alone supone una entretenida vuelta de tuerca al estilo survival horror más puro, al mezclarse con un importante toque de monería. Funciona relativamente bien con una ciudad extensa cargada de espíritus a esquivar. Pero el control no es muy cómodo y dejan demasiadas preguntas en el aire. Incluso del montón de objetos a recoger por toda la ciudad a fin de cuentas muy pocos tienen un uso real, fuera del coleccionismo de encontrarlos todos. Algunos por cierto muy difíciles de encontrar sin ayuda.

6- Yomawari Night Alone

Pocos misterios se resuelven totalmente. Incluso los más importantes relacionados con la historia no sólo no se explican, sino que abren muchas más incógnitas de las que parece no haber respuesta. Resulta algo frustrante que incluso tras terminar el juego y conseguir todos sus logros y objetos, no puedas llegar a una conclusión completa -ni cerca de ella-.

Como extra junto a Yomawari Night Alone viene htoL#NiQ The Firefly Diary. Un juego de puzles con un curioso uso de las sombras pero con un control terrible. Solo utiliza la pantalla táctil y el panel trasero, sin posibilidad de cambio, lo que obliga a agarrar la PS Vita de una manera que no toquemos nada accidentalmente. Lo que unido a la precisión milimétrica y cronometrada de algunos puzles consigue que a veces te desesperes. Pero como viene de regalo no supone un problema.

En definitiva Yomawari Night Alone resulta muy aconsejable por su única mezcla de estilos, sobre todo para PS Vita que no tiene tanto catálogo como el PC. Es necesario acostumbrarse a su control y a su total falta de ayudas, tan común hoy día. Pero a cambio viviremos todo tipo de historias de miedo, muy reconocibles si conocemos el folklore japonés, lo que puede ser un plus. Eso sí, no nos debe importar que nos dejen a medias con un argumento.

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