The Binding of Isaac: Rebirth

The Binding of Isaac: Rebirth

The Binding of Isaac: Rebirth no es un título triple A, es un triple M: Mucho, Más y Mejor. La revisión de uno de los indie mejor valorados –sin ser nada metafísico y espiritual- ha vuelto por la puerta más grande, manteniendo su diversión intacta y dando más horas de juego.

¿Qué pasaría si nuestra madre oyese la voz de un supuesto Dios y ella, sin pensarlo, le hiciese caso, sea cuales fueran sus peticiones? Tras privar a Isaac de todas sus posesiones materiales para que su alma no quedase mancillada, le pide su sacrificio. Pero el pequeño no está dispuesto a consentirlo, encontrando un acceso al sótano de su casa a través de un cofre de su habitación. Pensando que podía escapar de su madre, sólo había conseguido entrar en una pesadilla peor.

The Binding of Isaac fue un juego que siempre he mirado con ciertos prejuicios. Estaba en una época donde criticaba aquellos indies que se aprovechaban del momento de nostalgia que parecía estar viviendo la comunidad gamer para sacar cualquier tipo de juego que de otra forma no lo harían. Pero un día y gracias a una de las ofertas diarias de Steam, conseguí dejar mis prejuicios a un lado y compré un pack donde venía el juego con su expansión The Wrath of the Lamb, en la que se incluían nuevas fases, objetos, enemigos y finales.

250900_screenshots_2014-11-04_00001Creo que, tras 32 horas de juego, puedo decir que disfruté como un niño del juego. Y esas 32 horas se componen más que otra cosa de mis consecutivos fallos al morir antes de derrotar a Mamá. Pocas veces he podido terminar el juego, pero eso no me ha impedido intentarlo una y otra vez con sus diferentes personajes, sabiendo que en cada intento me iba a encontrar con algo diferente. A pesar de no haberlo podido completar al 100%, el anuncio de este The Binding of Isaac: Rebirth fue una gran sorpresa, ya que Nicalis, desarrollador del título junto a Edmund McMillen, su diseñador, prometieron dar a su juego un nuevo motor gráfico, alejándose del entorno Flash que utilizaron para el original. De esa forma, han conseguido que su juego sea más fluido que nunca, permitiéndole animar más a los personajes y enemigos, añadir más variedad de habitaciones y muchos, muchísimos más objetos con los que ir mejorando nuestros personajes.

Esto es parte de lo que hace a Rebirth tan especial. No sólo tenemos casi el doble de personajes que podemos usar –y cada uno de ellos empieza con unas características, objetos y habilidades diferentes-, las posibilidades y las mil formas distintas en los que nuestro personaje irá mejorando son impredecibles. En una run –cada una de las partidas que juguemos, que pueden durar de 30 a 45 minutos siempre que no muramos antes- podemos ser increíblemente poderosos y que nuestros enemigos tiemblen a nuestro paso, pero en la siguiente podemos ser personajes con muchísima vida, pero que derrotar a los jefes se convierta en una auténtica odisea.

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Conseguir los diferentes objetos puede ser muy fácil, como simplemente buscar las habitaciones doradas donde siempre habrá uno esperando a ser recogido y que puede ser tan variado como un joystick que al usarlo recibamos el apoyo de un misil aéreo, como la posibilidad de que nuestras bombas tengan un efecto de fuego o un abalorio con forma de pentagrama que aumentará nuestro daño de forma pasiva. Tenemos objetos de toda forma, tipo y color, capaz de parar a un camión, que nos otorgarán distintos poderes y habilidades y que harán que cada partida cambie de forma radical, centrándose más en un estilo de juego u otro.

Nuestro viaje por el sótano se puede dividir fácilmente en 6 capítulos compuestos por dos fases cada uno, a excepción de los dos últimos, correspondientes al camino que elijamos. Sin embargo, en nuestros primeros descensos sólo podremos llegar hasta el capítulo 3 y a medida que vayamos terminando el juego, el descenso –o ascenso- será más profundo y los enemigos, a su vez, más poderosos, quitándonos en vez de medio corazón uno entero por cada golpe que recibamos.

the-binding-of-isaac-rebirth-screenshot-01-ps4-psvita-us-15oct14Una vez más, la banda sonora intenta enfatizar la experiencia que vivimos, creando melodías oscuras -y aun así, tranquilas- en contraste con las frenéticas que escucharemos cuando luchamos contras los diferentes jefes finales. Por una parte, los efectos de sonido son simplemente correctos y a la larga, acaban resultando repetitivos; y por otra, las únicas voces que escucharemos durante todo el juego son las que adornan la macabra introducción.

A pesar del cambio de motor gráfico, que ha cambiado el estilo Flash, por otro hecho especialmente para esta reedición, la versión para PlayStation Vita sufre de algunas ralentizaciones que, a pesar de ocurrir en pocas ocasiones, a veces llegan a ser tan horribles que pueden entorpecer la acción y llevarnos a sufrir muchos daños. Pero esto tampoco quita que tanto los diseños de los monstruos –especialmente los jefes- y del personaje sean geniales y muy imaginativos.

Otra de las novedades que se incluyen en este Rebirth es la inclusión de las “salas grandes”. Normalmente, las habitaciones son de una pantalla, pero esta vez, algunas de ellas tendrán un mayor tamaño llegando a ser de 4×4 o más rectangulares. Uno de mis mayores temores con estas salas estaba relacionado directamente con la existencia de algunos esbirros que saltan desde lejos para caer encima de ti o de otros que al verte en su misma línea te lancen un rayo o un monstruo y quizá, si ellos nos viesen estando fuera del trozo de esa sala, podrían atacarnos, pero no os preocupéis porque no pasa. Con lo cual, ninguno estamos en ventaja y aportan una bienvenida variedad a los diferentes niveles.

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Muchos de los enemigos se repiten o incluso los bosses, en ocasiones, repiten el mismo diseño pero con alguna particularidad o en versiones más poderosas, pero que el juego tenga la habilidad, a pesar de lo macabro de su historia y ambientación, de poner una sonrisa en la cara al jugador, es algo que muy pocos juegos que consiguen hacer. Además, es imposible no sonreír cada vez que vemos a Isaac –o alguno de los múltiples cambios que los objetos que consigamos producen en nuestros personajes- o las múltiples cacas que veremos por nuestro periplo, ya sean cacas sonrientes o enfadadas. E incluso hay una caca que silba.

Los homenajes a muchos títulos de la historia de videojuegos son omnipresentes en casi todo el título. Uno de los objetos que encontraremos es un pequeño cartucho de la primera Nintendo con un peculiar diseño y que nos permite la habilidad de “saltar”… ¿Coincidencia? Obviamente, las mayores referencias están relacionadas con la sagrada biblia, desde los nombres de los personajes -Eva, Magdalena, Judas, Caín, Samsón…-, algunos de los enemigos a los que nos enfrentaremos -Uriel, Satán, El Cordero…- y diferentes objetos, siempre atados directamente a aquellas escrituras.Isaac

The Binding of Isaac: Rebirth es un título imprescindible que engancha y no os imagináis como. Es muy parecido a la sensación que vivimos al jugar a Dark Souls… Cada vez que morimos, en vez de enfadarnos o quitar el juego, volvemos a empezar una nueva partida, intentando ser más cautelosos y ver que objetos nos darán poder en esta ocasión. La experiencia en PlayStation Vita es casi perfecta, casi, teniendo en cuenta que el único fallo que se le puede echar al juego son las ralentizaciones, pero dejándolas aparte, poder llevarte a Isaac en su viaje a la “salvación” a donde quieras, es algo genial. Y encima a los usuarios de PlayStation Plus nos salió completamente gratis desde el día de su lanzamiento, al igual que la versión de PlayStation 4 a la que espero poder echarle la zarpa dentro de poco y volver a dedicarle las mismas horas que en la portátil.

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