Luftrausers

Luftrausers

Vlambeer ha pasado por mil y una desventuras hasta que Luftrausers ha salido a la luz. Robos y depresiones han dado lugar a uno de los títulos más adictivos que se recuerdan. ¿Vienes a destrozar aviones y barcos?

¡Una partida más! Creo que ese ha sido el pensamiento más constante que he tenido jugando a Luftrausers, la nueva maravilla de Vlambeer publicada por Devolver Digital. Por si no conocéis a estos genios, Vlambeer ha sido la creadora del último hit para smartphonesRidiculous Fishing, en el que encarnamos a un pescador que tiene una forma bastante peculiar de recoger sus capturas, Super Crate Box o Serious Sam The Random Encounter. Con la simpleza por bandera y la mecánica perfecta como objetivo, la desarrolladora ha empezado a destacar en una industria llena de egos haciendo poco ruido pero muy fuerte. Pero, ¿cómo surgió la idea de hacer un juego arcade de aviones con tales gráficos en los tiempos actuales y con unas mecánicas de control que recuerdan poderosamente a Asteroids de Atari?

Hace 3 años, en 2011, Vlambeer decidió sacar un pequeño juego flash llamado Luftrauser – al que podéis jugar en el enlace -, creado en el tiempo libre de Paul Veer y el compositor Kozilek. El juego tuvo un gran éxito, siendo uno de los más jugados durante un buen periodo. Solo era cuestión de tiempo que éste se convirtiera en un título completo. Anunciado en abril de 2012 y con un desarrollo de dos años y medio en los que les acaecieron diversas vicisitudes – entre ellas, la salida de un juego clón en las tiendas de aplicaciones de móviles y el robo de un portátil con todo el trabajo de Vlambeer en el E3 2013 – , Luftrausers salió el 18 de marzo de 2014 en PS3, PS Vita, Windows, Linux y OS X recuperando la inversión realizada en solo tres días. Un éxito incontestable pero, ¿qué tiene que lo hace tan especial?

Luftrausers juega con el autoaprendizaje del jugador. No se nos pone en situación en ningún momento. Somos un avión que despega de un submarino y se dedica a destrozar la flota aérea y marítima del enemigo ya sea chocándose con él o disparándoles. No hay tutoriales, no hay facilidades. Partidas cortas, pensadas para ser destruido por una lluvia incesante de balas a medida que conseguimos acabar con más y más enemigos. El juego no es el que te desafía sino que tú mismo te desafías a mejorar tu puntuación. Volvemos a las máquinas recreativas y los 20 duros. La sensación de progresión es muy gratificante, ayudada por unos objetivos que debemos ir cumpliendo y la subida de niveles, hasta un máximo de diez.

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La variedad de armas van desde bombas nucleares a motores-armas.

El toque que permite a Luftrausers pasar de ser una mecánica adictiva y repetitiva a un juego a tomar en cuenta es la posibilidad de personalización de nuestros aparatos voladores en tres partes: arma, cuerpo y motor, desbloqueables mediante la mentada consecución de objetivos y la obtención de experiencia. Todas las partes que nos encontremos tendrán sus ventajas e inconvenientes, cambiando el manejo del aparato y nuestra forma de jugar. Por ejemplo, podremos equipar al avión con una bomba nuclear que permita aniquilar a todo lo que se mueva una vez muertos, o un motor que nos permite escapar de la fuerza de la gravedad, manteniendo la inercia resultante del movimiento. Cada una de estas partes tiene unos objetivos diferentes, debiendo poner en practica todo lo aprendido para intentar cumplirlos.

Los enemigos no nos pondrán las cosas fáciles en Luftrausers. Los primeros que aparecen suelen ser pequeños barcos o cazas pero a medida que vayamos progresando, nos encontraremos con acorazados, ases del aire que intentarán cogernos siempre por detrás, misiles teledirigidos y hasta dirigibles, siendo estos últimos, los más difíciles de derrotar en todo el juego, ya no solo por su dureza sino por la potencia de fuego que desplegarán contra nosotros. A medida que los derrotemos, podremos encadenar combos – hasta un multiplicador máximo de 20 – que nos permitan aumentar nuestra puntuación. Podremos comparar ésta con otros jugadores a lo largo y ancho del mundo gracias al ranking integrado en el juego con puntuaciones de verdadero vértigo en las posiciones altas.

El malvado doctor que pone a punto nuestro aparato.
El malvado doctor que pone a punto nuestro aparato.

Como ya hemos dicho, Luftrausers es de partidas cortas y rápidas. El modo de juego con el que empezamos será con el que terminaremos, aunque después de derrotar a determinado enemigo, podremos jugar al modo SMFT. ¿Os había parecido el juego difícil antes? Ahora si que caeréis en pocos segundos bajo un manto de disparos. Una experiencia muy parecida a los llamados bullet hell shooters, pero sin la posibilidad de memorizar por donde vendrán los ataques enemigos debido al spawning aleatorio. Para añadir otra capa de dificultad, tendrás objetivos diferentes al modo normal que solo estarán al alcance de los más hábiles.

Por otro lado, intentando centrar toda la esencia de Luftrausers en la mecánica, los gráficos son simples aunque con detalles interesantes como el reflejo sobre el agua de los diferentes elementos que pueblan la pantalla que no son pocos, siendo fascinante verte rodeado de explosiones, balas, barcos y aviones por todos lados. Quizás sea necesario dar un toque de atención a Vlambeer por algunos tirones en momentos muy puntuales pero el trabajo hecho en ciertos aspectos, bien vale un reconocimiento. Si nos cansamos de las tonalidades marrones que pueblan el juego, podremos aplicar diversos filtros cambiando completamente el color de éste, aunque yo personalmente no los he utilizado.

a1315312234_10La banda sonora creada para la ocasión por Kozilek hará las delicias de todos aquellos que den una oportunidad a Luftrausers. Con un corte muy militar, varían según el modelo escogido de avión y aún repitiendo el leit motiv en varias partes de la misma pieza, no se hacen en ningún momento machaconas – cosa que no se puede decir de algunos videojuegos actuales con mayor presupuesto -. Puro amor musical de un compositor que seguiremos en próximos años, con proyectos cada vez más grandes – ya se ha encargado del prototipo del que saldrá el próximo título del estudio,  Wasteland Kings en su versión original, o como lo conocemos hoy en Steam Early Access, Nuclear Throne -.

Superando polémicas absurdas, Vlambeer se erige como uno de los más grandes exponentes del videojuego sin florituras. Simple, directo y con un argumento que no se debería haber perdido nunca: la jugabilidad por bandera para un título que nos retrotrae a épocas mejores. La generación aleatoria de enemigos junto con su variedad de comportamientos nos deja un juego virtualmente infinito. Vlambeer se convierte en uno de los estudios a seguir de ahora en adelante.

Texto escrito por Fernando Porta.

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