Walking Dead: Season 1

Walking Dead: Season 1

El tirón de Walking Dead es evidente: la temática zombie está de moda, y con ella nos llegan juegos como esta propuesta de Telltale con disfraz de aventura gráfica.

Nota del autor: Dado que la versión jugada es la versión PSVita —y teniendo en cuenta la nula optimización para este sistema— este análisis se centra exclusivamente en el título para dicha plataforma.

[dropcap size=big]N[/dropcap]o os negaré que a la hora de evaluar juegos sigo un patrón un tanto particular. Para mí, un buen juego es aquél que ofrece lo que pretende y con un nivel notable. Un juego que no se pase de pretencioso, y que sea capaz de alcanzar sus propuestas. No puedo evaluar de igual manera un juego deportivo que uno de acción o una aventura gráfica. Porque lo que espero de ellos es distinto, y por tanto lo que valoro en ellos es muy diferente.

Entre mis muchas aficiones está la narrativa. Me encanta escribir y me gusta disfrutar de una buena historia sea en el formato que sea. Disfruto con los buenos argumentos, y quizás es por ello que soy un jugador muy inclinado al género de la aventura gráfica y al RPG. La carga argumental de un juego es para mí un bien valioso, algo que busco constantemente. Cuando compré este juego lo hice alentado por la opinión de cientos de jugadores. “Una obra maestra”. “Un juego que no me debía perder”. “Una maravilla de la narrativa”. Mis amigos me decían «a ti que te encantan los argumentos, The Walking Dead te va a dejar con la boca abierta». Y en cierto modo tenían razón, aunque creo que por motivos diametralmente opuestos.

No soy un gran fan del fenómeno zombie, lo considero muy manido y creo que sacarle jugo al tema es algo que sólo puede hacer alguien que sepa —de verdad— contar una historia. Es por ello que, aunque no entre directamente en el género zombie, juegos como The Last of Us me hicieron aplaudir el trabajo de figuras como Neil Druckman.

Ahora que ya os he explicado mi forma de enfocar el análisis tenéis dos opciones: seguir adelante esperando una crítica a un juego que en teoría vive de su argumento, o dar marcha atrás esperando una valoración absoluta como juego sin tener en cuenta qué tiene que ofrecer ni en qué género compite. ¿Seguís aquí? Entonces gracias, de corazón.

The Walking DeadEn el momento en que inserté The Walking Dead en mi PSVita me recosté en el sillón, sonreí y me dije “¡a ver qué tal está esto!” con la ilusión propia de alguien que tiene ganas de disfrutar. Pronto te das cuenta de que el juego está dividido en capítulos que puedes ir seleccionando libremente, por lo que yo me lancé directo a por el primero. Poco os puedo contar de la historia pues es su principal atractivo. Así que diremos lo justo sobre ella.

Eres Lee Everett, un buen hombre que va de camino a prisión por no haber sido, precisamente, tan buen hombre. En tu camino hacia la trena —y en un giro argumental nunca antes visto— el coche policial en el que vas sufre un accidente y tú te ves liberado, porque es lo habitual en estos casos. Es entonces cuando te enfrentas al primer zombie y también al sistema de control del juego, que es mucho más aterrador que el no-muerto. Y más mortífero. Cuando sobrevives al caminante, te planteas ciertas cosas: el control está muy lejos de estar bien definido, ¡pero es un juego para disfrutar del argumento! así que se le puede pasar, pero… ¿ya empezamos con los tópicos? ¿En menos de 10 minutos de juego ya somos un negro que va a la cárcel, pero justo entonces un accidente le salva de ir a prisión? ¿Y por qué no es blanco? Parece que si es un criminal: mejor si es negro. Además ¿por qué siempre tiene que ocurrir un accidente en el coche y sólo se salva el que no lleva pistola?

«Bueno —te dices a ti mismo—, da igual. Mejor no pensarlo, tan sólo es el comienzo y la historia tiene que dar mucho más de sí. Mucho más.»

A medida que avanza el juego te vas percatando de pequeños detalles técnicos que prefieres ignorar. El juego petardea, y es en ese momento cuando giras la consola en busca de esos polígonos que está moviendo pero no estás viendo. Y en efecto, deben ser invisibles. Pero el juego avanza y no tardas en conocer a la pequeña Clementine. Una dulce e inocente niña que es muy valiente y que —aunque está sola por instinto de supervivencia— decide unirse a un completo desconocido en su odisea por encontrar (adivinad) a sus papás. Sin duda, un planteamiento que a estas alturas ya estará haciendo que deseéis una versión adaptada al cine y dirigida por Woody Allen.

A partir de este punto comienza la historia de Lee y Clementine a lo largo de EEUU (porque los apocalipsis zombie y las invasiones alien siempre comienzan allí). Y lo que ocurre de ahí en adelante es algo que mejor descubrís por vosotros mismos si os decidís a darle una oportunidad.

Infinidad de personajes: nuestras decisiones cambiarán sus vidas

Si algo parece gustar mucho es la infinidad de personajes con los que nos iremos encontrando a lo largo del juego y cómo nuestras decisiones acabarán afectando al devenir de la historia. Esto es categóricamente falso, y no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que el recurso que utiliza el equipo de Telltale es —como poco— barato.

Grupo Walking Dead
No recordarás el nombre de ninguno

Es cierto que conocerás a muchos personajes, de los cuales la gran parte no aportarán mayor interés a la historia porque tienen un perfil bastante plano. A medida que se desarrolle el juego, nuestras decisiones más complicadas girarán entorno al bando que adoptamos cuando dos personajes secundarios se pelean entre ellos. Por norma general, ponernos del lado de uno implica la muerte del otro en un período de tiempo habitualmente escaso. Como durante este proceso de selección puede ocurrir que te decantes por el bando contrario, eso implica que la muerte de aquel al que has salvado también está contemplada: lo que se traduce en que el superviviente de turno no está pensado para llegar al final y (más pronto que tarde) morirá también. Su vida o muerte son indiferentes. El diseño del sistema vida-muerte de los personajes no tiene ninguna profundidad. Su presencia no está pensada para que, si un secundario vive en lugar de morir, el juego tome una dirección totalmente distinta donde dicho personaje secundario resulte crucial.

Absolutamente todo el sistema de toma de decisiones se rige por este patrón. Elijas lo que elijas, el resultado es el mismo; y eso en un juego cuyo mayor punto fuerte es la narrativa junto a la toma de decisiones, es un punto muy muy negativo.

Si hablamos un poco más del cariño por la narrativa nos percataremos de un gran detalle. Y es que la traducción al castellano ha sido supervisada por varios chimpancés. Siendo un juego con una carga argumental tan potente, el producto nos brinda una localización plagada de faltas ortográficas, errores de puntuación y una infinidad de palabras que ni siquiera se utilizan en nuestro vocabulario. La dejadez y desidia por la calidad narrativa de la que hace gala el título es, como poco, una falta de respeto al jugador.

Hablando de la voz de Lee, es interesante apuntar que el doblaje —en perfecto inglés— tiene una calidad muy justa y las interpretaciones no consiguen transmitir gran cosa al oyente. Además, hay muchas voces que se repiten, evidenciando la dejadez en dicho apartado. En cuanto a la banda sonora: es prácticamente inexistente, secundaria e imperceptible. Ningún tema memorable.

Walking DeadPara terminar y por profundizar un poco más en el apartado jugable del título os diré que nos encontramos con un sistema muy plano, donde el 90% del tiempo estaremos leyendo textos mal escritos y escenas de vídeo que en ocasiones nos pedirán tomar decisiones superficiales. Cuando nos dejan “libertad” para explorar el terreno, nos daremos de bruces con un sistema de control algo torpe que resumiremos en tratar de andar como buenamente podamos y tocar cualquier superficie en busca de los objetos necesarios para que la historia avance. Un apartado lejos de ser disfrutable.

Walking Dead Combate¡Pero hay acción!

En ciertos puntos, Telltale se marca un tanto y nos regala impactantes escenas de acción donde nuestro principal enemigo será el control de la mira de la pistola seguido del constante petardeo del juego. No son pocas las ocasiones que después de sufrir un “pico de lag” he aparecido muerto. Maravilloso.

«No obstante, las decisiones son duras…» No son duras. No lo son. Decidir si dejar morir a un personaje que no significa nada o a otro, no es difícil: es tirar una moneda al aire. Las decisiones son superficiales porque los personajes no están trabajados y no llegas a empatizar en ningún momento con el protagonista ni con la historia, que no deja de frivolizar constantemente con temas que podrían ser tratados con más seriedad y humanidad.

En definitiva

The Walking Dead me ha dejado frío, muy frío. Su versión de PSVita hace gala de un apartado técnico lamentable, con un nivel de optimización absolutamente insuficiente. A todo esto hay que sumarle la nula calidad de la traducción, las faltas de ortografía y el nefasto apartado de sonido donde ni los disparos parecen de verdad. El argumento tampoco salva al conjunto, que se vuelve típico a más no poder y es incapaz de mantener el interés del jugador salvo en un capítulo en concreto que recuerdo con gran cariño: el de la Granja.

El final es previsible, porque recurre una vez más a lo más fácil y efectista: aunque ya lo hayamos visto mil veces.

Lo siento pero no. De una aventura gráfica espero un gran argumento dentro de una gran narrativa. Y esto está muy lejos de ser lo que pretende.

 

 

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